Part 4
Acosado por tan fatales reveses de fortuna, otro menos enérgico y de fé no tan pura ni entusiasta por la libertad de su cara patria, habria desesperado de su empresa; pero el Libertador, cuyo temple y constancia eran inquebrantables, oyendo los consejos de un prudente valor se dirigió á Cumaná, donde unido á Ribas, Mariño, Valdés, Azcúa y otros bravos oficiales, pesó, midió y estudió las circunstancias que hacian su situacion tan precaria, y, despues de un largo debate, decidieron la evacuacion de la ciudad. La poca tropa que alli habia salió el 25 de Agosto para Maturin; y en la escuadrilla que mandaba Bianchi, Mariño y Bolívar se hicieron á la veja con rumbo á la Margarita, pues el _Libertador_ tenia que poner á salvo el gran tesoro que el alto clero de Carácas habia colocado en sus manos para atender á las necesidades de la República. Aquel tesoro se componia de todas las joyas de las iglesias, y Bolívar en tan difíciles momentos, tenia que hacer uso de ellas para comprar el armamento y demás necesario á la creacion de un ejército respetable, capaz de ayudarle á salvar la madre patria, asegurando para siempre á sus hijos el goce de la libertad, objeto de sus mas ardientes deseos y por el cual sacrificaba, no solo la existencia, sino tambien la gran fortuna que sus padres le habian dejado.
CAPITULO VI
Un abuso de confianza.--Juicio contra Bolívar y Mariño por su ausencia.--Destitucion del Libertador--Nuevo asedio de Maturin. --Derrotas de Morales.--Muerte de Bóves.--La adversidad persigue á los republicanos.--Maturin cae en manos de Morales.--Triste fin de Ribas.--Ventajas de las armas españolas.--Entrevista de Urdaneta y Bolívar.--Este se presenta á dar cuenta de su conducta al gobierno y es bien acogido.--Conquista de Santa Fé de Bogotá.--Conflictos de Bolívar con el gobernador de Cartagena.--Consecuencias de la rebeldia.--Retirase el Libertador á Jamaica.--Cartagena es tomada por Morillo.--Nuevos derramamientos de sangre.--La república parece haber tocado á su fin.--Sucesos de Margarita.--Bolívar amenazado por el puñal de un traidor.--Preparativos hechos por Brion.
La desgracia no habla cesado aun de afligir y poner á prueba el noble amor del heróico patricio; no habia cesado aun de acrisolar con el fuego de los mas rudos tormentos su lealtad y su constancia; aun no habia descargado sobre su cabeza el mayor y mas formidable de sus golpes. Una nueva defeccion, hija de la tentadora codicia, vino á cortar las alas á su patriótica y halagüeña esperanza. Las riquezas que llevaba embriagaron el avaro corazon de Bianchi, y con el mayor cinismo declaró á Bolívar que estaba dispuesto á despojarle, lo cual habria verificado por completo si las vivas reclamaciones de los portadores de aquel tesoro, destinado á comprar la libertad de la América del Sud, no hubieran conseguido que, avistando la Margarita, el desleal marino les cediese una parte muy pequeña de las alhajas y dos buques de su escuadrilla para que guiasen á Cartagena; pero desbaratados sus planes se dirigieron hácia Carúpano y desembarcaron en este punto el 5 de Setiembre.
Pero otra nueva desventura les esperaba alli. Durante su ausencia los jefes militares de la provincia los juzgaron como traidores; y por haber abandonado el ejército, este era su juicio, se dió un decreto de proscripcion contra ellos, y Ribas y Piar habian merecido los dos primeros cargos militares. Ribas se presentó en Carúpano el dia siguiente á la llegada de Bolívar y Mariño; puso preso á este, y dejó libre, pero destituido, al noble cuanto desgraciado _Libertador_. Sin embargo, por uno de esos actos inexplicables en los hombres, por uno de esos caprichos de la suerte, el mismo que acababa de robarles se presentó en actitud amenazadora á protegerlos; y habiéndolos reclamado enérgicamente á Ribas, les prestó auxilios y partieron para Cartagena el dia 8, mas dispuestos que nunca á sacrificarse por su patria.
Por este mismo tiempo, con cerca de 6.500 hombres, Morales se presentaba delante de Maturin é intimaba la rendicion, ofreciendo una honrosísima capitulacion á los que defendian este punto; pero el pueblo maturinense reproducia otra vez sus antiguas palabras, diciendo con entereza: _"Que preferia el exterminio á la esclavitud."_ Bermudez tenia á su lado al leal Pedro Zaraza, al sumiso y valiente Cedeño, al activo José Tadeo Monágas, á otros distinguidos jefes, 1.000 ginetes y como unos 300 infantes, todos ellos valientes, todos buenos patricios.
Grande fué la victoria que Bermudez alcanzó sobre Morales, á pesar de la superioridad numérica de las fuerzas mandadas por este, en la batalla que le presentó el dia 12 de Setiembre. Despues de haberle muerto mas de 2.000 hombres, cogiéndole hasta 900 prisioneros, se hizo dueño de 2.100 fusiles, 6.000 bestias de carga, 700 caballos con sus monturas, mas de 150.000 cartuchos, gran número de reses y, otras provisiones de boca, sin otro sacrificio por su parte que el de 75 muertos y unos 120 heridos. El jefe español huyó á Urica con la gente que le quedaba para esperar alli á Bóves.
Llegó este general algunos dias despues, y el 5 de Diciembre sus fuerzas y las de Morales derrotaban cerca de Urica á Ribas y Bermudez. Cara costó esta victoria al general en jefe español, pues Morales recogió su cadáver en el campo de batalla, mientras los jefes republicanos, casi solos, de alli á poco tiempo regresaron á Maturin. No era solo esta la derrota que tenian que llorar los partidarios de la independencia americana, pues otras muchas iban experimentando por su division de pareceres, altivas presunciones é indigna insubordinacion los caudillos defensores de la libertad en la parte oriental de Venezuela.
Inútil fué la resistencia que en Maturin pudieron oponer á Morales los que escaparon con vida de la última refriega. El nuevo general del ejército español, por tal le reconoció su oficialidad, llevándolo todo á sangre y fuego, degolló sin piedad y sin distincion de edad ni de sexo á los leales maturinenses. Bermudez se refugió con menos de 200 hombres en las montañas del Tigre; Ribas, en compañia de unos pocos, suponiendo encontrar á Urdaneta, se encaminó hácia la comarca de Barquisimeto. Apresado este valeroso guerrero mientras dormia en los montes de Tamanaco, su cabeza, con el mismo gorro frigio que constantemente solia usar, fué llevada á Carácas en una jaula de hierro y expuesta al público sobre el camino de la Guaira.
En el curso del último mes de aquel año se hizo dueño Morales de toda la parte oriental, y su escuadrilla bloqueó las costas desde Irapa á Trinidad, impidiendo la huida á los patriotas. Sometido tambien al propio tiempo el occidente venezolano por las armas de España, Urdaneta se puso bajo la proteccion de la Nueva-Granada, esperando adquirir noticias algun dia de la reaparicion de Bolívar. Vióle con efecto en Pamplona, y le dejó camino de Tunja, á donde se dirigia para dar cuenta de su conducta al gobierno general, con ánimo tranquilo y lleno como siempre de su franca lealtad y de su nunca abatido entusiasmo.
El gobierno le acogió benévolamente, aprobó todos sus actos, y como prueba de su cabal conviccion y confianza, le encargó tomar á Bogotá, lo que realizó el 12 de Diciembre, concediendo á los vencidos una capitulacion honrosa. Esta ciudad fué desde luego asiento del gobierno, que ordenó al ilustre caraqueño descendiese el Magdalena para obrar contra Santa Marta, y este partió al frente de la division de Urdaneta, reforzada por algunos reclutas granadinos. La sumision de Santa Fé de Bogotá trajo consigo el reconocimiento por las provincias del Congreso reunido en Tunja para juzgar á Bolívar, y un nuevo esfuerzo para establecer un gobierno constitucional.
A fin de facilitar el buen resultado de la empresa, fué autorizado Bolívar á tomar en los arsenales de Cartagena algunos cañones y cuanto al intento necesitare; pero el jefe que mandaba en aquella plaza se negó á ello, y entonces se vió en el caso de sitiar á sus mismos coreligionarios. Mientras ejecutaba esta para él repugnante operacion con ánimo de castigar la desobediencia, á fin de mantener el órden y disciplina, sin las cuales era imposible marchar adelante en el camino de la emancipacion proclamada, el general español Don Pablo Morillo fondeaba en Puerto Santo, á 5 de Abril de 1815, al mando de una expedicion que, incluso la fuerza de marina, constaba de 15.000 hombres auxiliados por 18 piezas de artilleria, un regimiento de dragones, otro de húsares y algunas compañias de zapadores.
A vista de tan formidable refuerzo, y cansado de luchar sin fruto contra un cúmulo tal de inconvenientes, hijos la mayor parte de la rastrera envidia, y sin desistir por eso de esperar tiempos mejores para empezar de nuevo la conquista de las libertades de su pais, puso á disposicion del jefe de Cartagena las fuerzas que llevaba, y á los tres dias de la llegada de Morillo se retiró á Jamaica, donde despues se le reunieron Mariño y algunos otros jefes y oficiales venezolanos.
Poco despues el general Morillo puso sitio a Cartagena, que á causa del que le habia hecho sufrir el Libertador, se hallaba exhausta de viveres y no pudo resistir sino algunos dias. La toma de esta importante poblacion facilito á los realistas el medio de reconquistar la Nueva-Granada, y pronto corrió á torrentes en el patíbulo la sangre de sus decididos y honrados habitantes.
La república habia dejado de existir en la apariencia; pero aun se albergaban en las montañas pequeñas y diseminadas algunas partidas, como vivo testimonio de que el fuego de la revolucion existia en el corazon de los bosques, preparado á producir nuevos incendios, lo mismo que en los corazones de los Sud-americanos, dispuestos ya favorablemente al recobro de sus siempre hollados derechos, por mas que en aquellos momentos se viesen ahogados por la fuerza brutal.
Para gobernador de la isla de Margarita nombró Morillo á Don Antonio Herraiz, cuyo bondadoso carácter no estando en armonia con el violento sistema de secuestros y prisiones que en todas partes se llevaba á cabo, dió márgen á que al poco tiempo quedase destituido, y fué á reemplazarle persona mas idónea, mas dura de corazon, y por lo tanto en conformidad con las arbitrariedades y vejaciones por aquel entonces á la órden del dia. El reemplazante no era otro que el teniente coronel Don Joaquin Urreiztieta, que en seguida se inauguró haciendo una ruda persecucion á los principales sugetos de la isla. Entre otros que decidieron vender cara su vida en vez de esperar á que inicuamente se la quitaran, despojándolos de sus haciendas y encerrándolos en lóbregos calabozos, Arismendi se refugió en los montes decidido á rendir la suya, pero con las armas en la mano.
Entretanto la Providencia parecia proteger los dias del Libertador en Jamaica, alejando de su pecho el puñal traidor que habia de atentar contra ellos. Un español, pagado por Don Salvador Moxó, que habia sustituido á Cevallos mientras un viaje de este á la Península, logró seducir en Kingstown á uno de los sirvientes de Bolívar; y cierta noche, acercándose á la hamaca en que solia dormir, clavó su acero homicida en el corazon de la persona que alli estaba acostada. Al ¡ay! lanzado por la victima Bolívar se levantó, hizo preso al criminal y lo entregó á la justicia, que oida la confesion del infiel servidor le condenó á sufrir la última pena.
Este incidente necesita una explicacion. El Libertador y un emigrado de Carácas amigo suyo, llamado Amestoz, acostumbraban dormir en la misma habitacion. El primero se acostaba en una hamaca y el segundo en una cama. Pero aquel dia, en que el calor fué extraordinario, habiéndose retirado Amestoz mas temprano se acostó en la hamaca mientras volvia su amigo. Cogióle el sueño, y Bolívar á su llegada, por no molestarle, ocupó la cama que estaba vacia. Este cambio casual le salvó la vida. Sin embargo, el aguerrido soldado, el esforzado campeon de la independencia de Venezuela, si bien no pudo menos de lamentar el sangriento é inhumano fin de su querido amigo, no por eso se inquietó y siguió habitando en Kingstown hasta que sabedor de que el capitan propietario de la corbeta _Dardo_, Luis Brion, habia marchado hácia Cartagena con algun armamento, y se hallaba en los Cayos de San Luis allegando gente y acopiando víveres para acudir al socorro de la plaza, voló á ofrecerle su espada, entusiasta como siempre, como siempre alentado por el mismo noble valor y la misma imperturbable esperanza.
CAPITULO VII
Apertura de una nueva campada.--Presas hechas por la escuadrilla de Bolívar.--Su acogida en Margarita.--Expedicion á Costa-Firme.--Decretos dados por Bolívar en Ocumare.--Sucesos de Güiria.--Emigracion á Haiti. --MacGregor y Piar.--Nueva expedicion de Bolívar.--Desembarco en Juan Griego.--Nueva-Granada en poder de Morillo.--Reúnense en Venezuela algunos elementos dispersos.--Nombramientos inútiles.--La causa liberal á principios de 1817.--Regreso de Morillo.--Aspiracion de Mariño, simulacro de un Congreso y sus actos.--Conducta de Bolívar. --Arrepentimiento de Brion y sus buenos efectos.--Mas defecciones. --Fusilamiento de Piar.--Creacion de un Consejo de Estado. --Reparticion de bienes nacionales.--Planes militares de Bolívar. --Nuevo peligro de muerte.--Sublevacion de Paez.--Manifesto del Libertador.--Ascenso de Santander.--La fortuna vuelve la espalda á los republicanos.--Famoso decreto.--Bolívar deja la Guayana.
Durante la terminacion del año 1810 y los cinco primeros meses de 1817 la isla de Margarita iniciaba con buen éxito una nueva campaña. Arismendi habia logrado hacer frente á las armas españolas y desde mediados de Noviembre las tenia circunscritas á las fortificaciones de Pampetar y Santa Rosa; pero se esforzaba inútilmente por reducirlas del todo, disponiendo ya de mas de 1.500 combatientes medianamente armados. Entretanto, reunido á Brion, el Libertador disponia de siete goletas armadas de guerra y se hacia á la vela del puerto de Anquin con 250 hombres, el 30 de Marzo, acompañado de Mariño como jefe de estado mayor, del coronel Cárlos Soublette en calidad de segundo y, además, del ilustre granadino Francisco Antonio Zea, de Piar, del escocés MacGregor y del coronel Pedro Briceño Mendez, secretario suyo.
Esta expedicion, que llevaba abundantes fusiles y municiones, cerca de la isla de Santa Cruz apresó un buque mercante español, y el bergantin y la goleta de guerra _Intrépido_ y _Rita_, vispera de surgir felizmente en el puerto de Juan Griego, esto es, el dia 5 de Mayo. Los dos últimas presos bloqueaban la Margarita por el rumbo de Occidente. La isla toda recibió con júbilo á los expedicionarios; y reunidos luego en la iglesia de la villa del Norte los jefes y oficiales de la isla, los emigrados del continente y, en fin, muchos honrados y respetables moradores de Margarita, reconocieron por jefe supremo á Bolívar y como segundo al valiente general Mariño.
Entonces dispuso una expedicion á Costa-Firme donde, asi que llegó, fué reconocida su autoridad por Monágas y otros jefes de guerrillas, logrando aumentar sus tropas hasta unos mil hombres; y para hacer una invasion en la provincia de Carácas, toda vez que el general Morillo se encontraba en Nueva-Granada realizando su reconquista, guió para la costa de Ocumare, que abordó el 6 de Julio. Alli publicó dos decretos; uno relativo á la pena de muerte y otro á la libertad de esclavos; pero los desgraciados encuentros que tuvo le obligaron á reembarcarse para la isla de Bonaire, donde el comandante Francisco Piñanzo organizaba un batallon que, á las órdenes de MacGregor, habia partido ya con objeto de reunirse á las fuerzas de Zaragoza y Monágas en los Llanos.
Bolívar encontró á Brion en Bonaire, y, prévio algunas disposiciones relativas á la escuadrilla, acompañado de Bermudez dió á la vela para Güiria, punto en que desembarcó el 16 de Agosto, y donde una semana despues veia desconocida su autoridad, so protesto de haber abandonado la expedicion de Ocumare. Este hecho nació de una trama urdida por Mariño y Bermudez, que se arrogaron los primeros cargos en el ejército; y vendido otra vez mas por aquellos á quien él mismo habia elevado, partió para Haiti en seguida, fijando su residencia en Puerto-Príncipe luego de su llegada á esta isla.
MacGregor realizaba mientras tanto sus planes y, en compañia de los caudillos que habia salido á buscar, mas algunos otros partidarios que se le reunieron, batió varias veces al enemigo; el 13 de Setiembre entraba con su victoriosa division en Barcelona y algunos dias despues se ponia á las órdenes de Piar, que llegó tras él á la ciudad. Pero á poco tiempo de este acontecimiento MacGregor marchaba á las Antillas, á consecuencia de disensiones habidas entre él y sus compañeros; y Piar, con 1.500 hombres, se dirigia hácia la provincia de Guayana con intencion de unir su fuerza á la que alli mandaba Cedeño. Tambien por entonces, á principios de Noviembre, despues de varios hechos de armas favorables á los patriotas y en los que se distinguió, entre otros, el capitan José Antonio Paez, los soldados españoles evacuaban la isla de Margarita.
Retirado el Libertador en Puerto-Príncipe trabajaban en tanto para organizar una nueva expedicion, cediendo á las instancias que varios jefes y oficiales distinguidos del ejército le habian dirigido; y ya contaba de hecho con Brion, á cuyos buques, unidos los de Villaret formaron una escuadrilla respetable, y con varios oficiales italianos del disuelto ejército de Napoleon, que con el general español Francisco Javier Mina habian llegado á Haiti por aquel tiempo. Hechos sus preparativos salió del puerto de Jacmel y, el 28 de Diciembre, tras una navegacion de siete dias, desembarcando en Juan Griego expedia una proclama-manifiesto sobre las causas y motivos de su separacion del mando y la necesidad urgente de reunir un Congreso en Margarita para el establecimiento de un gobierno apropiado á las circunstancias, en consonancia con la voluntad de los pueblos libertados de la opresion; y el último dia del año, entrando en Barcelona, se puso nuevamente á la cabeza del ejército.
Cumplíanse estos sucesos y al propio tiempo se refugiaban en el territorio venezolano los patriotas que pudieron escapar de la sanguinaria cuchilla de Morillo, dueño ya de la Nueva-Granada. Entre ellos se encontraban varios jefes y oficiales de mérito, tanto granadinos como venezolanos, y asi como hubieron llegado á Guadaslito para dar unidad y eficacia á los esfuerzos comunes--tal era al menos su propósito--establecieron un gobierno, nombrando como Presidente de la República al ex-gobernador de Pamplona, teniente coronel Fernando Serrano, y á Urdaneta, á Servier y al Doctor Francisco Javier Yánes por Consejeros de Estado, con el coronel Santander como jefe del ejército. Este gobierno nacia muerto porque los jefes venezolanos aspiraban á concentrar el poder en un solo jefe de confianza entre los llaneros, para que les condujese á la guerra investido de un carácter absoluto; y renunciando Santander el mando, recayó en Paez, á quien la junta elevó al grado de general de brigada. Pronto allegó gente y se hizo temible en las llanuras á las tropas realistas, derrotadas mas tarde por él en varios encuentros.
A principios de 1817, libertada la isla de Margarita, recuperadas las provincias de Barcelona y Cumaná, y dueños ya los venezolanos de las llanuras de Carácas, Paez habia ocupado el territorio que se extiende entre el Arauca y el Apure, Piar seguia hostilizando al enemigo en la Guayana y merced á los desmanes de Morillo que habian enconado el ánimo de los llaneros, la guerra habia cambiado de faz y se hacia enteramente nacional, si bien aun quedaba por realizar la grande obra de disciplinar el ejército, cortando el vuelo á las ambiciones de algunos jefes, nacidas del mismo desórden en que hasta entonces estuvo envuelta la causa de la independencia.
Coronado por algunos triunfos se encontraba Bolívar en Guayana, cuando tuvo noticia de que Morillo, de vuelta ya en Venezuela, reuniendo su gente con la del coronel Don José Aldama, en el Chaparro, el dia 13 de Mayo, se disponia á pasar el Orinoco al frente de 6.000 hombres, y que Mariño, aspirando como siempre al mando supremo, reunia en Cariaco un Congreso revistiéndole de poderes para legislar y ante el cual representaba la farsa de ofrecer la dimision del Libertador con la suya propia para obtener la distincion que ambicionaba.
Este Congreso, sin autoridad legítima, nombró como funcionarios del poder legítimo á los generales Fernando Toro y Simon Bolívar, con el coronel Francisco Javier Maiz y por suplentes á Zea, al coronel Vallenilla y á Madariaga, que acababa de llegar de la Península española. Mariño quedaba en el soñado cargo de general en jefe del ejército; y Brion, cómplice en este descabellado negocio, ascendia nada menos que á almirante. Aunque Piar mostró su adhesion á semejante proyecto, la mayor parte de los jefes de division, asi como la oficialidad y la tropa, unánimes todos y conociendo los méritos de su verdadero jefe, manifestaron la firme resolucion de seguir á sus órdenes, y Bolívar reprobó pública y solemnemente la Asamblea de Cariaco.
Al poco tiempo, profundamente convencido de su error, llevó Brion al Liberlador su escuadra, con la cual y la escuadrilla de Antonio Diaz salió de Pampalar el 31 del mismo mes de Mayo, y despues de algunos combates en que los patriotas pelearon con la acostumbrada bizarria, sometió á Guayana. Mientras verificaba esta operacion, el brigadier Don José de Canterac, al frente de 3.000 peninsulares, llegaba al Morro de Barcelona y el republicano Piar, movido por la ambicion, minaba lentamente la estabilidad de las posesiones alcanzadas, promoviendo la discordia entre los jefes, alentando la tropa á la rebeldia y haciendo renacer la ya olvidada idea de colores y diferencias de raza.
Semejante proceder no podia ser tolerado en los momentos en que la union era tan necesaria para marchar viento en popa á la conquista de la independencia. Asi, pues, arrestado de órden de Bolívar, fué conducido á Angostura, juzgado en consejo de guerra y condenado á muerte. Brion desempeñó el papel de Presidente del tribunal; y la ejecucion de la sentencia pronunciada contra el reo tuvo lugar el 16 de Octubre de 1817, produciendo los mas excelentes resultados en el ejército, pues restableció algun tanto la disciplina, afirmó la autoridad suprema, y dió una alta idea á propios y extraños, á amigos y enemigos, de aquel gobierno militar, verdadero cáos hasta entonces.
Despues de este acto, sensible para quien como el Libertador mil veces habia combatido al lado de tan valiente militar, puso jefes dignos de su confianza al frente de las libertadas provincias, creó un Consejo de Estado con derecho de consulta en las materias de guerra y en las gubernativas, con voto deliberativo en las administrativas y económicas, declarando al propio tiempo capital y residencia provisional del gobierno de Venezuela la ciudad de Angostura. Por último, dictó una ley en la cual se mandaba repartir los bienes nacionales con justa regla y proporcion entre sus compañeros de armas; y, despues de ordenar á Zaraza y á Monágas que cubriesen con su caballeria el primero las llanuras de Carácas y el segundo las de Barcelona, el Libertador remontó el Orinoco con todas sus fuerzas, yendo á reunirse al ejército que mandaba Paez en el Apure, lo cual realizó por Enero de 1818.
El año que espiraba habia sido fecundo en buenos resultados para las armas republicanas, no solo en Venezuela sino tambien en Buenos-Aires, y por la proclamacion de independencia que hizo Chile; pero el año que daba principio habia de ser les infausto. En el sitio llamado Rincon de los Toros, cerca de San José de los Tiznados, la noche del 16 de Abril, una partida de realistas á favor de la oscuridad, penetró osadamente en el campamento de Bolívar, habiéndose este visto en peligro de perder la vida, que el cielo le conservó una vez mas como necesaria al triunfu de la santa causa.