Buena Nueva de acuerdo a Lucas: Traducción de dominio público abierta a mejoras

Part 2

Chapter 2 4,007 words Public domain Markdown

004:016 Llegó a Nazaret, donde Él había crecido. Entró, como era su costumbre, a la sinagoga el día sabático, y se levantó a leer. 004:017 El libro del profeta Isaías le fue entregado. Abrió el libro, y encontró el lugar donde estaba escrito,

004:018 «El Espíritu del Señor está en mí, Porque me ha ungido para predicar la buena nueva al pobre. Él me ha enviado a sanar a los que tiene el corazón roto, A proclamar la liberación e los cautivos, Devolver la vista a los ciegos, Para rescatar a aquellos que son oprimidos[39], 004:019 Y para proclamar el glorioso año del Señor» 004:020 Cerró el libro, lo devolvió a quienes asistían, y se sentó. Los ojos de todos los que estaban en la sinagoga estaban fijos en Él. 004:021 Jesús comenzó a decirles, «Hoy, la Escritura se ha cumplido en lo que han oído.»

004:022 Todos lo atestiguaron, y se preguntaban sobre las palabras llenas de gracia que procederían de su boca, y decían, «¿No es este el hijo de José?»

004:023 Él les dijo, «Sin duda ustedes me dirán esta parábola, `Médico, ¡ sánate a ti mismo! lo que hayas hecho en Capernaum, hazlo también aquí en tu pueblo.´» 004:024 Les dijo «Con seguridad les digo, ningún profeta es bienvenido en su propio pueblo. 004:025 Pero en verdad les digo, había muchas viudas en Israel en los días de Elías, cuando el cielo se cerró tres años y seis meses, cuando hubo una gran hambruna en toda la tierra. 004:026 Elías no fue enviado a ninguna de ellas, sino a Sarapeta, en la tierra de Sidón, a una mujer que era viuda. 004:027 Había muchos leprosos en Israel en el tiempo del profeta Eliseo, pero ninguno de ellos fue limpiado, excepto Naaman, de Siria.»

004:028 Todos en la sinagoga se llenaron de ira, cuando oyeron estas cosas 004:029 Se levantaron, lo sacaron de la ciudad, y lo llevaron al borde de la colina sobre la que su ciudad estaba construida, para lanzarlo por el precipicio. 004:030 Pero Él, pasando por en medio de ellos, siguió su camino.

004:031 Bajó a Capernaum, una ciudad de Galilea. Él estaba enseñando el día sabático 004:032 y la gente se maravillaba de su enseñanza, porque sus palabra tenía autoridad. 004:033 En la sinagoga había un hombre que tenía un espíritu de un demonio impuro, y gritaba con fuerte voz, 004:034 «¡Ah! ¿Qué tenemos que ver contigo, Jesús de Nazaret? ¿Has venido a destruirnos? Se quien eres: ¡El Santo de Dios!»

004:035 Jesús lo reprendió, diciendo, «Quédate en silencio y sal de él!» Cuando el demonio lo había tirado al suelo en medio de ellos, salió de él, sin haberle hecho daño.

004:036 Todos se asombraron, y se hablaban unos a otros, diciendo, «¿Qué es esta palabra? ¡Pues con autoridad y poder da ordenes a los espíritus impuros, y ellos salen! 004:037 Las noticias sobre Él se difundieron en todos los alrededores de la región.

004:038 Él salió de la sinagoga, y entró a la casa de Simón. La suegra de Simón sufría de una gran fiebre, y le rogaron por ella. 004:039 Él se le acercó, y reprendió a la fiebre, y esta la abandonó. Inmediatamente ella se levantó y les sirvió. 004:040 Cuando el sol se estaba poniendo, todos los que tenían alguna enfermedad fueron llevados donde Él; y Jesús ponía sus manos sobre cada uno de ellos, y los sanaba. 004:041 También salían demonios de muchos de ellos, gritando, «¡Tu eres el Cristo, el Hijo de Dios!» Reprendiéndolos, Él no los dejaba hablar, porque ellos sabían que Él era el Cristo.

004:042 Cuando amaneció salió y fue a un lugar inhabitado, y las multitudes lo buscaban, y llegaron donde Él. Lo querían retener, para que no se fuera lejos de ellos. 004:043 Pero Él les dijo, «Debo predicar la buena nueva del Reino de Dios en otras ciudades también. Porque por esa razón he sido enviado.» 004:044 El enseñaba en las sinagogas de Galilea.

5

005:001 Ocurrió mientras estaba en le lago de Genesaret, que la gente lo presionaba[40] mientras escuchaba la palabra de Dios. 005:002 Él vio dos botes en el lago, los pescadores habían salido, y estaban lavando sus redes. 005:003 Entró en uno de los botes, que era de Simón, y le pidió que lo alejará un poco de la tierra. Se sentó y enseño a las multitudes desde el bote. 005:004 Cuando había terminado de hablar, le dijo a Simón, «Ve a lo profundo, y lanza tu redes para pescar.»

005:005 Simón le dijo, «Maestro, trabajamos toda la noche sin pescar nada; pero por tu palabra lanzaré la red.» 005:006 Cuando hicieron esto, cogieron una cantidad tan grande de pescados, que su red estaba por romperse. 005:007 Acudieron a sus compañeros de otro bote, para que les ayudaran. Fueron y llenaron ambos botes, tanto que casi se hundían. 005:008 Pedro Simón, cuando vio esto, cayó ante los pies de Jesús, diciendo, «Aléjate de mí Señor, porque soy un pecador.» 005:009 Porque él estaba asombrado, así como los que estaba con él, por la pesca que habían hecho; 005:010 y también así estaban Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Jesús le dijo a Simón, «No te asustes. Desde ahora pescarás gente viva[41].»

005:011 Después de llevar sus botes a tierra, dejaron todo, y lo siguieron. 005:012 Ocurrió, mientras que estaban en una de las ciudades, que había un hombre lleno de lepra. Cuando vio a Jesús, cayó ante su rostro, y le rogó, diciendo «Señor, si tu quiere, puedes hacerme limpio.»

005:013 Jesús estiró su mano, y lo tocó, diciendo, «Yo lo quiero. Queda limpio.» Y de inmediato la lepra lo abandonó.

005:014 Jesús le encargo no decirle a nadie, «Pero sigue tu camino, y muéstrate al sacerdote, y haz una ofrenda por tu limpieza de acuerdo a los mandamientos de Moisés, como testimonio para ellos.» 005:015 Pero la noticia sobre el caso se difundió ampliamente, y grandes multitudes se reunieron para oír a Jesús y para que sanara sus enfermedades. 005:016 Pero Jesús se retiró al desierto y oró.

005:017 Ocurrió que uno de esos días, cuando Él estaba enseñando; que había fariseos y maestros de la ley sentados, quienes habían llegado de todas las villas de Galilea, Judea y Jerusalén. El poder del Señor estaba con Él para sanarlos. 005:018 Algunas personas le trajeron un hombre paralítico sobre una camilla, y buscaron ponerlo frente a Jesús. 005:019 Como no encontraron camino debido a la multitud, subieron al techo, y lo deslizaron por entre las tejas con su camilla en el medio, frente a Jesús. 005:020 Viendo su fe, Él le dijo, « Hombre, tus pecados te son perdonados.»

005:021 Los escribas y los fariseos comenzaron a razonar, diciendo, «¿ Quién es este que dice blasfemias? ¿Quién puede perdonar pecados sino sólo Dios?»

005:022 Pero Jesús, percibiendo sus pensamientos, les contesto, «¿Por qué piensan así en sus corazones? 005:023 ¿Qué es más fácil decir,`Tus pecados te son perdonados´ o decir `Levántate y camina´? 005:024 Pero sepan que el Hijo del Hombre tiene autoridad sobre la tierra para perdonar pecados» le dijo al hombre paralítico, «Te digo, levántate, toma tu camilla y ve a tu casa.»

005:025 Inmediatamente se levantó frente a Él, tomó su camilla, y partió a su casa, dando gloria a Dios. 005:026 El asombro se apoderó de todos, y glorificaron a Dios. Estaban llenos de miedo y decían, «Hemos visto cosas extrañas[42] hoy.»

005:027 Después de esto Él salió, vio un recolector de impuestos de nombre Levi sentando en la oficina de impuestos, y le dijo, «¡ Sígueme!»

005:028 Él dejó todo, se levantó y lo siguió. 005:029 Levi hizo un gran banquete para Jesús en su casa. Había una multitud de recolectores de impuestos y otros que se reclinaban con ellos. 005:030 Los escribas y los fariseos murmuraban contra sus discípulos, diciendo, «¿Por qué ustedes comen y beben con recolectores de impuestos y pecadores?» 005:031 Jesús les contestó «Aquellos que están saludables no necesitan un médico, pero si quienes están enfermos. 005:032 No he venido a llamar a los justos al arrepentimiento, sino a los pecadores.»

005:033 Ellos le dijeron, «¿Por qué los discípulos de Juan ayunan y oran continuamente, así como los discípulos de los fariseos, pero los tuyo comen y beben?

005:034 Él les dijo, «¿Pueden ustedes hacer que los amigos[43] del novio ayunen, mientras el novio está con ellos? 005:035 Pero vendrán días cuando les quitarán al novio. Entonces ellos ayunarán esos días.» 005:036 También les dijo una parábola. «Nadie pone un retazo de un vestido nuevo sobre un vestido viejo, o de lo contrario se romperá el nuevo, y el pedazo nuevo no se ajustará al viejo. 005:037 Nadie pone vino nuevo en odres viejos, o de lo contrario el vino nuevo romperá el cuero, se regará, y los cueros se destruirán. 005:038 Así que el vino nuevo debe ponerse en odres frescos, y ambos serán preservados. 005:039 Ningún hombre que ha tomado vino añejo, desea de inmediato el nuevo, porque dice, `El añejo es mejor.´»

6

006:001 Ocurrió en el segundo día sabático[44], que iban por los campos de grano. Sus discípulos arrancaban las espigas de los granos, y comían, frotándolas entre sus manos. 006:002 Pero algunos de los fariseos les decían, «¿Por qué hacen eso que no es permitido hacer en el día sabático?»

006:003 Jesús, contestándoles, dijo, «¿No han leído lo que David hizo cuando estuvo hambriento, él y los que estaban con él; 006:004 como él entró en la casa de Dios, y tomó y comió el pan sagrado[45], y lo dio también a los que estaban con él, pan que no es permitido comer excepto para los sacerdotes? 006:005 Les dijo, «El Hijo del Hombre es señor del día sabático.»

006:006 También ocurrió otro día sabático que Él entró a la sinagoga y enseñó. Había allí un hombre cuya mano derecha estaba tullida. 006:007 Los escribas y los fariseos lo miraban, para ver si lo sanaría en el día sabático, y así podrían encontrar una acusación contra Él. 006:008 Pero Él conocía sus pensamientos; y le dijo al hombre que tenía la mano tullida, «Levántate, y párate en la mitad.» Él se levantó y se mantuvo de pie. 006:009 Entonces Jesús les dijo, «Les preguntaré algo: ¿Es legal en el día sabático hacer el bien, o hacer daño? ¿Salvar una vida, o matar? 006:010 Miro a todos a su alrededor, y le dijo al hombre, «Estira tu mano.» Así lo hizo, y su mano fue restaurada tan sana como la otra. 006:011 Pero los escribas y los fariseos se llenaron de ira, y hablaron entre ellos sobre lo que podrían hacer a Jesús.

006:012 Ocurrió en esos días, que salieron a una montaña a orar, y Él continuó toda la noche en oración a Dios. 006:013 Cuando se hizo de día, Él llamó a sus discípulos, y de entre ellos escogió a doce, a quienes también llamó apóstoles: 006:014 Simón, a quien también llamó Pedro; Andrés, su hermano; Santiago; Juan; Felipe; Bartolomé; 006:015 Mateo; Tomas; Santiago, el hijo de Alfeo; Simón, quien era llamado el Celote; 006:016 Judas el hijo de Santiago; y Judas Iscariote, quien se haría traidor. 006:017 Jesús bajó con ellos a un lugar plano repleto de sus discípulos, y un gran número de personas de toda Judea y Jerusalén, y de las costas de Tiro y Sidón, quienes fueron a oírlo y a ser sanados de sus enfermedades[46]; 006:018 así como aquellos que eran afligidos por espíritus impuros, y estaban siendo sanados. 006:019 Toda la multitud buscaba tocarlo, porque de Él salia un poder que los sanaba a todos.

006:020 El levanto sus ojos a sus discípulos, y les dijo, «Benditos son ustedes que son pobres Porque de ustedes es el Reino de Dios. 006:021 Benditos sean ustedes que tienen hambre hoy, Porque serán saciados. Benditos son ustedes que lloran ahora, porque reirán. 006:022 Benditos son ustedes cuando a causa del Hijo del Hombre, sean odiados por hombres, cuando los excluyan, los insulten[47] y desprecien sus nombres como malos. 006:023 Alégrense en ese día, y salten de felicidad, porque sepan, que su recompensa en el cielo es grande, porque sus padres hicieron lo mismo con los profetas. 006:024 «¡Pero pobres de ustedes que son ricos! Porque ustedes ya han recibido su consuelo. 006:025 ¡Pobres de ustedes, que están llenos hoy! Porque ustedes tendrán hambre. ¡Pobres de ustedes que ríen ahora! Porque ustedes se lamentarán y llorarán después. 006:026 ¡Pobres,[48] cuando,[49] los hombres hablen bien de ustedes! Porque sus padres hicieron lo mismo con los falsos profetas. 006:027 «Pero les diré a ustedes que oyen: amen a sus enemigos, hagan el bien a aquellos que los odian, 006:028 bendigan a los que los maldigan, y oren por aquellos que los maltratan. 006:029 A aquel que te golpea en la mejilla, ofrécele también la otra; y a aquel que te quita el abrigo, no le retengas tu túnica. 006:030 Da a todo el que te pida, y no le reclames al que te ha quitado bienes para que te los devuelva.

006:031 «Lo que desean que la gente haga con ustedes, hagan exactamente eso con ellos. 006:032 Si aman a aquellos que los aman, ¿qué bendición esperan[50]? Si incluso los pecadores aman a los que los aman. 006:033 Si hacen el bien a aquellos que les hacen el bien, ¿qué bendición esperan? Si incluso los pecadores hacen lo mismo. 006:034 Si le prestan a aquellos de quienes esperan recibir, ¿qué bendición es para ustedes? Si incluso los pecadores le prestan a pecadores, para que les devuelvan lo mismo. 006:035 Pero amen a sus enemigos, y hagan el bien, presten sin esperar a cambio[51]; y su recompensa será grande y serán hijos del Más Alto; porque Él es benévolo con el desagradecido y el malo.

006:036 Por eso sean piadosos, así como su Padre también es piadoso. 006:037 No juzguen y no serán juzgados. No condenen y no serán condenados. Liberen y serán liberados. 006:038 «Den, y les darán: en buena medida, recortado, vibrante y desbordante, se les dará a ustedes[52] Porque con la misma medida que midan, ustedes serán medidos.» 006:039 Jesús les dijo una parábola. «¿Puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No se caerán ambos a un hoyo? 006:040 Un discípulo no está por encima de su maestro, pero todo el que este completamente entrenado[53] será como su maestro. 006:041 ¿Por qué ves la paja en el ojo de tu hermano, pero no consideras el tronco que está en tu propio ojo? 006:042 ¿O cómo le puedes decir a tu hermano, `Hermano, déjame quitar la paja de tu ojo´; cuando tu mismo no te vez el tronco que tienes en tu propio ojo? ¡Hipócrita! Primero quita el tronco de tu propio ojo y luego puedes ver claramente para remover la paja del ojo de tu hermano, 006:043 Pues no hay buen árbol que de frutos podridos; ni tampoco un árbol podrido que de frutos buenos. 006:044 Pues cada árbol se reconoce por sus propios frutos. La gente no recoge higos de espinos, ni tampoco uvas de zarzas. 006:045 El hombre bueno saca del buen tesoro de su corazón lo que es bueno, y el hombre malo saca del mal tesoro de su corazón lo que es malo, pues de lo que abunda en el corazón, habla la boca. 006:046 ¿Porqué me llaman `Señor, Señor,´ y no hacen las cosas que yo les digo? 006:047 Les voy a mostrar a quien se parece todo el que venga a mi, escuche mis palabras y las practique. 006:048 Es como un hombre que construyó una casa, que cavó profundo y puso la base sobre la roca. Cuando hubo una inundación la corriente golpeó la casa y no la pudo mover, porque su base se encontraba sobre la roca. 006:049 Pero aquel que escucha y no practica, es como el hombre que construyó una casa sobre la tierra sin una base, contra la cual golpeó la corriente e inmediatamente cayó y la ruina de esa casa fue grande.»

7

007:001 Tras haber terminado de hablar al pueblo, entró a Capernaum. 007:002 Cierto siervo de un centurión, que era apreciado por su amo, estaba enfermo a punto de morir. 007:003 Cuando oyó sobre Jesús, le envió a los ancianos de los Judíos, para que le pidieran ir y salvar[54] al siervo. 007:004 Cuando llegaron donde Jesús, le rogaron fervientemente, diciendo «Vale la pena que hagas esto por él, 007:005 porque ama nuestra nación, y construyó la sinagoga para nosotros.» 007:006 Jesús salió con ellos. Cuando estaba no lejos de la casa, el centurión le envió amigos a decirle, «Señor, no te molestes, porque no soy digno de que entres bajo mi techo. 007:007 Por eso ni yo mismo pensaba que fuera digno de venir a ti; pero dí una palabra, y mi siervo será sanado. 007:008 Pues yo también soy un hombre[55] puesto bajo autoridad, teniendo a mis ordenes soldados. Le digo a este, `¡Ve!´ y él va; y a este otro, `¡Ven!´ y el viene; y a mi siervo, `Haz esto´ y él lo hace.»

007:009 Cuando Jesús oyó esto, se maravilló de él, se volteó y dijo a la multitud que lo seguía, «Les digo, que en Israel no he encontrado una fe tan grande.» 007:010 Los que fueron, al regresar a la casa, encontraron bien al siervo que había estado enfermo.

007:011 Ocurrió poco después, que fue a una ciudad llamada Nain. Muchos de sus discípulos junto con una gran multitud, fueron con Él. 007:012 Cuando se acercó a la puerta de la ciudad, un hombre que estaba muerto era sacado, era hijo único de su madre, quien era viuda. Mucha gente de la ciudad estaba con ella. 007:013 Cuando el Señor la vio, tuvo compasión de ella y le dijo, «No llores.» 007:014 Él se acercó y tocó el cofre, mientras que quienes lo cargaban se detenían. Dijo, «Joven, te digo, ¡Levántate!» 007:015 Aquel que estaba muerto, se sentó, y comenzó a hablar. Y Jesús lo entregó a su madre.

007:016 El temor se apoderó de todos, y glorificaron a Dios diciendo «¡Un gran profeta se ha levantado entre nosotros!» y «¡Dios ha visitado a su gente!» 007:017 Esta noticia sobre Él se difundió por toda Judea, y por todas las regiones alrededor.

007:018 Los discípulos de Juan le contaron sobre todas estas cosas. 007:019 Juan, llamando a dos de sus discípulos, los envió a Jesús, diciendo, «¿Eres tu el que está por venir, o debemos buscar otro?» 007:020 Cuando los hombres llegaron a Él le dijeron, «Juan el Bautista nos ha enviado a ti, para decirte, `¿Eres tu el que está por venir, o debemos buscar otro?´»

007:021 En ese momento Él curaba muchas enfermedades, plagas y malos espíritus, y a muchos ciegos les daba vista. 007:022 Jesús les contesto, «Vayan y digan a Juan las cosas que han visto y oído: los ciegos reciben la vista, los inválidos caminan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos se levantan, y los pobres reciben la buena nueva. 007:023 Bendito aquel que no es ofendido por mí[ 56].»

007:024 Cuando los mensajes de Juan se habían ido, Él comenzó a decirle a las multitudes sobre Juan, «¿Qué fueron a ver al desierto? ¿Una caña agitada por el viento? 007:025 ¿Pero qué fueron a ver? ¿Un hombre vestido en ropas suaves? Porque, aquellos que se visten hermosamente, y viven delicadamente, están en las cortes de los reyes. 007:026 ¿Pero qué fueron a ver? ¿Un profeta? Si, se los digo, mucho más que un profeta. 007:027 Este es aquel de quien está escrito, `Observa, yo envío mi mensajero antes de tu gracia, Quien preparará tu camino antes de ti.´ 007:028 «Porque les digo, entre aquellos que son nacidos de mujer no hay un profeta más grande que Juan el Bautista, y aún así aquel que es menos en el Reino de Dios es más grande que él.»

007:029 Cuando toda la gente y los recolectores de impuestos oyeron esto, declararon que Dios era justo, habiendo sido bautizados con el bautizo de Juan. 007:030 Pero los fariseos y los maestros de la ley rechazaron la voluntad[57] de Dios, al no ser bautizados por él.

007:031 Y el Señor dijo,[58]«¿Con qué compararé la gente de esta generación? ¿Cómo que son? 007:032 Son como niños sentados en una plaza de mercado, que se llaman unos a otros, diciendo, `Tocamos la flauta para ti, y ustedes no bailaron. Nos lamentamos, y ustedes no lloraron.´ 007:033 Porque Juan el bautista vino sin comer pan ni beber vino y ustedes le dijeron, `Él tiene un demonio.´ 007:034 El Hijo del Hombre ha venido comiendo y bebiendo, y ustedes dicen, `Observen, un glotón y un bebedor; ¡un amigo de recolectores de impuestos y pecadores!´ 007:035 Aunque la sabiduría es justificada por todas sus obras[59].»

007:036 Uno de los fariseos lo invitó a comer con él. Jesús entró en la casa del fariseo, y se sentó a la mesa. 007:037 Ocurrió que una mujer de la ciudad, que era una pecadora, cuando supo que Él se reclinaba en la casa del fariseo, llevó un jarro de alabastro con aceite. 007:038 Quedándose detrás, a sus pies, sollozando, comenzó a mojar sus pies con sus lágrimas, y a secarlos con el cabello de su cabeza, besaba sus pies, y los ungía con el aceite. 007:039 Cuando el fariseo que lo había invitado vio esto, se dijo a si mismo, «Si este hombre fuera un profeta, habría percibido quien y que clase de mujer lo toca, porque ella es una pecadora.»

007:040 Jesús le dijo, «Simón, tengo algo que decirte.» Él le contestó, « Maestro, dí.»

007:041 «Cierto prestamista que tenía dos deudores. Uno le debía quinientos denarios, y el otro cincuenta. 007:042 Cuando ambos no pudieron pagar, él los perdonó a los dos. ¿Cuál de ellos lo amará más?»

007:043 Simón contestó, «Supongo, que aquel a quien perdonó más.» Jesús le dijo, «Haz juzgado correctamente.» 007:044 Volteándose hacia la mujer, le dijo a Simón, «¿Ves esta mujer? Yo entré a tu casa y tu no me has dado agua para mis pies, pero ella ha mojado mis pies con sus lágrimas, y los ha secado con su cabello. 007:045 Tu no me has besado, pero ella, desde que he llegado, no ha cesado de besar mis pies. 007:046 Tu no ungiste mi cabeza con aceite, pero ella a ungido mis pies con aceite[60]. 007:047 Por eso te digo, sus pecados, que son muchos, son perdonados, porque ella ha amado tanto. Pero a aquel que poco se le perdona, también ama poco.» 007:048 Él le dijo a ella, «Tus pecados son perdonados.»

007:049 Aquellos que se sentaban a la mesa comenzaron a decir entre ellos, «¿Quien es este que hasta perdona pecados?»

007:050 El le dijo a la mujer, «Tu fe te ha salvado. Ve en paz.»

8