Buena Nueva de acuerdo a Juan: Traducción de dominio público abierta a mejoras
Part 3
008:039 Le contestaron, «Nuestro padre es Abraham.» Jesús les dijo, «Si fueran hijos de Abraham, harían las obras de Abraham. 008:040 Pero ahora ustedes buscan matarme, a un hombre que les ha dicho la verdad, verdad que he oído de Dios. Abraham no hizo esto. 008:041 Ustedes hacen las obras de su padre.» Le dijeron, «No fuimos nacidos de inmoralidad sexual. Tenemos un Padre: Dios.»
008:042 Entonces Jesús les dijo, «Si Dios fuera su padre, me amarían, porque he salido y he venido de Dios[107]. Pues no he venido de mi mismo[108], sino del que me envió. 008:043 ¿Por qué no entienden lo que digo? Porque ustedes no están en capacidad[109] de oír mi palabra. 008:044 Ustedes son de su padre, el diablo, y ustedes quieren hacer los deseos de su padre. El diablo fue un asesino desde el comienzo, y no se mantiene en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando dice una mentira, habla por si mismo; porque es un mentiroso, y el padre de las mentiras[110]. 008:045 Pero como digo la verdad, ustedes no me creen. 008:046 ¿Cuál de ustedes me acusa de pecado? ¿Si les digo la verdad, por qué no creen en mí? 008:047 Él que es de Dios escucha las palabras de Dios. Por esto ustedes no oyen, porque ustedes no son de Dios.»
008:048 Entonces los Judíos le contestaron, «¿No decimos bien que tu eres un Samaritano, y tienes un demonio?»
008:049 Jesús contestó, «No tengo un demonio, sino que honró a mi Padre, y ustedes me deshonran. 008:050 Pues yo no busco mi propia gloria. Hay alguien que la busca y que juzga[111]. 008:051 Con seguridad les digo, si una persona sigue mi palabra, nunca verá la muerte.»
008:052 Entonces los Judíos le dijeron, «Ahora sabemos que tienes un demonio. Abraham y los profetas murieron; y tu dices, `Si un hombre sigue mi palabra, nunca probará la muerte.´ 008:053 ¿Eres más grande que nuestro padre, Abraham, quien murió? Los profetas murieron. ¿Quien pruebas ser?
008:054 Jesús les contestó, «Si me doy gloria a mi mismo, mi gloria es nada. Es mi Padre quien me glorifica, de quien ustedes dicen: Él es nuestro Dios. 008:055 Ustedes no lo han conocido, pero yo lo conozco. Si yo dijera, `No lo conozco,´ sería como ustedes, un mentiroso. Pero lo conozco, y sigo su palabra. 008:056 Su padre Abraham se regocijó al ver mi día. Lo vio, y se alegró.»
008:057 Entonces los Judíos le dijeron, «Aún no tienes cincuenta años, ¿ Pero ya has visto a Abraham?»
008:058 Jesús les dijo, «Con seguridad, les digo, antes de que Abraham llegara a existir, YO ESTOY[112].»
008:059 Entonces ellos cogieron piedras para arrojarle, pero Jesús fue escondido y salió del templo, pasando por en medio de ellos, y así continuando[113].
9
009:001 Mientras continuaba,vio a un hombre ciego de nacimiento. 009:002 Sus discípulos le preguntaron, «Rabí, para que este hombre naciera ciego, ¿Quién pecó, él o sus padres?»
009:003 Jesús le contestó, «No pecó este hombre, ni sus padres; sino es para que las obras de Dios puedan ser reveladas en él. 009:004 Debo realizar las obras de aquel que me envió, mientras que es de día. Se acerca la noche, cuando nadie puede trabajar. 009:005 Mientras yo esté en el mundo, soy la luz del mundo.» 009:006 Mientras decía esto, ponía saliva en la tierra, hizo barro con su saliva, y ungió los ojos del ciego con el barro, 009:007 y le dijo, «Ve, lávate en la piscina de Siloé» (que significa «Enviado»)[114]. Así que él fue, se lavó, y volvió viendo. 009:008 Entonces los vecinos, y aquellos que vieron que estaba ciego antes[115], dijeron, «¿No es este el que estaba sentado y mendigaba?» 009:009 Otros decían, «Es él.» Aún otros decían, «Se parece a él.» Él decía, «Soy ese.» 009:010 La gente entonces le preguntó, «¿Cómo se abrieron tus ojos?»
009:011 Él contestó, «Un hombre llamado Jesús hizo barro, ungió mis ojos, y me dijo, `Ve a la piscina de Siloé, y lávate.´ Así que fui, me lave y recibí la vista.»
009:012 Entonces le preguntaron, «¿Dónde está Él?» Él dijo, «No lo se.»
009:013 Llevaron al que había estado ciego[116] donde los fariseos. 009:014 Era día sabático cuando Jesús hizo barro y abrió sus ojos. 009:015 De nuevo le preguntaron los fariseos como había recibido la vista. Él les dijo, «Él puso barro en mis ojos, me lavé, y veo.»
009:016 Entonces algunos de los Fariseos dijeron, «Ese hombre no es de Dios, porque no sigue el día sabático.» Otros decían, «¿Cómo puede un hombre pecador hacer tales señales?» Había división entre ellos. 009:017 Entonces algunos de los Fariseos dijeron, «¿Qué dices sobre Él, pues Él ha abierto tus ojos?» Él dijo, «Es un profeta.»
009:018 Los Judíos entonces no creyeron lo concerniente a él, que había estado ciego, ni que había recibido la vista, hasta que llamaron a los padres del que había recibido la vista, 009:019 y les preguntaron, «¿ Es este su hijo, quien ustedes dicen que nació ciego? ¿Cómo entonces es que él ve ahora?»
009:020 Sus padres les contestaron, «Sabemos que este es nuestro hijo, y que nació ciego; 009:021 pero que ahora como ve, no lo sabemos; ni conocemos a quien abrió sus ojos. Él es de edad. Pregúntenle. Hablará por si mismo.» 009:022 Sus padres dijeron estas cosas porque temían a los Judíos; pues los Judíos ya habían acordado expulsar de la sinagoga a quien confesara que Él era Cristo. 009:023 Por esto sus padres dijeron, «El es de edad. Pregúntenle.»
009:024 Así que llamaron al que había estado ciego por segunda vez, y le dijeron, «Da gloria a Dios[117]. Sabemos que este hombre es un pecador.»
009:025 Él contestó, «No se si es un pecador. Una cosa se: que aunque yo estaba ciego, ahora veo.»
009:026 Le dijeron nuevamente, «¿Qué te hizo? ¿Cómo abrió tus ojos?»
009:027 Él les contestó, «Ya les dije, y ustedes no escuchan. ¿Por qué quieren oír de nuevo? ¿Es que también desean hacerse discípulos de Él?»
009:028 Lo insultaron y dijeron, «Tú eres su discípulo, pero nosotros somos discípulos de Moisés. 009:029 Sabemos que Dios ha hablado a Moisés. Pero con respecto a este hombre, no sabemos de donde viene.»
009:030 El hombre les contestó, «¡Que sorprendente! No saben de donde viene, aunque ha abierto mis ojos. 009:031 Sabemos que Dios no escucha a los pecadores, pero si alguien adora a Dios[118], y hace su voluntad, Él lo escucha. 009:032 Desde que el mundo comenzó, no se ha oído de alguien que abriera los ojos a un ciego de nacimiento. 009:033 Si este hombre no fuera de Dios, Él no podría hacer nada.»
009:034 Le contestaron, «Tu naciste por completo en pecado[119] ¿Pero nos enseñas?» Y lo expulsaron.
009:035 Jesús escuchó que lo habían expulsado, y encontrándolo[120], le dijo, «¿Crees en el Hijo de Dios?»
009:036 Él le contestó, «¿Quién es él, Señor, para que yo pueda creer?»
009:037 Jesús le dijo, «Tu ya los has visto, y es quien habla contigo.»
009:038 Él dijo, «¡Señor, yo creo!» y lo alabó[121].
009:039 Jesús dijo, «Vine a este mundo a juzgar, para que aquellos que no ven puedan ver; y que aquellos que ven queden ciegos.»
009:040 Algunos de los fariseos que estaban con Él, escucharon estas cosas, y le dijeron, «¿Estamos nosotros también ciegos?»
009:041 Jesús les dijo, «Si estuvieran ciegos, no pecarían; pero ahora dicen `Vemos.´ Entonces sus pecados permanecen.»
10
010:001 «Con seguridad les digo, aquel que no entre por la puerta al rebaño de ovejas, sino que escale de alguna otra manera, es tanto un estafador como un ladrón. 010:002 Pero quien entra por la puerta es el pastor de las ovejas. 010:003 El portero abre la puerta para él, y las ovejas escuchan su voz. Él llama sus ovejas por su nombre y las saca. 010:004 Siempre que él saca sus ovejas, va delante de ellas, y las ovejas lo siguen porque conocen su voz. 010:005 De ningún modo seguirán a un extraño, sino que huirán de él; porque no conocen la voz de extraños.» 010:006 Jesús les dijo esta parábola, pero ellos no entendieron lo que les decía.
010:007 Jesús entonces les dijo de nuevo, «Con seguridad, les digo, soy la puerta de las ovejas. 010:008 Todos los que vinieron antes de mi son estafadores y ladrones, pero las ovejas no los escucharon[122]. 010:009 Soy la puerta. Si alguien entra por mi, será salvado, y entrará y saldrá, y encontrará alimento. 010:010 El ladrón sólo viene a robar, matar y destruir. Vine para que puedan tener vida, y para que la tengan en abundancia. 010:011 Soy el buen pastor. El buen pastor da su vida por las ovejas. 010:012 El que es empleado contratado en lugar de pastor, y a quien no le pertenezcan las ovejas, ve venir al lobo, deja las ovejas y huye. El lobo roba las ovejas, y las dispersa[123 ]. 010:013 El que es empleado contratado huye porque es contratado, y no le importan las ovejas. 010:014 Soy el buen pastor. Conozco las mías, y soy conocido por las mías; 010:015 así como el Padre me conoce, y yo conozco al Padre. Yo entrego mi vida por las ovejas. 010:016 Tengo otras ovejas, que no son de este rebaño. También debo traerlas, y escucharán mi voz. Se convertirán en un rebaño con un pastor. 010:017 Por esto el Padre me ama, porque entrego mi vida, para poderla tomar de nuevo. 010:018 Nadie me la quita, sino que la entrego yo mismo. Tengo el poder para entregarla, y tengo poder para tomarla de nuevo. Recibí este mandamiento de mi Padre.»
010:019 Entonces se creó una división entre los Judíos a causa de estas palabras. 010:020 Muchos de ellos decían, «¡Tiene un demonio y está loco! ¿Por qué lo escuchan?» 010:021 Otros decían, «Estas no son las palabras de alguien poseído por un demonio. ¿Acaso es posible para un demonio abrir los ojos de los ciegos?»
010:022 Era la Fiesta de la Dedicación[124] en Jerusalén. 010:023 Era invierno, y Jesús estaba caminando en el templo, en el pórtico de Salomón. 010:024 Entonces los Judíos lo rodearon y le dijeron, «¿Cuanto tiempo nos mantendrás en suspenso? Si tu eres el Cristo, dínoslo directamente. »
010:025 Jesús les contestó, «Yo ya les dije, y ustedes no me creen. Las obras que hago en nombre de mi Padre, dan testimonio sobre mí. 010:026 Pero ustedes no creen, porque ustedes no son de mis ovejas, como les dije. 010:027 Mis ovejas escucha mi voz, yo las conozco, y me siguen. 010:028 Les doy vida eterna. Nunca perecerán, y nadie podrá arrebatarlas de mi mano. 010:029 Mi Padre, quien me las ha dado, es más grande que todos[125]. Para nadie es posible arrebatarlas de las mano de mi Padre. 010:030 Yo y el Padre somos uno.»
010:031 Entonces los Judíos tomaron piedras nuevamente para apedrearlo. 010:032 Jesús les contestó, «Les he mostrado muchas obras buenas de mi Padre. ¿Por cuál de esas obras desean apedrearme?»
010:033 Los Judíos le contestaron, «No te apedreamos por una buena obra, sino por blasfemia: porque tu, siendo un hombre, te crees Dios.»
010:034 Jesús les contestó, «¿No está escrito en su ley, `Les dije, ustedes son dioses?´ 010:035 Si llama[126] dioses a aquellos a quienes la palabra de Dios llega (y la Escritura no puede quebrantarse), 010:036 ¿ Cómo dicen `Blasfemas´ a aquel a quien el Padre santificó[127] y envió al mundo, porque les dije `Soy el Hijo de Dios?´ 010:037 Si yo no hago las obras de mi Padre[128], no me crean. 010:038 Pero si yo las hago, aunque no me crean a mi, crean en las obras; para que puedan saber y creer que el Padre está en mí y yo en el Padre.»
010:039 Nuevamente intentaron atraparlo, pero Él se alejo de su alcance. 010:040 Se fue de nuevo más allá del Jordán[129] al lugar donde Juan estuvo bautizando al comienzo, y allí se quedó. 010:041 Muchos vinieron a Él. Decían, «En realidad Juan no hizo señales, pero todo lo que Juan dijo sobre este hombre es verdad.» 010:042 Muchos creyeron en Él allí.
11
011:001 Cierto hombre estaba enfermo, Lázaro de Betania, del pueblo de Maria y su hermana, Marta. 011:002 Era aquella María que había ungido al Señor con aceite, y que había limpiado sus pies con el cabello, quien estaba enfermo era su hermano Lázaro. 011:003 Las hermanas le mandaron decir, «Señor, observa, aquel por quien tienes gran afecto está enfermo.» 011:004 Cuando Jesús lo escuchó, dijo, «Esta enfermedad no es mortal sino para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios pueda ser glorificado con esta.» 011:005 Ocurría que Jesús amaba a Marta, a su hermana y a Lázaro. 011:006 Aunque[130] cuando supo que estaba enfermo, se quedó dos días más en el lugar donde estaba. 011:007 Tras lo cual le dijo a los discípulos, «Vayamos de nuevo a Judea.»
011:008 Los discípulos le dijeron, «Rabí, los Judíos están tratando de apedrearte, ¿Pero vas de nuevo allá?»
011:009 Jesús les contestó, «¿No hay doce horas de luz al día? Si un hombre camina en el día, no tropieza, porque ve la luz de este mundo. 011:010 Pero si un hombre camina en la noche, tropieza, porque la luz no está en él.» 011:011 Dijo estas cosas, y después, les dijo « Nuestro amigo Lázaro yace dormido, pero voy a ir para poder despertarlo de su sueño.»
011:012 Entonces los discípulos dijeron, «Señor, si yace dormido, se recobrará.»
011:013 Jesús hablaba de su muerte, pero ellos pensaban que hablaba de descansar durmiendo. 011:014 Así que Jesús les dijo directamente, «Lázaro está muerto. 011:015 Por el bien de ustedes, me alegra no haber estado allí, para que puedan creer. Por esto, vamos donde él.»
011:016 Entonces Tomas, que era llamado dídimo[131], dijo a los discípulos, «Vayamos también, para poder morir con Él.»
011:017 Así que cuando Jesús fue, encontró que Lázaro ya llevaba cuatro días en la tumba. 011:018 Betania estaba cerca a Jerusalén, como a quince estadios[132] de distancia. 011:019 Muchos de los Judíos se habían unido a las mujeres que rodeaban a Marta y Maria, para consolarlas por lo concerniente a su hermano. 011:020 Entonces cuando Marta escucho que Jesús venía, fue a encontrarlo, pero Maria se quedó en la casa. 011:021 Entonces Marta le dijo a Jesús, «Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no hubiera muerto. 011:022 Aunque yo ahora se, que cualquier cosa que le pidas a Dios, Dios te la concederá.» 011:023 Jesús le dijo, « Tu hermano resucitará.»
011:024 Marta le dijo, «Se que él resucitará en la resurrección del último día.»
011:025 Jesús le dijo, «Yo soy la resurrección y la vida. Aquel que crea en mí vivirá, incluso si muere. 011:026 Cualquier que viva y crea en mí no morirá nunca. ¿Crees esto?»
011:027 Ella le dijo, «Si, Señor. He llegado a creer que tu eres Cristo, el Hijo de Dios, el que viene al mundo.»
011:028 Cuando había dicho esto, se fue, y llamó en secreto a María, su hermana, diciendo, «El Maestro está aquí, y te está llamando.»
011:029 Cuando ella escucho esto, se levantó rápidamente y fue donde Él. 011:030 Jesús aún no había llegado a la villa, sino que estaba en el sitio en el que Marta lo había encontrado. 011:031 Entonces cuando los Judíos que estaba con ella en la casa, y que la consolaba, vieron que Maria se levantaba rápidamente y salia, la siguieron, diciendo, «Va a la tumba a llorara allí.» 011:032 Entonces cuando Maria fue donde Jesús estaba, y lo vio, cayó a sus pies, diciéndole, «Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no hubiera muerto.»
011:033 Cuando Jesús la vio llorando, junto con los Judíos que venían llorando con ella, suspiró en el espíritu, se conmovió, 011:034 y dijo, « ¿Donde lo han dejado?» Le dijeron, «Señor, ven y mira.»
011:035 Jesús lloró.
011:036 Entonces los Judíos dijeron, «¡Miren cuanto afecto tenía por él!» 011:037 Algunos de ellos dijeron, «¿No podría este hombre, que abrió los ojos del que estaba ciego, también haber evitado que este hombre muriera?»
011:038 Jesús entonces, nuevamente suspirando en su interior, fue a la tumba, que estaba tapada con una piedra. 011:039 Jesús dijo, «Retiren la piedra.» Marta, la hermana del que estaba muerto, le dijo, «Señor, en este momento debe oler mal, porque lleva cuatro días muerto.»
011:040 Jesús le dijo, «¿No te dije que si creías, verías la gloria de Dios?»
011:041 Así que corrieron la piedra del sitio donde el muerto yacía. Jesús levantó sus ojos, y dijo, «Padre, te agradezco por haberme escuchado. 011:042 Se que siempre me escuchas, pero a causa de la multitud que me rodea digo esto, para que puedan creer que Tu me enviaste.» 011:043 Después de decir esto, grito con fuerte voz, «¡Lázaro, sal!»
011:044 El que había estado muerto salió, con manos y pies envueltas en vendas y su rostro envuelto en tela. Jesús les dijo, «Libérenlo, y permítanle andar.»
011:045 Así que muchos de los Judíos que fueron donde María y vieron lo que Jesús hizo, creyeron en Él. 011:046 Pero algunos de ellos fueron donde los fariseos, y les contaron lo que habían hecho Jesús. 011:047 Entonces los jefes de los sacerdotes y los fariseos se reunieron en un consejo y dijeron, «¿Que vamos a hacer? Pues este hombre hace muchas señales. 011:048 Si lo dejamos sólo así, todos creerán en Él, y los romanos vendrán y nos arrebatarán tanto nuestro sitio[133] como nuestra nación.»
011:049 Pero uno de ellos, Caifás, siendo el sumo sacerdote ese año, les dijo, «No saben nada, 011:050 ni consideran que es ventajoso para nosotros[134] que un hombre muera por la gente, para que la nación entera no perezca.» 011:051 Él no hablaba por si mismo, sino que siendo sumo sacerdote ese año, profetizaba[135] que Jesús moriría por la nación, 011:052 y no solamente por la nación, sino que agruparía en uno a los hijos de Dios que están dispersos. 011:053 Así que desde ese día decidieron que lo matarían. 011:054 Entonces Jesús no volvió a caminar abiertamente entre los Judíos, sino que salió de allí a una tierra cercana en el desierto, a una ciudad llamada Efraín. Allí se quedó con sus discípulos.
011:055 Ocurrió que la pascua de los judíos estaba cerca. Muchos fueron de los campos a Jerusalén antes de la pascua, para purificarse. 011:056 Buscaban a Jesús y se decían unos a otros, mientras estaban en el templo, «Qué piensas, ¿Será que viene a la fiesta?» 011:057 Los jefes de los sacerdotes y los fariseos habían ordenado que si alguno sabía donde estaba Él, debía reportarlo, para poder capturarlo.
12
012:001 Seis días antes de la Pascua, Jesús fue a Betania, donde estaba Lázaro, el que había estado muerto, y fue resucitado de la muerte. 012:002 Así que le hicieron una cena allí. Marta sirvió, mientras Lázaro era uno de los que se sentaron a la mesa con Él. 012:003 María, entonces tomó una libra[136] de ungüento de nardo puro, muy costoso, y ungió los pies de Jesús, y seco los pies con su cabello. La casa se llenó de la fragancia del ungüento. 012:004 Entonces Judas Iscariote, el hijo de Simón, uno de sus discípulos, quien lo traicionaría, dijo, 012:005 «¿Por qué no fue vendido este ungüento por trescientos denarios[137], para darlo a los pobres?» 012:006 Dijo esto, no porque le importaran los pobres, sino porque era un ladrón, y teniendo la caja del dinero, solía robar lo que allí se ponía. 012:007 Pero Jesús le dijo, «Déjala en paz. Ella ha guardado esto para el día de mi entierro. 012:008 Porque siempre tendrán a los pobres con ustedes, pero no siempre me tendrán a mí.»
012:009 Entonces una gran multitud de los judíos se enteró de que Él estaba allí y fueron, no solo por Jesús sino porque de pronto podrían ver a Lázaro a quien Jesús había resucitado de la muerte. 012:010 Pero los jefes de los sacerdotes conspiraban para asesinar también a Lázaro, 012:011 porque por él muchos de los judíos se separaron y creyeron en Jesús.
012:012 Al día siguiente una gran multitud fue a la fiesta. Cuando escucharon que Jesús iba hacia Jerusalén, 012:013 tomaron ramas de las palmeras, y salieron a encontrarlo, gritando, «!Hosanna! !Bendito es el que viene en el nombre del Señor, el Rey de Israel!»
012:014 Jesús, habiendo encontrado un burro joven, se sentó en este. Como está escrito, 012:015 «No te asustes, hija de Sión[138]. Observa, tu Rey viene, sentado sobre un burro joven.» 012:016 Sus discípulos no entendieron estas cosas al comienzo, pero cuando Jesús fue glorificado, recordaron que estas cosas estaban escritas sobre Él, y que ellos habían hecho esto[139]. 012:017 La multitud que había estado con Él cuando llamó a Lázaro para que saliera de la tumba y lo resucitó de la muerte, estaba dando testimonio de esto. 012:018 También por esta razón mucha gente fue a encontrarlo, porque habían escuchado que Él había realizado tal señal. 012:019 Los Fariseos entonces se dijeron entre ellos, «Miren como no han logrado nada. Observen, el mundo vas tras Él.»
012:020 Ocurrió que había algunos griegos[140] entre la gente que habían ido a alabar durante la fiesta. 012:021 Estos, entonces, fueron donde Felipe, quien era de Betsaida de Galilea, y le pidieron «Señor, queremos ver a Jesús.» 012:022 Felipe fue y le contó a Andrés y él fue con Felipe a contárselo a Jesús. 012:023 Jesús les contestó, «El tiempo para que el hijo del hombre sea glorificado ha llegado. 012:024 Yo les aseguro, a no ser que un grano de trigo caiga en la tierra y muera, permanecerá solo. Pero si muere da muchos frutos. 012:025 Aquel que ama su vida la perderá. Quien odia su vida en este mundo la mantendrá hasta la vida eterna. 012:026 Si alguno me sirve, que me siga. Donde yo este, estará el que me sirva. Si alguno me sirve el Padre lo honrará.
012:027 «Ahora mi alma está perturbada. ¿Qué debo decir `Padre, sálvame de este momento?´ Pero por esta causa llegue a este momento. 012:028 ¡ Padre, glorifica tu nombre!» Entonces vino una voz del cielo diciendo, «Yo lo he glorificado y lo glorificaré de nuevo.»
012:029 La multitud que estaba allí y la escuchó dijo que había tronado. Otros dijeron, «Un ángel le ha hablado.»
012:030 Jesús contestó,«Esta voz no ha venido por mi causa sino por la de ustedes. 012:031 Ahora es el juicio de este mundo. Ahora el príncipe de este mundo será expulsado. 012:032 Y yo, si soy levantado de la tierra, atraeré a todos a mi.» 012:033 Pero él dijo esto, refiriéndose a la forma de su muerte. 012:034 La multitud le contestó, «Hemos escuchado de la ley que el Cristo[141] permanece para siempre. ¿Cómo dices que `El Hijo del Hombre debe ser levantado?´ ¿Quién es este Hijo del Hombre?»