Apuntes para una Gramática Valenciana Popular

Part 9

Chapter 93,382 wordsPublic domain

En lo relativo á pronunciación no se eche en olvido lo que ya hemos dicho en otras partes: Que las sílabas _ge, gi_, cambian en _che, chi_; La _j_ en voces de origen latino en _ll_; (en las de origen árabe en _ix_); Las sílabas _za, ce, ci, zo, zu_, en _sa, se, si, so, su_; Sus inversas _az, ez, iz, oz, uz_, en _as, es, is, os, us_; La _d_ final, y algunas veces en medio de dicción, en _t_; La _h_ inicial en _f_; La _l_ inicial en _ll_; Y que la _n_ final tiene gran tendencia á eclipsarse.

Con estas reglas, pero sin llevarlas á la exageración, puesto que hay muchas excepciones, creemos hay lo suficiente para que pueda orientarse una persona de buen criterio en la adaptación á nuestra lengua de las voces castellanas procedentes del latín.

¿QUOUSQUE TANDEM?...(39) Á los escritores valencianos

Ustedes quizá se enojarán, y lo sentiré; pero yo creo que ha llegado ya la hora de decir la gran verdad; y como esta verdad no puede decirla ninguno de ustedes, porque todos han pecado, es preciso que venga á arrojar la primera piedra alguien que ni sea escritor, ni lo haya sido, ni pueda llegar á serlo nunca: ¿y qué más da que ese alguien sea yo ó cualquier otro tan pobre de facultades y esperanzas como mi oscura persona?

Y esta verdad, que todos ustedes tienen en el pecho, pero que nadie se atreve á manifestar, es la siguiente:

“La anarquía que impera en el campo de la literatura valenciana es absurda, incomprensible y sin precedentes en ninguna literatura del mundo.”

En efecto: que una lengua escrita que tiene á su servicio notables escritores en todos los ramos, posea dos gramáticas completamente diferentes, con dos ortografías absolutamente diversas y en completo desacuerdo en la analogía, en la sintaxis y hasta en la prosodia; es tan raro, tan anormal, que basta el indicarlo para que por sí sola salte á la vista la gravedad de tal desorden.

Y no es esto lo peor; fueran al menos dos gramáticas, dos escuelas bien definidas las que se disputaran el cultivo de nuestra hermosa lengua; pero es lo grave del caso que entre las dos que pudiéramos llamar escuelas extremas, hay tal gradación de tonos, tal cúmulo de hibridaciones, que creemos imposible el llegar á clasificarlas y hasta el poner medianamente en orden para su estudio las mil y mil anomalías y contradicciones que el más lego puede descubrir, por poco que al estudio de nuestra moderna literatura se dedique.

Pero es aún más anómalo y más raro que cuanto acabamos de decir, que no hay, entre cuantos al cultivo de nuestra lengua se dedican, partidarios de esta ó de la otra escuela; no hay realmente defensores ó impugnadores entusiastas de esta ó la otra gramática (por más que no dejen de publicarse alguna vez alusiones á este asunto, casi siempre en estilo festivo); no hay personalidades que pública y decididamente militen en este ó en el otro campo; todos, grandes y chicos, maestros y principiantes, verdaderos literatos y aficionados más ó menos felices en sus excursiones al Parnaso, todos usan por igual uno y otro sistema, y todos por igual contribuyen á que se perpetúe la anarquía y se vea cada día más lejano su remedio.

Sólo puede marcarse de algún modo la separación de campos en el terreno de los géneros literarios.

Si llamamos á las dos escuelas que se disputan el dominio de nuestra literatura, á la una _castellana_ y á la otra _catalana_ (y conste que no nos parecen apropiados estos apelativos; pero, puesto que hay que darles algún nombre para entendernos, creemos que éstos pueden servir perfectamente, pues dan una idea bastante clara de la tendencia respectiva de ellas), podemos decir que están con la primera el género dramático y el periodismo festivo (único que tiene vida en nuestra literatura, á pesar de generosos, pero desgraciados esfuerzos del periodismo serio), y con la segunda el género lírico en sus diversas manifestaciones, y la historia representada por algunas memorias, biografías, etc., que apenas si logran salir de la sombra protectora con que las cobija Lo Rat-Penat. De modo que la primera, es el ropaje con que se viste la literatura valenciana para mostrarse al común de los mortales, quedando la segunda reducida á una especie de lenguaje sagrado, como el de los antiguos sacerdotes egipcios, asequible únicamente á los iniciados.Y tanto es esto así, que dramas premiados en los Juegos Florales del Rat-Penat, para llegar á la imprenta ó al teatro, han tenido que ser _traducidos_ al valenciano moderno; es decir, ingresar en lo que antes hemos llamado escuela castellana.

¿Y hasta cuándo ha de continuar este estado de cosas? ¿Es que nos hemos de cruzar de brazos todos los valencianos, y dejar que tal embrollo siga en progresión ascendente, hasta que la filología, impotente ya para desenmarañarlo, borre nuestra lengua del catálogo de las cultas y escritas? ¿Es que no hemos de intentar siquiera remediar en lo posible tamaño desafuero?...

Puesto que, para curar cualquier dolencia, lo primero es conocerla, pasemos á indicar someramente los puntos más salientes de la cuestión.

Vamos á ocuparnos casi exclusivamente de la ortografía, pues como las otras partes de la gramática están sujetas á más variantes, según la época y la comarca, creemos que para tratarlas con algún fruto, se necesita más espacio, más estudio y más experiencia.

Es indudable que hasta el presente siglo se ha escrito el valenciano con su ortografía propia; es decir, con la antigua ortografía lemosina, más ó menos pura y perfecta, según los tiempos y según la ilustración y aficiones de cada escritor; y es asimismo indudable que en la actualidad nos encontramos con dos ortografías completamente distintas, á disposición del que quiere escribir en valenciano, dos ortografías igualmente legales, igualmente respetadas, y que por igual ponen en un apuro al novel escritor, pues ambas han llegado ya á tener tantas y tan diferentes autoridades, que se puede decir aquí con la mayor propiedad del mundo (y perdonen ustedes la irreverencia), que _cada maestrito tiene su librito_.

¿Quién es el responsable de esa innovación? ¿Bonilla y Baldoví, ó alguien anterior á ellos? No lo sabemos, ni nos importa; pero el caso es que se hizo, que fué aceptada y continuada por escritores de indudable mérito, y que hoy es un hecho consumado.

En la escuela que hemos llamado catalana, pueden marcarse perfectamente tres agrupaciones: los _arcaístas_, los _catalanistas propiamente dichos_ y los _neo-lemosines_. Llamamos _arcaístas_ á los que pretenden escribir hoy el valenciano como se escribía en el siglo XV. Quien no conozca bien nuestra moderna literatura, creerá que exageramos; pues no hay hoy en Castilla quien se atreva á escribir como Juan de Mena ó el Marqués de Santillana; y sin embargo, nada hay más cierto que lo dicho: en todas las reacciones como en todas las revoluciones, hay espíritus fuertes, que llevados de su actividad y de su amor al ideal, traspasan sin notarlo, y á veces hasta á pesar suyo, los límites que la prudente evolución de los tiempos y de las ideas debiera marcarles; por eso, pues, entre nosotros hay quien llena sus escritos de arcaísmos, y no por ignorancia ó descuido, sino á ciencia cierta y convencido de que así contribuye mejor al renacimiento de nuestra lengua.

No es difícil encontrar en escritos de hoy _chor, quadro, quento, llunyadá, venerabil, realme, regina, inimich, palpebra, puix, car_ (porque), _sua_ (seua), _null, bastir, fonch_ (del verbo ser), _trametre, embaumar_ (¿galicismo?), los numerales _oncecents, dotcecents_, etc., y otros mil cuya repetición y elección intencionadas prueban la verdad de nuestro aserto.

De los que llamamos _catalanistas propiamente dichos_, podíamos muy bien no ocuparnos en este artículo; aunque se les llama escritores valencianos, se rigen por los diccionarios, gramáticas y modelos catalanes, y no cambian _jorn, aucell, papallona, dintre, altre, surtir, aixecar, ajáurer_, etc., etc., por _día, pardal, paloma, dins, atre, eixir, alçar, y gitar_... aunque los emplumen. Algunos de éstos creen (y lo dicen francamente) que la literatura valenciana y la catalana deben ser una sola.

Y llamamos finalmente _neo-lemosines_, á los que siguiendo la antigua gramática lemosina, prestan no obstante cierta conformidad á las innovaciones filológicas de nuestro pueblo, si bien procurando acomodarlas á las reglas y preceptos gramaticales. Si los pocos (aunque buenos generalmente) que forman este grupo, lograran ponerse de acuerdo, pues no lo están en absoluto, y se dedicaran al oficio de catequista, tal vez en poco tiempo pudieran hacer más de lo que ellos mismos creen, sirviendo de centro (puesto que ocupan el término medio) al que pudieran converger los grupos extremos, dejando cada uno en aras del amor patrio, la impedimenta de rutinas y escepticismos que no les dejan acercarse mutuamente.

Y vamos ya á entrar en la parte más lastimosa de este asunto; es decir, vamos á tratar de lo que llamamos escuela castellana. Pertenecen á esta escuela como antes hemos dicho, todas las obras dramáticas y la prensa periódica, y pretenden sus adeptos escribir el valenciano “tal còm se parla en lo día” Empezaron por suprimir la _tj_ y la _g_ valencianas, poniendo en su lugar la _ch_ castellana, y escribieron _michana, llech, ròch_: suprimieron la _h_ final, y escribieron _Vic, pòc, puc_: cambiaron la _ç_ y la _c_ por la _s_, y la _ny_ por la _ñ_, como en _donsaina, resar, onse, añ, caña, señal_, y no han sustituido la _v_ con la _b_, escribiendo _Balensia y Bisent_... porque á nadie sin duda se le ha ocurrido que es una inconsecuencia y una falta de lógica el no hacerlo así. Y hubieran parado aquí sus innovaciones; pero como en el orden intelectual lo mismo que en el físico, no siempre, dado el primer impulso, es fácil detener el movimiento, donde y como se quiere, tanto se empeñaron en hablar como el pueblo, que han llegado á hablar como el populacho ábrase, en prueba de esto, cualquier comedia ó periódico valenciano, y no tardarán en encontrarse voces como _sènsia, ascomensar, anteniment_, etc., etc., crímenes gramaticales como _t’anunsiat, m’arrimat, s’en anem, se quedem, s’ham acalorat_, etc., y sobre todo barbarismos ortográficos, como _diro, fero_, en vez de _dirho, ferho_; _madonat, sa dit_, por _m’ha donat, s’ha dit_; _nou fa ó n’ou fa_ por _no ho fa_ (ó _no hu fa_ si se quiere); _da tres pesetes_ por _d’á tres pesetes_, y otros mil, que hacen formar muy pobre idea de quien los usa... Francamente, señores, eso no es escribir como se habla; eso es simplemente escribir mal.

¿Hay alguien que, hablando en castellano, no diga, por ejemplo: “Dile _questa_ noche _menteraré_, si no _lolvido_?”¿Y habrá alguien que se estime, que lo escriba de ese modo? ¿Pues por qué al escribir en valenciano todos se creen autorizados para hacer lo que les dé la gana? ¿Es que aun cuando no haya gramáticas escritas, no hay en todo hombre medianamente ilustrado una que podríamos llamar gramática intuitiva, hija del sentido común y del buen gusto cultivado?

Urge, pues, en gran manera poner remedio á este caos, si no queremos exponernos á que por su duración llegue á naturalizarse entre nosotros, y acabemos por estar á él tan acostumbrados, que nos parezca por último la cosa más natural del mundo.

¿Y cuál es ese remedio? se dirá: en nuestra opinión es sencillo.

Convóquese por quien tenga autoridad para ello, sea Lo Rat-Penat, ó la Sociedad de Amigos del País, ó el Ateneo, ó los directores de la prensa local, ó quien sea, á un gran congreso de valencianistas, donde tengan cabida todas las escuelas y todas las opiniones: puesto que afortunadamente estas cuestiones no han llegado todavía á acalorar los ánimos, acudan allí todos guiados por el amor á la patria y á las letras, y convéngase entre todos en hacer de ese congreso una especie de Concilio ecuménico que defina el dogma de nuestra literatura.

Y entre otras soluciones que ese congreso podría dar al conflicto, se nos ocurren las dos siguientes:

1ª. Hermanar las tradiciones con las necesidades de la época; es decir, admitir como buenas y legítimamente valencianas ciertas frases y voces castellanas que es ya muy difícil si no imposible desterrarlas de nuestra lengua; por ejemplo: _adiós, palacio, labio, entonces, pues, después, hasta, quiçá, elevar, loco, limosna, abrigo, obispo, cepillo, pendiente, plano, plantilla, terremoto, cuna_, y otras muchas que sería imposible detallar, y transigir con la sintaxis castellana que se ha enseñoreado ya casi en absoluto de nuestra lengua; pero conservar nuestra ortografía propia, y valencianizar en lo posible cuantas voces admitamos de otros idiomas. A esto se nos objetará por los amantes de lo antiguo que es mucha evolución esa, para hecha de un solo golpe; y nos dirán los innovadores que justamente en la ortografía y en la pureza de dicción, está la dificultad para el pueblo.

Contestaremos á los primeros, que dado el continuo progreso y la natural evolución de las lenguas, no sería para la nuestra tan grande la concesión que le haríamos, pues hace en realidad siglos que no se le ha reconocido oficialmente innovación alguna; y á los segundos nos limitaremos á recordarles lo que dijo nuestro inmortal Iriarte:

Sepa quien para el público trabaja Que tal vez á la plebe culpa en vano, Pues si en dándole paja, come paja, Siempre que le dan grano, come grano.

2ª. Aceptar los hechos consumados y formar dos gramáticas diferentes: la una castiza, erudita, que puede ser la catalana (y nos ahorramos el trabajo de hacer una nueva, que al cabo ha de ser casi igual á ésta), con la que podamos ayudar en la medida de nuestras fuerzas al renacimiento lemosín y recordar nuestras antiguas glorias literarias; y otra valenciana popular, transigiendo con la _ch_, la _s_ y la _ñ_, pero creando un verdadero cuerpo de doctrina con reglas fijas y precisas, que hagan imposibles los resbalones que continuamente damos cuantos nos proponemos escribir algo en nuestra moderna lengua, y unifique, legalizándolas, las tendencias de una escuela que tal vez representa la manifestación de verdaderas necesidades de la época.

Ya nos parece estar oyendo á algunos puristas, que exclamarán: “No, eso jamás; transigir con esa innovación sería un crimen y una bajeza, sería doblegarse ante un cisma, ante una herejía: _non possumus_.” ¿Y qué le hemos de hacer, señores? podemos contestarles: el caso es que esa herejía es un hecho consumado, y aunque no sea ésta ocasión de discutir la teoría de los hechos consumados, que puede tener tanto de inmoral como de prudente, con tantos de ellos ha transigido ya la humanidad, en todos los terrenos, que aunque haya una transacción más, ¿qué importa al mundo?

En resumidas cuentas: de un modo ó de otro, con esta ó aquella solución, creemos que lo verdaderamente preciso, lo urgente, lo inexcusable es hacer algo; pero algo que sea pronto, rápido y de fácil ejecución.

Si así lo hiciereis, Dios os lo premie, y si no, os lo demande.

LES ORFENETES (40) _________ Hia chunt á Peñagolosa un poblet qu’es un pomell, mes tan alt, qu’anar á ell, es tarea mol penosa; y es per sèrt cosa enfadosa qu’estiga tan apartat, pues tant el Sèl l’ha dotat de llum, perfums y armoníes, que més qu’un chardí d’huríes es un Eden encantat.

Rodechat d’altes montañes ocupa un vall delisiós qu’alegra el pas rumorós d’un rihuet bordat de cañes; chagant de formes estrañes recolsat en la pendent, té’l cap en un prominent castell de pardes almenes y els pèus entre les arenes del marmolador torrent.

En tot ahont la vista alcansa no se sap qué admirar més, tan presiós y máchic es lo que’s veu en lluntanansa; cuan la primavera avansa fa allí el rosiñol son niu, y avans d’arribar l’estíu el baladre y la chinesta visten d’españòla festa monts y fòyes, camps y riu.

Y baix d’un sèl transparent més blau qu’els ulls d’una fada brilla’l vèrt de la enramada còm esmeralda d’Orient, y en son perfumat ambient del día als primers albors s’endevinen els rumors d’un ball de silfos y huríes al sò de les melodíes de mil pardalets cantors.

Tot es gran, tot admirable d’aquell vall hasta el confí, tot ell es etèrn festí de riquesa inapresiable; pródiga é inagotable, còm riu d’amor desbordat, á mans plenes l’ha dotat la mare Naturalesa; no’s pòt donar més bellesa chunt á més fertilitat...

Mes ¡ay! també’l vall aquell, ric en perfums y cambiants, entre tantes flòrs brillants té la ortiga y el donsell: be hu demòstra un fet qu’en ell susuí mol pòc temps fa, y com sé qu’escrit no está y es mol digne de memòria, contarvos vullc tal historia; escoltéu lo que pasá.

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Es el mes de Novembre, s’acaba el día; El sòl sos últims besos al vall envía Desde les ròches crestes del Espadá, Y allá llunt en les plaches que’l Millars baña Semblen les pardes bòyres fosca montaña Que ses faldes sombroses estenent va.

El rat penat comensa la revolada, El cuquello se queixa dins la enramada Y el crit sec y metálic del grill se sent, Mentres per l’espay ample la llum s’amaga, El crepúscul ses ròches tintes apaga Y el seu estrellat manto la nit estén.

Vènus, la blanca Vènus, cándida estrella Que no sé per qué encara du’l nòm d’aquella Falsa deitat pagana d’impur amor, Còm per mil fils de plata del sèl penchada Pareix sagrada llantia qu’enchoyellada Davant l’etèrn sagrari posá’l Criador.

En direcsió del pòble s’òu la campana Qu’en llengua misteriosa descáns demana Pera’ls que del camp tornen buscant la llar; Y pòc á pòc les sombres van escampantse, Veus y llums y ruidos van apagantse, Ya de la nit l’impèri va á comensar.

Desert al fi tot queda; cansats del día, Al llit á vells y chovens la sòn els guía Y hasta el gos s’acurruca y el gall s’adòrm; Tot es sombra y silensi per monts y plana, Tot en fret alé ho chèla la tramontana, La vida está suspesa, Natura dòrm...

Pero no, allá en la sombra hia algún mistèri; Pel camí que del pòble du al sementèri Dos formes silensioses van avansant: Pòc después, cuan la lluna les ilumina, Se veu que la parella que allá camina Son dos pòvres chiquetes que van plorant:

Una d’elles demòstra la etat dichosa En que sent nena encara pura y hermosa A ser dòna’s comensa ya moralment, Y encara qu’es tan chove, ya en sa mirada Se veu entre tristeses la llum sagrada Que l’espirit destella cuan pensa y sent.

L’atra ¡pòvra criatura!... es tan chiqueta Que de mare ha de ferli sa chermaneta Y al bras la pòrta á ratos pa descansar: Y així pel camí avansen abrasadetes Tremolant y en silènsi les orfenetes En busca de sa mare qu’allí ha de estar.

Del sementeri arriben chunt á la pòrta; Be está dins sa mareta, mes ¡ay! es mòrta Y no pòt pera obrirlos deixar son llit: -_¡Mare, mare!_- la nena chiqueta crida, -_¡Mare!_- en veu baixa l’atra diu aflichida, Y _¡Mare!_ respòn l’èco tornant el crit.

En el brancal s’asenta, trista, abatuda, La machor, y en sos brasos la més menuda Per el fret aterida plorant está; Y diu á sa chermana: -_Tinc fam, Marieta_; _Vullc pa..._ -Y en insistènsia, còm á chiqueta, Repetís sense tregua: -_Vullc pa; vullc pa..._

Sa chermana la mira desconsolada, La besa cariñosa, y en plòr bañada Els ulls á tèrra baixa, sombríu el front; Después alsa la vista que vagarosa L’ample espay examina còm anhelosa Y aixina á la chiqueta plorant respòn:

-¡Que tens fam!... Ni pensarho voldría: ¡Que vòls pa, nena meua, has cridat!... ¿Còm donarten un mòs yo podría Si huí en tot el día Ningú mos n’ha dat?...

¿Còm vols, filla, que puga ser fòrta Ta chermana, si nena còm tu es? ¿Qué’t daré si captant casi mòrta Vach de pòrta en pòrta Y no’m donen res?...

Per no tindre treball, á la guèrra Nòstre pare en mal hòra va anar, La desgrasia’l tragué d’esta sèrra Y allá en atra tèrra Morí de pesar.

Pòc después la mareta angustiada Treballant perque ens vea patir, La salut malgastá, y agobiada, Vida tan cansada No pugué sufrir...

Y al quedarmos les dos asoletes Sense pares, cariño ni llar, Aus caigudes del niu, sense aletes, Dèbils y chiquetes ¿Qué havem d’esperar?...

Així diu entre besos á la chiqueta; Contra’l pit, consolantla, trista l’apreta Y li fa, pa dormirla, llit del seu bras: Después... chuntant les cares en plòr bañades, Queden les orfenetes allí arrimades Silensioses y unides en fòrt abrás.

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Comensa á aclarir el día y aváns d’eixir per Orient el sòl, al alt firmament sos primers rayos envía; l’alta bòveda sombría plega el seu estrellat vèl, y cuan ya’l darrer estèl en l’horisont se desfuma, deixa el sòl son llit d’espuma y òmpli de llum terra y sèl.

Ferits per l’astre brillant els cristals de la rosada convertisen la enramada en palasio de diamant: al seu bes vivificant en tèrra y sèl tot revíu, deixen les aus el seu niu poblant l’aire d’armoníes y entre llum, cants y alegríes tot despèrta, tot sonríu.

¡Sòls les nenes desdichades al nòu día no sonrihuen, ni despèrten, ni revihuen al ser per el sòl besades: pues èrtes, blanques, chelades, còm grupo de mármol fet, sentades chunt la paret dolsament abrasadetes están les dos orfenetes mòrtes de fam y de fret!...