Apuntes para una Gramática Valenciana Popular
Part 6
“La construcción gramatical de la lengua catalana, acorde con el genio particular de los habitantes del antiguo Principado, es sumamente sencilla, pues sigue en un todo el orden natural de las ideas, lo cual da á la expresión un carácter de verdad, así como un vigor y un brillo, altamente estimables. Con todo, no rechaza ciertas prudentes transposiciones que prestan á la frase mayor flexibilidad y armonía, al paso que aumentan la fuerza de expresión, y atenúan la sequedad que produciría á veces, la concurrencia de monosílabos, de que tanto abunda la lengua, y que contribuyen á formar su riqueza y energía.
“Modernamente, se la ha engalanado, impropia y excesivamente, con el ropaje, brillante sin duda, del idioma nacional, pero que en ningún modo se aviene, antes por el contrario, repugna á la naturaleza del catalán, ó se ha caído en tal exageración de purismo, que nadie en Cataluña, como no esté muy versado en nuestras antiguas crónicas ó familiarizado con el modo de hablar más ó menos diferente en cada una de las provincias catalanas, es capaz de comprender ciertos escritos, que revelan en sus autores un profundo estudio y grande amor al país, por más que en nuestro concepto no sea éste el verdadero camino que ha de conducirnos á una feliz restauración. Otros han sacado á relucir lo más vulgar del lenguaje hablado, sin más objeto que el de hacer reir á un público sobrado amante de las cosas de su _tierra_ para ser indulgente hasta el exceso; aunque es preciso confesar que tampoco á éstos debe tachárseles del todo su trabajo, y, aun que acaso involuntariamente, no han dejado de concurrir á la popularización de la obra de renacimiento, iniciada por nuestros primeros poetas, y particularmente por la renovación de los Juegos Florales...
“Las siguiente reglas son las que en nuestro concepto pueden convenir á los que se sientan con vocación y facultades para dedicarse provechosamente al cultivo de la lengua catalana: 1ª. Familiarizarse con el lenguaje de nuestras antiguas crónicas, á fin de enaltecer y restablecer por este medio el habla catalana, despojándola cuerdamente de cuanto tiene extraño á su índole. 2ª. No usar palabra alguna anticuada, si la hay moderna y castiza; ni giro ó frase que no reuna las mismas circunstancias. 3ª. Tampoco se usarán voces ó locuciones, generalmente no conocidas en el país, por más que estén en uso en alguna que otra de sus comarcas, á menos que no tengan equivalente propio. 4ª. Cuando la voz ó locución no tenga esa correspondencia en la actualidad, entonces se usará con toda libertad la antigua ó poco conocida. 5ª. Procurar huir de toda vaguedad ó falta de sistema gramatical; defecto mil veces peor que el de la adopción de un sistema cualquiera por defectuoso que sea. 6ª. No pecar sistemáticamente de anticastellanismo, rechazando inconsideradamente ciertas voces y locuciones comunes á ambas lenguas, que ciertamente proceden de un común origen, pues sabida es la influencia de la catalana en la de Castilla, en los buenos tiempos de aquélla. 7ª. El conocimiento de las lenguas latina, italiana y francesa aprovechará para este trabajo, así como también el de los dialectos provenzal, mallorquín y valenciano, junto con el del habla peculiar de cada una de las provincias ó localidades del territorio catalán.”
Hasta aquí los Sres. Bofarull y Blanch: como habrá notado el lector, con sólo escribir _valenciano ó valenciana_ donde estos señores dicen _catalán ó catalana_, hubiéramos podido dar como nuestros estos párrafos sin que se notara el fraude, á no ser por la diferencia de estilo; tan absolutamente aplicable es á nuestra literatura lo que en ellos se refiere á la catalana.
Creemos inútil encarecer la importancia de estas reglas á los escritores valencianos; es imposible dejar de verla á menos de cerrar sistemáticamente los ojos: en cuanto á la 5ª, robustece de tal manera la idea que informa el presente libro, que parece escrita adrede para alentarnos en la obra que hemos emprendido.
CAPÍTULO III VICIOS DE DICCIÓN
Como al buen pagador no le duelen prendas, hay que empezar por confesar que este libro, juzgado desde el punto de vista de las hasta hoy vigentes leyes de la ortografía valenciana, es todo él un puro barbarismo, puesto que se escriben aquí muchas palabras con ortografía de otra lengua; pero con exceso hemos discurrido ya sobre las razones que á ello obligan, y dando por admitida la reforma, vamos á decir algo, aunque poco, de lo mucho que debe decirse para fijar con la mayor exactitud posible la línea divisoria entre lo que esta reforma autoriza y lo que cae ya de lleno en el campo de lo vicioso y abusivo.
Siguiendo, como hasta ahora, el método de la Academia, que juzgamos muy claro y completo, diremos que _Es barbarismo_.- 1º. Escribir mal las palabras, como por ejemplo: _horfe, seuha, diuhen_; en lugar de _orfe, seua, dihuen_. 2º. Pronunciarlas mal, v. gr.: _llautinent, provesó, estisores, pedricar_, en vez de _llòctinent, prosesó, tisores, predicar_. Respecto á las modificaciones que han sufrido las terminaciones en _ada, ador y adora_ nos parece prudente quitarlas de este sitio y darles carta de legitimidad colocándolas entre los metaplasmos: conviene, sin embargo, que al menos en el estilo serio sigamos escribiendo _tronada, cansada, parlador, llauradora_, aunque cuantos hemos nacido en la segunda mitad de este siglo, digamos al hablar, _troná, cansá, parlaor y llauraora_. 3º. Trocar por vocablos de otras lenguas los valencianos genuínos. Y aquí tropezamos con una cuestión difícil de resolver: ¿qué son castellanismos y qué no lo son?
En nuestro sentir, debe reputarse como tal toda palabra castellana que se use teniendo equivalente valenciano, á no ser que éste haya caído en desuso desde tan antiguo, que apenas sea conocido de la generalidad; no debe decirse, por lo tanto, _labio_ por _llabi_, _lámpara_ por _llantia_ (no sólo en la iglesia, sino en el comedor y el salón), _mesa_ (de billar) por _taula_, _cucurucho_ por _paperina_, etc., etc., si bien será permitido decir _párpado_ en vez de _palpebra_, _loco_ por _foll_, _obispo y limosna_ por _bisbe y almoina_, y hasta _palasio_ por _paláu_.
Debe tenerse muy presente en este punto, que castellano y valenciano son dos lenguas gemelas, y que además de su común origen han estado desde su nacimiento en relación contínua, á consecuencia de lo cual tienen muchas voces comunes, ya en absoluto, ya con sola la diferencia de terminación ó pronunciación peculiar de cada una: así, _día, limosna, capellá, aurora_, son por lo menos tan valencianos como _jorn, almoina, prébere y auba_. Santo y bueno que no se diga _ave_ en lugar de _au_ (que es la misma palabra con desinencia valenciano), pero sí _pardalet_ (pajarito), lo mismo que _aucellet_ (avecilla), _alsar y baixar_ al propio tiempo que _aixecar y devallar_.
Lo mismo poco más ó menos, hay que advertir en lo relativo á _catalanismos_: será _catalanismo_ el usar la voz _papallona_ en vez de _paloma_, _dintre_ en lugar de _dins_, _nosaltres_ por _nosotros_, y otras que tienen equivalente valenciano distinto de la palabra catalana y de la castellana; también lo es el emplear las desinencias catalanas en la conjugación de los verbos en lugar de las genuínas valencianas, como _llegeixes, menteix_ por _lliches, ment_.
Respecto á _galicismos, latinismos_, etc., atengámonos á lo que dice la Gramática de la Academia, puesto que la casi totalidad de los que empleamos son tomados del castellano. 4º. Adoptar, modificadas por el castellano, dicciones que ha conservado intactas siempre el valenciano; v. gr.: _Archel_, por _Alcher_; _Segorb_, por _Sogorb_. 5º. Escribir y pronunciar como en el idioma á que pertenecen, voces que ya se han valencianizado; como _Orihuela_, por _Oriòla_; _Teruel_, por _Teròl_. 6º. Usar intempestivamente de voces anticuadas en elocución y estilo modernos; como por ejemplo: _almòina, nafrar, onsesents_. 7º. Valerse de vocablos impropios, no autorizados por el buen uso ó malsonantes; v. gr.: _presupostar_, por _presupòndre_; _solusionar_, por _resòldre_; _matros_, por _nosotros_.
Al terminar el estudio de los barbarismos, la Academia Española dice lo siguiente que debemos transcribir: “No se ha de estimar barbarismo el empleo intencional de alguna palabra ó frase extranjera, hecho por gala y bizarría de quien conoce á fondo su propia lengua y la domina. El barbarismo proviene siempre de ignorancia, de cortedad de instrucción ó entendimiento, ó de estéril y ridícula vanidad.”
_Es solecismo_.- 1º. Quebrantar las leyes de la concordancia. La concordancia en género la destruímos, por ejemplo, al decir: _la ú y l’atre_, por _l’ú y l’atre_; _totes les díes_, por _tots els díes_. Téngase en cuenta, no obstante, que escritores de valía alteran alguna vez la concordancia para evitar cacofonías ó aumentar la armonía del verso, como en los siguientes ejemplos: A _son ombra_ lo pa de cada día Repartix á sos fills lo Treball sant Y en la taula la Pau y l’Alegría Ses flòrs van desfullant. (TEODORO LLORENTE.)
En lo còr un chardí yo tinc, mareta, Plenet d’hermoses flòrs; La esperansa ab _s’alé_ tot chorn les bresa Y’_ls_ plena de frescor (MAGDALENA GARCÍA BRAVO.)
Solecismo por trocar los pronombres personales, se comete á toda hora en la capital del reino y en algunas otras poblaciones, y no sólo por el vulgo, sino por personas á quienes su indudable ilustración parece que debía impedirles incurrir en tan craso y vulgar desatino: decir _se parlem ó se quedareu_ en vez de _mos parlem ó vos quedareu_, no tiene disculpa posible: ¿quién de los que así lo dicen en valenciano, osaría decir en castellano _se hablamos ó se quedasieis_?; ¿ni qué latino, catalán, francés ó italiano alteró así jamás el uso de los pronombres? Conste, por lo tanto, que esto no es un modismo ni una figura permitida por el uso constante, sino un crimen de lesa Gramática, al que es preciso declarar una guerra á muerte hasta lograr su completa desaparición (21). 2º. La reunión de dos partículas incongruentes, ó mal colocadas, en una misma y sola oración, como: _asò es pera d’ell; vach á per aigua_, en vez de _pera ell y per aigua_. 3º. Cambiar el oficio de una parte de la oración por el de otra; v. gr.: _ya están soltats_ por _ya están sòlts_. Y 4º. Emplear construcciones viciosas, cosa bastante difícil de precisar en nuestra lengua por la inseguridad que á estas horas hemos logrado ya tener en las reglas de construcción: veáse, sin embargo, lo que hemos dicho al hablar de la sintaxis regular, y atiéndase, sobre todo, á los buenos modelos.
_Cacofonía_ es vicio que consiste en el encuentro ó repetición de unas mismas sílabas ó letras; como en esa frase de prueba tan vulgar y conocida: _setse chuches menchen feche d’un penchat_. Entiéndase, no obstante, que á veces puede repetirse acertada y bellamente una misma letra por armonía imitativa; pero esto queda reservado á los maestros en el decir, y conviene no abusar de ello.
La _anfibología_ y la _monotonía y pobreza_ son vicios á que estamos muy expuestos los valencianos á causa del punible descuido en que solemos tener el estudio de nuestra materna lengua: llamamos, pues, la atención de los escritores hacia estos escollos.
Por lo que ha podido verse, es bastante difícil distinguir lo vicioso de lo legal y permitido por la sintaxis figurada en una lengua tan falta de fijeza como el valenciano moderno: así, pues, lo único que cabe hacer en ella es, por parte de los maestros en escribir ó hablar, usar de la mayor prudencia para evitar tanto la Scila del arcaísmo, como el Caribdis de la vulgaridad; y por parte de los demás, atenernos á los buenos modelos y estudiar mucho.
PARTE TERCERA PROSODIA
Dar reglas para la pronunciación valenciana sería tarea parecida á la de poner puertas al campo: desde el montañés del alto Maestrazgo que habla casi en catalán, hasta el ribereño del Mijares ó el Turia que ni habla en aragonés ni en valenciano, y el del Vinalopó ó el Segura que al mudarse de casa muda de idioma, es tal la gradación de los acentos y la variedad de los sonidos que emplean los valencianos, que no nos creemos con fuerzas para intentar siquiera su análisis.
Por otra parte, la capital, la hermosa ciudad del Turia, cuyo lenguaje hablado parece que debíamos aceptar por norma, habla tan mal el valenciano... (!!!) que ni siquiera sabe pronunciar la _v_, la _ch_ y la _s_ suaves: bebe aguas aragonesas desde hace tantos años, que le han desgastado la lengua.
Así, pues, nos abstenemos de dar reglas para la pronunciación, y siga cada valenciano hablando como su madre le enseñe ó como hablen los de su pueblo.
Pero sí queremos hacer notar una cosa: el carácter distintivo del valenciano es la suavidad, la dulzura, sólo igualadas, mas no superadas por el italiano, y creemos que todos los esfuerzos de nuestros gramáticos deben dirigirse en la Prosodia á la conservación de esta propiedad, que por desgracia se va perdiendo de día en día.
Es preciso para ello aconsejar una y mil veces que cuantos aman su lengua materna hagan lo posible por conservar (y hasta por restaurar en donde se han perdido) las tres letras más dulces que el valenciano posee, la _v_, la _ch_ y la _s_ suaves, y que los finales en _t_ que en la capital y en algunas otras poblaciones suenan con toda su fuerza, se suavicen como suele hacerse en las comarcas extremas (Alicante y Castellón) donde al unirse á la vocal siguiente se convierte la _t_ final en _d_: la siguiente frase, _mentres hacha caritat en lo mon, tot anirá be_, suena en Valencia y su comarca tal como está escrita; pero la mayoría de los habitantes de las dos provincias extremas la leen así: _mentres hacha CARITÁ-DEN lo mon, TO-DANIRÁ be_; compárese un sonido con otro y se notará la diferencia en favor del segundo. Lo propio ocurre con las _s_ s finales; en dichas provincias suenan siempre suaves al unirse á la vocal siguiente, con lo cual se dulcifica mucho la frase: leáse, por ejemplo: _els hòmens son tots iguals (22) ante les lleys humanes y divines_: hasta al hablar en castellano nos es difícil dejar de suavizar la s en tales casos á los naturales de ambas provincias.
Nada más hemos de decir: entre las personas ilustradas de Valencia que consagren á estas cosas alguna atención, no puede haber sino dos tendencias, ambas respetables siendo de buena fe; los que quieran empujar el valenciano hacia el castellano hasta lograr su unificación, y los que deseen conservar la pureza de su lengua materna, no á la manera de momia incorruptible, sino como organismo vivo que se modifica según las influencias legítimas del medio en que vive: á los primeros nada hemos de aconsejarles, pues es muy fácil y llano el camino; á los segundos les diremos que fijándose en lo que llevamos dicho, procuren hacer notar á sus hijos desde la infancia estas diferencias de sonidos, inclinándolos hacia la pronunciación genuinamente valenciana tan armoniosa y tan suave: creemos inútil advertir, después de tanto como se ha hablado del renacimiento de las literaturas regionales en España, que son pueriles cuantos temores puedan abrigarse respecto á esto; en lo puramente técnico, porque el conocimiento de varias lenguas durante la edad infantil, no sólo no estorba, sino que facilita la adquisición de esa universalidad de conocimientos que las crecientes necesidades de la vida moderna imponen al hombre, y en cuanto á lo político ó patriótico... ni discutirse merece: hace ya algunos años dijimos lo siguiente:
El sant amor á Valensia No mos fa á España olvidar; ¿De que yo vullga á ma mare, Pèrden res els meus chermáns?
PARTE CUARTA ORTOGRAFÍA
Los que aceptamos en la literatura popular la reforma ortográfica realizada en nuestra lengua, principalmente durante el presente siglo, debemos considerar como muy lógico y racional el que ésta, consecuente consigo misma, aproxime la escritura valenciana á la castellana en todo lo posible; en todo lo que no repugne, ó poco menos, á las leyes universales de la Gramática general. Atendiendo, pues, á esto, la presente Ortografía aparecerá desde el principio desligada en absoluto de cuanto hasta aquí se ha legislado en el lenguaje escrito valenciano, y unida, en cambio, como la hija á su madre, á la Ortografía castellana de la Academia Española: podrá en muchos puntos coincidir, y de hecho coincidirá, este tratado con los antiguos de nuestra lengua, y podrá en otros casos distanciarse más ó menos de lo legislado por dicha autoridad; pero la norma, la pauta á que ajustaremos las reglas para la escritura valenciana, serán las vigentes para el castellano, siempre que no haya razones muy poderosas que á ello se opongan.
Nada debemos decir aquí respecto á la conveniencia ó inconveniencia, legitimidad ó ilegitimidad de la reforma ortográfica de nuestra lengua que en este libro patrocinamos, pues de sobra hemos expuesto en el prólogo las razones que á ello nos mueven; pero á fin de hacer notar al lector que la cosa no es tan moderna como generalmente creemos, vamos á copiar dos párrafos de la Práctica de Orthographía para los dos _idiomas Castellano y Valenciano_, escrita por Carlos Ros (autoridad universalmente respetada en este asunto) é impresa en 1732; dice así el más ilustre y conocido de los preceptistas de nuestra lengua:
“En el idioma valenciano se halla en los libros antiguos la _ch_ por _j_ y por _g_, también por costumbre en muchas dicciones, por ser vozes que la lengua castellana las articula y escrive assí, que en esto, y otras cosas, entra la mezcla que supongo en la Prefación, tienen estas dos Ortographías, como son: _Açabache, choriço, Chiva, Chanciller, Chantre, chocolate, chocho, chança, chasco, capucho, chacona, cacho, concha, coche, dicha, desdicha, gancho, Garnacha, Melchor, macho, borracho, Sancho, Sánchez_, etc. Todas éstas, y otras assí, encontrará el curioso que leyere los libros de nuestro idioma.
“En nuestro idioma valenciano se pone en final de dicción _ny_ por _ñ_, como: _any, pany, engany, seny, tiny, codony, puny_, etc. Estas dicciones, y otras assí, nombrándose en plural se les añade una _s_, assí: _anys, codonys_, etc. Quando se forman diminutivos, sin dexar la _ny_, se les añade _et_, como: _panyet, codonyet, punyet_, etc. También se escriben con _ny_ por _ñ_, _Senyor, senyar, senyarse (23)_. De aquellas vozes que las dos Lenguas articulan la ñ, ya usa de él la valenciana, como: _caña, maña, castaña, Muñoz, Añón, Máñer_, etc. Todas éstas, y otras assí, son vozes castellanas y valencianas, de las quales sólo se exceptúa _Senyor_, pues aunque en los dos idiomas tiene una mesma articulación, el valenciano siempre lo escrive con _ny_ por _ñ_.”
No puede estar más claro y terminante: si pues, desde hace ya tantos años se nota en nuestra Ortografía tan marcada tendencia hacia la castellana, ¿por qué empeñarnos en oponer obstáculos á lo que tan natural debe ser cuando ha seguido en progresión creciente, á pesar de las continuas excomuniones de los maestros?
Aceptemos, pues, lo que los hechos nos imponen, y ya que el pueblo no quiere venir á nosotros, vayamos nosotros al pueblo (24), porque la primera obligación de todo escritor es la de hacerse entender por sus lectores.
Lo mismo que en la Sintaxis hemos dicho, repetimos aquí en la Ortografía; sólo trataremos en ella los puntos en que castellano y valenciano se diferencian: en los demás aceptamos la autoridad de la Academia.
En el uso de las mayúsculas, por ejemplo, y en el de los signos de puntuación y notas auxiliares no modificaremos nada, aceptando como leyes para nuestro lenguaje escrito las de la Academia Española: sólo hablaremos, en lo que á estos se refiere, del acento grave no usado hoy en el castellano y del apóstrofo, signo de uso continuo en nuestra Ortografía.
USO DE VARIAS LETRAS EN PARTICULAR (25)
B, V Para los valencianos de las provincias extremas que distinguen en la pronunciación estas dos letras, ofrece su uso en lo escrito pocas dificultades, pues con escribir las palabras según se pronuncian, está todo hecho; mas como en la capital y comarcas limítrofes tienen ambas letras el mismo sonido, vamos á dar algunas reglas para facilitar su empleo en la escritura. Servirá en general de guía para distinguir la _b_ de la _v_ la etimología latina, ó los equivalentes castellanos para los que no conozcan el latín, excepto en algunos casos que luego indicaremos; verbigracia: _beure (bibere, beber); batechar (baptizare, bautizar); vore (videre, ver); viure (vivere, vivir; veu (vox, voz)_. Son excepciones notables á esta regla, el verbo _haver (habere, haber)_ y los pretéritos imperfectos de indicativo de la primera conjugación, _amava, amaves (amaban, amabas; amaba, amabas)_ que deben escribirse con _v_, porque los pronuncian así todos los valencianos que distinguen estas letras y así se pronuncian y escriben en catalán (26); en francés se escribe _avoir_ y en italiano _avere_; en cuanto á los pretéritos, también en Italia se pronuncia y escribe _aveva, amava, temeva, sentiva_. Deben escribirse con _b_ en valenciano las voces que en su original latino ó su similar castellano tienen _p_; como: _cabre, (capere); saber, (sapere); cabás (capazo); sabata, (zapato)_: sin embargo en las comarcas en que se pronuncia la _v_ se dice _povre, pòvra, pòvrea, ovispo, ovispal_, á pesar de que estas voces proceden de _pauper y episcopus, pobre y obispo_; pero nótese que en francés se dice y escribe _pauvre y évèque_ y en italiano _povero y vescovo_. Se escribirán con _v_ todas la voces irregulares del verbo _anar_, como _vach, ves, vachen_, y los tiempos de los verbos en _ure_ en que la _u_ se transforma en dicha letra, como _escrivim, bevéu, movent_. Ninguna palabra genuinamente valenciana termina en _v_ ó _b_; aun las que en su origen ó en sus derivaciones tienen estas letras y suenan de una manera equívoca, adoptan como final la _p_; v. gr.: de _saber_ se forma _sap_, de _cabre, cap_; de _cap (cabeza)_ se derivan _cabut, cabesó_. En las demás dudas puede consultarse la Ortografía castellana.
C Para el uso de esta letra obsérvense en un todo las reglas del castellano, incluso en los finales, como _soc, dic, fòc, puc_. Téngase muy presente, que los reformadores de nuestra Ortografía han suprimido en absoluto el empleo de la _c_ antes de _e, i_; no debe, por lo tanto, escribirse en adelante _Cèl, Vicènt, Valencia_, sino _Sel, Visènt, Valensia_.
CH Aceptada la _ch_ por los modernistas -como hemos dicho en los Preliminares- tanto para representar en lo escrito su sonido castellano, como el otro más suave y parecido al _ge, gi_ italiano que tienen varias comarcas del Reino, pocas son las dudas que puede ofrecer su empleo en la escritura; basta con ponerla en el lenguaje escrito siempre que suene en el hablado: escribiremos, por lo tanto, _Chesús, Chochim, dicha, micha, coche, feche, vech, llich, ròch, fuch_, etc. En cuanto al sonido fuerte que á esta letra se daba antiguamente en voces, como _charitat, chòr, parròchia_, queda suprimido en absoluto como se ha hecho en castellano; debe escribirse _caritat, còr, parroquia_.
D No hay voz valenciana que termine en _d_: ya hemos dicho que terminan en _t_ hasta los que tienen aquella letra en su origen ó en sus derivados; verbigracia: _buit_ (de _buidar_); _bondat, bondadós_; _canut, canudet_. Antiguamente solía doblarse esta letra en algunas palabras, como _adicionar_: en la escritura moderna es siempre sencilla.