Buena Nueva de acuerdo a Lucas: Traducción de dominio público abierta a mejoras
Part 3
008:001 Sucedió que después Jesús fue por ciudades y pueblos, predicando y llevando la Buena Nueva del Reino de Dios. Con Él estaban los doce, 008:002 y ciertas mujeres que habían sido sanadas de espíritus malos y sus enfermedades: María a quien llamaban Magdalena, de quien habían salido siete demonios; 008:003 y Juana la esposa de Cuza, quien era administrador de Herodes; Susana y muchas otras que los[61] apoyaban con sus bienes. 008:004 Cuando una gran multitud se reunió y personas de cada ciudad fueron donde Jesús, Él les habló con una parábola. 008:005 «Un campesino salió a sembrar su semilla. Al sembrar algunas cayeron en la carretera; fueron pisoteadas y se las comieron los pájaros del cielo. 008:006 Otras semillas cayeron encima de la roca, tan pronto como crecieron se secaron porque no tenían humedad. 008:007 Otras cayeron entre los espinos, y los espinos crecieron con estas y las sofocaron. 008:008 Otras cayeron en tierra buena; crecieron y dieron fruto, cien veces mas.» Después de decir estas cosas gritó, «¡Aquel que tiene oídos para escuchar, que escuche!»
008:009 Entonces sus discípulos le preguntaron, «¿Qué significa esta parábola?»
008:010 Él dijo, «A ustedes se les concede conocer los misterios del Reino Dios, pero al resto en parábolas; porque `viendo no pueden ver, y escuchando no pueden entender.' 008:011 La parábola es esto: La semilla es la palabra de Dios. 008:012 Las que están sobre el camino son los que escuchan, y después viene el diablo, y se lleva la palabra de su corazón, para que no pueda creer y salvarse. 008:013 La que está encima de la roca son aquellos, que cuando la escuchan, reciben la palabra con alegría; pero no tiene raíces, aquellos creen por un rato, pero caen en el tiempo de la tentación. 008:014 La que cae entre las espinas es quienes escuchan, y mientras van por su camino son sofocados por las preocupaciones, las riquezas y los placeres de la vida, y no dan fruto que madure. 008:015 La que cae en tierra buena es la gente honesta y de buen corazón, que habiendo oído la palabra, la siguen estrictamente, y dan fruto con paciencia.
008:016 «Nadie, cuando tiene una lampara, la cubre con un recipiente, o la pone debajo de una mesa; sino que la pone sobre un estante, para que quienes entren puedan ver la luz. 008:017 Porque no hay nada escondido, que no vaya a ser revelado; ni nada secreto, que no vaya a ser conocido y llegue a la luz. 008:018 Por eso sean cuidados en su forma de oír. Porque a quien tiene, se le dará más; y a quien no tiene se le quitará incluso lo que piensa que tiene.»
008:019 Su madre y sus hermanos llegaron donde Él estaba, pero no pudieron acercarse debido a la multitud. 008:020 Alguien le dijo, «Tu madre y tus hermanos están afuera, deseando verte.»
008:021 Pero Él les contestó, «Mi madre y mis hermanos son quienes escuchan la palabra de Dios, y la practican.»
008:022 Ocurrió uno de esos días, que Jesús entró en un bote junto con sus discípulos, y les dijo, «Vamos a la otra orilla del lago.» Así que comenzaron a andar[62]. 008:023 Pero después de zarpar Él se quedó dormido. Una tempestad llegó al lago, y estaban recibiendo cantidades peligrosas de agua. 008:024 Fueron a Él, y lo despertaron, diciendo, «¡Maestro, maestro, estamos muriendo!» El despertó, reprendió al viento y a la furia del agua, y ambos cesaron y hubo calma. 008:025 Él les dijo, «¿Donde está su fe?» Llenos de miedo se maravillaron, diciéndose unos a otros, «¿Quién es este, entonces, que ordena incluso a los vientos y al agua, y ellos le obedecen?» 008:026 Llegaron al país de Gerasa, que está al lado opuesto de Galilea.
008:027 Cuando Jesús desembarcó, cierto hombre de la ciudad que tenía demonios desde hacía mucho tiempo fue donde Él. No tenía ropa, y no vivía en una casa, sino en las tumbas. 008:028 Cuando vio a Jesús, chillo, y cayó ante Él, y con fuerte voz le dijo, «¿Qué tengo que ver contigo, Jesús, tu hijo del Más Alto Dios? ¡Te ruego, no me atormentes! 008:029 Porque Jesús estaba ordenando al espíritu impuro salir del hombre. Pues el espíritu impuro se apoderaba con frecuencia de él. Tenía que ser mantenido bajo guardia, y atarse con cadenas y grilletes. Pero los rompía, y era llevado por el demonio al desierto.
008:030 Jesús le preguntó, «¿Cuál es tu nombre?» Contestó «Legión», porque muchos demonios habían entrado en él. 008:031 Le rogaban que no les ordenara ir al abismo. 008:032 Había allí una piara de muchos cerdos que se alimentaba en la montaña, y ellos le rogaron que les permitiera entrar en estos. Jesús se los permitió. 008:033 Los demonios salieron del hombre, y entraron a los cerdos, y la piara se precipitó por el barranco en el lago, y se ahogaron los cerdos. 008:034 Cuando quienes los alimentaban, vieron lo que ocurrió, huyeron, y dijeron en la ciudad y en el campo.
008:035 La gente salió para ver lo que había ocurrido. Fueron donde Jesús, encontraron al hombre del que habían salido los demonios, sentado a los pies de Jesús, vestido y con su mente lucida; y tuvieron miedo. 008:036 Quienes vieron contaron como el que había estado poseído por demonios fue sanado. 008:037 Toda la gente de las regiones que rodeaban Gadares le pidió que se fuera de allí, porque estaban muy asustados. Jesús subió al bote y regresó. 008:038 El hombre de quien habían salido los demonios le suplicaba que le permitiera ir con Él, pero Jesús lo envió, diciendo, 008:039 «Regresa a tu casa, y declara las grandes cosas que Dios ha hecho por ti.» Él siguió su camino, proclamando por toda la ciudad las grandes cosas que Jesús había hecho por él.
008:040 Ocurrió que Jesús regresó, y que la multitud le dio la bienvenida, porque todos lo estaban esperando. 008:041 Llegó un hombre llamado Jairo que era mandatario de la sinagoga. Cayó ante los pies de Jesús, y le rogó que fuera a su casa, 008:042 porque tenía sólo una hija, de unos doce años, y ella estaba muriendo. Mientras Jesús iba, la multitud lo presionaba. 008:043 Una mujer que tenía un flujo de sangre por más de doce años, que había gastado toda su vida en médicos, pero no había podido ser sanada por ellos, 008:044 llegó detrás de Jesús, tocó el borde de su túnica y de inmediato el flujo se detuvo. 008:045 Jesús dijo, «¿Quién me tocó?» Como todos lo negaban, Pedro y los que estaban con Él dijeron, « Maestro, la multitud te presiona y empuja, y dices, `¿Quién me tocó?´»
008:046 Pero Jesús dijo, «Alguien me tocó, porque percibí un poder que salía de mí.» 008:047 Cuando la mujer vio que no estaba escondida, se acercó temblando, y cayo ante Él declarándole en presencia de toda la gente la razón por la que lo había tocado, y como fue sanada de inmediato. 008:048 Jesús le dijo, «Hija, alégrate. Tu fe te ha hecho bien. Ve en paz.»
008:049 Mientras Jesús aún hablaba llegó uno de la casa del jefe de la sinagoga, diciéndole, «Tu hija esta muerta. No molestes al maestro. »
008:050 Pero Jesús escuchó y le dijo, «No tengas miedo. Solo cree y ella será sanada[63].»
008:051 Cuando llegó a la casa no permitió que nadie entrará, excepto Pedro, Juan, Santiago, el padre y la madre de la niña. 008:052 Todos lloraban y se lamentaban por ella, pero Jesús dijo, «No lloren. Ella no está muerta solo está durmiendo.»
008:053 Ellos lo ridiculizaban, sabiendo que ella estaba muerta. 008:054 Pero Él los puso a todos afuera[64] y tomando a la niña de la mano, llamó diciendo, «¡Niña levántate!» 008:055 Su espíritu regresó[65] y ella se levantó inmediatamente. Él mando que algo se le diera de comer. 008:056 Sus padres estaban asombrados pero Jesús les pidió no decirle a nadie lo que había pasado.
9
009:001 Él reunió a los doce[66] y les dio poder y autoridad sobre todos los demonios y para curar enfermedades. 009:002 Los mandó a predicar el Reino de Dios y a sanar los enfermos. 009:003 Jesús les dijo, «No lleven nada para su viaje, ni bastón, ni billetera, ni pan, ni dinero; ni lleven dos abrigos. 009:004 A cualquier casa que entren, quédense allí y salgan de allí. 009:005 Si alguien no los recibe, cuando salgan de esa ciudad sacúdanse hasta el polvo de los pies como testimonio en contra de ellos.»
009:006 Ellos salieron y fueron por todas los pueblos[67] predicando la Buena Nueva y curando en todas partes. 009:007 Herodes el tetrarca escuchó todo lo que estaba siendo hecho por Jesús[68], y estaba perplejo porque algunos decían que Juan había resucitado de entre los muertos, 009:008 otros decían que Elías había aparecido y otros que uno de los profetas antiguos había resucitado. 009:009 Herodes dijo, «A Juan yo lo he decapitado, pero ¿quien es este de quien oigo tales cosas?» Él buscaba como verlo. 009:010 Cuando los apóstoles regresaron, le contaron las cosas que habían hecho. Él los reunió, y se retiró a un lugar desierto de una ciudad llamada Betsaida. 009:011 Pero las multitudes al percibirlo, lo siguieron. Él les dio la bienvenida, y les hablo del Reino de Dios, y curó a quienes necesitaban sanación. 009:012 El día comenzó a apagarse; y los doce fueron y le dijeron, «Envía a la multitud de regreso, para que puedan ir a los pueblos de los alrededores a descansar y a comer, porque estamos en un lugar desierto.»
009:013 Pero Él les dijo, «Ustedes, denles algo de comer.» Dijeron, «No tenemos más que cinco pedazos de pan y dos pescados, tendríamos que ir a comprar comida para todas estas personas.» 009:014 Porque eran cerca de cinco mil personas. Él le dijo a sus discípulos, «Hagan que se sienten en grupos de unos cincuenta cada uno.» 009:015 Así lo hicieron, e hicieron que todos se sentaran. 009:016 Él tomó los 5 pedazos de pan y los dos pescados, y mirando al cielo, los bendijo, y los partió, y los dio a los discípulos para repartir entre la multitud. 009:017 Comieron, y quedaron llenos. Reunieron doce canastos de los pedazos que quedaron.
009:018 Ocurrió, mientras él rezaba sólo, que los discípulos estaban con Él y Él les preguntó «¿Quién dicen las multitudes que soy yo?»
009:019 Ellos contestaron, «`Juan el Bautista,´ pero otros dicen, `Elías´ y otros, que uno de los antiguos profetas que ha resucitado.»
009:020 Él les dijo, «Pero ¿quién dicen ustedes que soy yo?» Pedro contestó, «El Cristo de Dios.»
009:021 Entonces Él les advirtió, y les ordenó no decir esto a nadie, 009:022 diciendo, «El Hijo del Hombre debe sufrir muchas cosas, y será rechazado por los ancianos, por los sumos sacerdotes y los escribas, será asesinado, y al tercer día se levantará.»[69]
009:023 Les dijo a todos, «Si alguien desea venir tras de mi, renuncie a si mismo, cargue su cruz diariamente[70] y sígame. 009:024 Porque quien quiera salvar su vida la perderá[71], pero quien pierda su vida por mi causa, lo mismo la salvará. 009:025 Porque ¿de qué le vale a un hombre, si gana el mundo entero, pero se pierde o se perjudica a si mismo[72]? 009:026 Quien se avergüence de mí y de mis palabras, de Él se avergonzará el Hijo del Hombre, cuando llegue a su gloria y a la gloria del Padre, y de los santos ángeles. 009:027 Les diré la verdad: Hay algunos de los que están aquí, que de ninguna forma probarán la muerte, hasta que vean el Reino de Dios.»
009:028 Ocurrió como ocho días después de haber dicho esto, que Jesús salió con Pedro, Juan y Santiago, y fue a una montaña a orar. 009:029 Mientras oraba, la apariencia de su rostro se alteró, y su vestido se hizo blanco y brillante. 009:030 Dos hombre estaban hablando con Él, ellos eran Moisés y Elías, 009:031 quienes aparecieron en la gloria[73], y hablaban de su partida,[74] la cual Jesús estaba por cumplir[75] en Jerusalén.
009:032 Pedro y los que lo acompañaban estaban pesados por el sueño, pero cuando estuvieron totalmente despiertos, vieron su gloria, y a los dos hombres que estaban con Él. 009:033 Ocurrió, mientras que se alejaban de Él, que Pedro le dijo a Jesús, «Maestro, es bueno que estemos aquí. Hagamos tres tiendas: una para ti, una para Moisés y una para Elías» sin saber lo que decía.
009:034 Mientras decía estas cosas, una nube vino y los cubrió, y tuvieron miedo cuando entraron[76] en la nube. 009:035 Una voz salió de la nube diciendo, «Este es mi Hijo amado. ¡Escúchenlo!» 009:036 Cuando la voz se fue, encontraron sólo a Jesús. Quedaron en silencio, y no le contaron a nadie en esos días sobre las cosas que habían visto.
009:037 Ocurrió al día siguiente de haber bajado de la montaña, que una gran multitud lo encontró. 009:038 Un hombre de la multitud llamó, diciendo, «Maestro, te ruego que mires a mi hijo, porque es mi único hijo. 009:039 Un espíritu lo toma, repentinamente chilla y lo hace convulsionar, bota espuma, y difícilmente parte de él, hiriéndolo severamente. 009:040 Yo rogué a tus discípulos que lo sacaran, pero ellos no pudieron.»
009:041 Jesús contestó, «Generación perversa y sin fe, ¿Cuánto tiempo debo estar con ustedes y cargarlos? Trae aquí a tu hijo.»
009:042 Mientras que venía, el demonio lo derribó y lo hizo convulsionar violentamente. Pero Jesús reprendió al espíritu impuro, sanó al niño, y lo dio de vuelta a su padre. 009:043 Todos estaban asombrados por la majestad de Dios. Mientras todos se maravillaban por las cosas que Jesús hacia, Él dijo a sus discípulos, 009:044 «Que estas palabras se sumerjan en sus oídos, porque el Hijo del Hombre será entregado a manos de los hombres.» 009:045 Pero ellos no entendieron lo que decía. Estaba oculto para ellos, porque no percibían, y les asustaba preguntarle sobre sus palabras.
009:046 Ocurrió una discusión entre los discípulos[77] sobre cual de ellos era el más grande. 009:047 Jesús al percibir el razonamiento de sus corazones, tomo a un niño pequeño, lo puso a su lado, 009:048 y les dijo, «Quien reciba a este pequeño en mi nombre, me recibe a mí. Quien me recibe a mí, recibe al que me envió. Porque quien sea menos entre todos ustedes, ese será grande.»
009:049 Juan le contestó, «Maestro, vimos que alguien expulsaba demonios en tu nombre y se lo prohibimos, porque él no nos sigue.»
009:050 Jesús le dijo, «No se lo prohíban, porque quien no está contra nosotros[78] está con nosotros.»
009:051 Ocurrió, cuando se acercaba el día en el que debía ser entregado, que Jesús fijo su rostro hacia Jerusalén, 009:052 y envió mensajeros antes que Él. Ellos fueron y entraron a un pueblo de Samaritanos, preparándolo para Jesús. 009:053 Pero en el pueblo no lo recibieron, porque viajaba hacía Jerusalén. 009:054 Cuando sus discípulos, Santiago y Juan, vieron esto, dijeron, «Señor, ¿deseas que ordenemos bajar fuego del cielo, y destruirlos, tal como Elías hizo?»
009:055 Pero Él se dio vuelta y los reprendió, «No saben de que clase de espíritu son. 009:056 Porque el Hijo del Hombre no vino a destruir vidas de hombres, sino a salvarlas.»[79] Y fueron a otra villa. 009:057 Mientras iban por el camino, cierto hombre le dijo, «Quiero seguirte a donde quiera que vayas, Señor.»
009:058 Jesús le dijo, «Los zorros tienen madrigueras, y los pájaros del cielo tienen nidos, pero el Hijo del Hombre no tiene un lugar para recostar su cabeza.»
009:059 Él le dijo a otro, «¡Sígueme!» Él le dijo, «Señor, permíteme primero ir a enterrar a mi padre.»
009:060 Pero Jesús le dijo, «Deja que los muertos entierren a sus muertos, pero tu ve y anuncia el Reino de Dios.»
009:061 Otro también dijo, «Quiero seguirte, Señor, pero primero permíteme ofrecer una despedida a quienes están en mi casa.»
009:062 Pero Jesús le dijo, «Nadie, que habiendo puesto su mano en el arado mire hacia atrás, es digno del Reino de Dios.»
10
010:001 Después de estas cosas, el Señor también señaló a otros setenta[80 ], y los envió de dos en dos delante de Él[81] a toda ciudad y lugar donde Él estaba por llegar. 010:002 Entonces Jesús les dijo, «La cosecha es ciertamente abundante pero los trabajadores son pocos. Recen al Señor de la cosecha para que pueda mandar trabajadores a su cosecha. 010:003 Vayan por sus caminos[82]. Los mando como ovejas entre lobos. 010:004 No lleven bolso, ni billetera ni sandalias. No saluden a nadie en el camino. 010:005 En cualquier casa que entren, digan primero `La paz esté en esta casa.´ 010:006 Si allí hay un hijo de la paz, tu paz descansará sobre él; pero si no es así regresará a ti. 010:007 Quédense en la misma casa, comiendo y tomando lo que les den, pues el trabajador tiene derecho a su paga. No vayan de casa en casa. 010:008 En cualquier ciudad que ustedes entren, y los reciban, coman las cosas que se les ofrezcan. 010:009 Sanen a los enfermos que allí estén, y díganles `El Reino de Dios se ha acercado a ustedes.´ 010:010 Pero en toda ciudad que entren y no sean recibidos, vayan a las calles y digan, 010:011 `Hasta el polvo de su ciudad que se nos pega, lo limpiamos para devolvérselo. Sin embargo sepan esto, que el Reino de Dios se ha acercado a ustedes. 010:012 Les digo, será más tolerable en ese día para Sodoma que para esa ciudad.
010:013 «¡Pobre de ti, Corazín! ¡Pobre de ti, Betsaida! Porque si las obras poderosas que fueron hechas en ustedes se hubieran hecho en Tiro y Sidón, ya se habrían arrepentido hace tiempo, sentándose en sacos de penitencia y cenizas. 010:014 Pero será más tolerable para Tiro y Sido en el juicio que para ustedes. 010:015 Ustedes, gente de Capernaum, que son exaltados al cielo, serán arrojados al Hades.[83 ] 010:016 Quien los escuche a ustedes, me escucha a mí, y quien los rechace, me rechaza a mí. Quien me rechace a mí, rechaza a quien me envió.»
010:017 Los setenta volvieron con alegría diciendo, «Señor, ¡incluso los demonios nos obedecen en tu nombre!»
010:018 Él les dijo, «Vi a Satanás cayendo como rayo del cielo. 010:019 Observen, les doy autoridad para caminar entre serpientes y escorpiones, y sobre todo el poder del enemigo. Nada, en ninguna forma los herirá. 010:020 Sin embargo, no se regocijen por esto, que los espíritus los obedezcan, sino alégrense porque sus nombres están escritos en el cielo.»
010:021 En la misma hora Jesús se regocijó en el Espíritu Santo, y dijo, «Te agradezco, O Padre, Señor del cielo y de la tierra, que has ocultado estas cosas para el sabio y entendido, y las has revelado a los niños pequeños. Si, Padre, porque así estuvo bien ante tu vista.»
010:022 Dirigiéndose a los discípulos, Él dijo, «Todo me ha sido enviado por mi Padre. Nadie sabe quien es el Hijo, excepto el Padre, ni quien el Padre es, excepto el Hijo, y a quien el Hijo desee revelárselo.»
010:023 Volteándose a sus discípulos, les dijo en privado, «Benditos son los ojos que ven lo que ustedes ven, 010:024 porque les digo, que muchos profetas y reyes deseaban ver lo que ustedes ven, y no lo vieron, y escuchar lo que ustedes escuchan y no lo escucharon.»
010:025 Ocurrió que cierto maestro de la ley[84] se levantó y lo puso a prueba diciendo, «Maestro, ¿Qué debo hacer para heredar la vida eterna?»
010:026 Él le dijo, «¿Qué está escrito en la ley? ¿Cómo lo lees?»
010:027 Él contestó, «Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu fuerza, y toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo.»
010:028 Jesús le dijo, «Has contestado correctamente. Haz eso y vivirás.»
010:029 Pero él deseando justificarse, le preguntó a Jesús, «¿Quién es mi prójimo?»
010:030 Jesús le contestó, «Cierto hombre iba de Jerusalén a Jericó, pero cayo entre ladrones, quienes lo despojaron y golpearon, y se fueron dejándolo medio muerto. 010:031 Por casualidad cierto sacerdote estaba pasando por ese camino. Cuando lo vio, pasó por el otro lado. 010:032 De la misma forma un Levita, cuando llegó al lugar, y lo vio, paso por el otro lado. 010:033 Pero cierto Samaritano, mientras viajaba, llegó donde él estaba. Cuando lo vio, fue movido por la compasión, 010:034 fue donde él, y vendó sus heridas, derramando aceite y vino. Lo puso sobre su propio burro[85], lo llevó a una posada, y lo cuidó. 010:035 Al día siguiente, cuando se fue, tomó dos denarios, y se los dio al dueño de la posada, y le dijo `Cuídalo. Lo que tengas que gastar además de esto, te lo pagaré cuando regrese.´ 010:036 ¿Cuál de estos tres, piensas que pareció ser un prójimo del que cayo entre los ladrones?»
010:037 Él contesto, «Aquel que le mostró compasión.» Entonces Jesús le dijo, «Ve y haz lo mismo.»
010:038 Ocurrió mientras iban por su camino, que Jesús entró a cierta villa, y cierta mujer llamada Marta lo recibió en su casa. 010:039 Tenía una hermana llamada Maria, quien entonces se sentó a los pies de Jesús, y escuchó su palabra. 010:040 Pero Marta estaba distraída, sirviendo muchas cosas, se acercó a Él y dijo, «Señor, ¿no te preocupa que mi hermana me deje sirviendo sola? Pídele entonces que me ayude.»
010:041 Jesús le contestó, «Marta, Marta, estás ansiosa y preocupada por muchas cosas, 010:042 pero una cosa se necesita. Maria ha elegido la parte buena, que no podrá ser alejada de ella.»
11
011:001 Ocurrió, cuando Él terminaba de orar en cierto lugar, que uno de sus discípulos le dijo, «Señor, enséñanos a orar, así como Juan también le enseñó a sus discípulos.»
011:002 Él les dijo, Cuando ustedes oren digan, `Nuestro Padre[86] en el cielo, Que tu nombre se mantenga santo [87]. Que tu reino venga. Que se haga tu voluntad en la tierra, como en el cielo[88]. 011:003 Danos día a día nuestro pan diario. 011:004 Perdona nuestros pecados, Porque nosotros mismos también perdonamos a todos los que nos han ofendido[89]. No nos lleves a la tentación[90], Pero líbranos del malo[91].´ 011:005 Él les dijo, «¿Qué hará alguno de ustedes si[92] va donde un amigo a media noche y le dice, `Amigo, préstame tres panes, 011:006 pues un amigo mio que ha llegado a mi de viaje y no tengo nada para ofrecerle,´ 011:007 y él desde adentro contesta, `No me molestes. La puerta está ahora cerrada y mis hijos están conmigo acostados. No puedo levantarme para dártelos.´? 011:008 Yo les digo, aunque él no se levante a dárselos por ser su amigo lo hará por su insistencia, él se levantará y le dará tanto como necesite.