Apuntes biograficos de escritores, oradores y hombres de estado de la Republica Argentina
Part 9
“El Procurador, saltando de su cama acudió á los golpes dados á la ventana de su habitacion, y abriéndola oyó la notificacion de la voluntad de los patriotas, hecha en el lenguaje de una intimacion perentoria. La prudencia y circunspeccion del Dr. Leiva, no podian reconciliarse llanamente con la iniciativa á otro llamamiento del pueblo para destruir lo que pocas horas antes se habia sancionado con su beneplácito. Luchaban en él, notoriamente, sus sentimientos patrióticos y la responsabilidad de sus deberes oficiales. Negóse á la solicitud. Vencido, empero, por reflexiones calorosas, ofreció en fin que invitaria al Cabildo á convocar al pueblo una vez mas[9].”
Pasó sus últimos años en una casa de campo en el pueblo de San Isidro. Nombrado en 25 de agosto de 1815 “para componer la Comision de los cinco individuos que habian de estender las instrucciones que la Asamblea Electoral habia de dar á los Diputados nombrados por esta provincia para el futuro Congreso general,” se negó á aceptar este cargo fundándose en que atacado de una parálisis que le privaba de todo trabajo mental, no habia podido aceptar tampoco los empleos de Presidente del _Tribunal de Concordia_ y el de Diputado á la Asamblea Constituyente por la ciudad de Córdoba.
El Dr. Leiva, era alto de estatura, corpulento, y de aspecto respetable. Falleció el último dia del carnabal de 1818, á la edad de 75 años cumplidos.
D. ANTONIO SAENZ.
El Dr. D. ANTONIO SAENZ (presbítero) puede contar como su principal mérito la elección que en él hizo el Gobierno en 16 de febrero de 1821, para fundar la Universidad de Buenos Aires y arreglar todos los departamentos que debian componerla segun un reglamento formado por el mismo Sr. Saenz. A este título se conserva en la Sala de Grados de aquel establecimiento el retrato de este ciudadano recomendable.
Nació el Dr. Saenz en Buenos Aires á 6 de Junio de 1780 y entró al Colegio de San Cárlos á los 15 años de edad: allí hizo sus estudios de latinidad, filosofía y teología hasta fines del año 1800, siendo Rector el Dr. Chorroarin, y el Dr. D. Diego Estanislao Zavaleta uno de los profesores. Al año siguiente emprendió viaje para la ciudad de la Plata con el fin de graduarse en cánones y dedicarse á la jurisprudencia; todo lo que consiguió con aplauso, hasta matricularse entre los abogados de la Real Audiencia de la Plata, el año 1804. En 1805 regresó á Buenos Aires y fué inmediatamente nombrado por el Virey en clase de sostituto de la Catedra de Teologia que rejenteaba en propiedad el Dr. D. Matias Camacho. A este cargo se le acumuló el de Secretario Capitular y Notario de la Iglesia que le confirió el Dean y Cabildo de la misma. Las mismas autoridades le confirieron en 1807 el empleo de defensor general de los derechos y acciones de la Santa Iglesia Catedral y del Cabildo eclesiástico.
Desempeñaba este cargo y otras honrosas y benéficas comisiones, cuando en la noche del 15 de Marzo 1808, fué asaltada su casa por una fuerza armada que puso en consternacion á su respetable madre y familia. El promotor fiscal en lo eclesiástico, apoyado en aquellos soldados, tenia órden de apoderarse de la persona del Dr. Saenz.
El delito de que se le hacia reo era haber redactado una presentacion al rey quejándose de algunos malos procederes del Obispo, y se le acusaba especialmente de haber cohechado y engañado á varios de los sacerdotes que firmaban el recurso al Trono. Fué esta una causa sumamente ruidosa en aquel tiempo, hasta el punto de intervenir en ella el Virey y el Cabildo de una manera pública. Con este motivo escribió el Dr. Saenz un notable recurso á la Audiencia pidiendo declaracion de fuerza de los procedimientos de la Curia al formar y dirijir el proceso que se le seguia. Este documento es digno de la luz pública por lo que ilustra acerca de las formas judiciales de aquella época, del estado, del clero entonces, y del estado social todo en la víspera de la revolucion. Se lee con el interés que despierta una historia viva y bien narrada.
Despues de la revolucion desempeñó el Dr. Saenz muchos cargos públicos; fué miembro de la Junta de Observacion en 1815 y uno de los redactores del Estatuto que dió aquel cuerpo para el gobierno del Estado. Nombrado catedrático de derecho natural y de Gentes escribió un curso sobre estas materias acerca del cual corre impreso en 1823 un informe firmado por los Dres. Castro y Acosta.--Se vé por este informe que el Dr. Saenz habia tratado en el Capítulo 3ᵒ del T. 1ᵒ de su obra, _sobre el antiguo uso de los duelos_, “produciendo el convencimiento y poniendo en claro que lejos de ser los duelos la prueba del honor, son un testimonio de bajeza, porque son opuestos á todas las ideas de decencia y de justicia natural, á no ser que se quieran tomar de los tontos y los locos las ideas que constituyen el verdadero honor, como dice oportunamente Puffendorf.” “Omitimos (agregan los señores del informe) analizar los exelentes principios é irresistibles demostraciones que contiene este capítulo interesante, _porque ya lo vemos publicado en la_ Abeja Arjentina, _que, dándole todo el aprecio debido, lo ha considerado digno de ilustrar al público_.”
En el Cabildo abierto de Mayo de 1810, debe notarse la manera como el Dr. Saenz emitió su voto: es ya el caso, dijo, de que _el pueblo reasuma su originaria autoridad y derechos_. En mayo de 1810 solo podian espresarse así los caracteres muy enérjicos y las intelijencias muy cultivadas.
El Dr. Saenz murió á las 4 de la tarde del 25 de Julio de 1825, á los 44 años, un mes y 15 dias de edad. El Gobierno le decretó una sepultura de preferencia en el cementerio público.
D. MANUEL MORENO.
Ha muerto en el retiro despues de 55 años de carrera pública. Su fin ha sido digno del varon fuerte y del cristiano. (Orden, 30 de Noviembre 1857.)
D. MANUEL MORENO, que falleció en Buenos Aires, su ciudad natal, el 18 de Diciembre de 1857 á la edad de 77 años, se recomienda muy especialmente por su dedicacion á ilustrar la memoria y los trabajos de su distinguido hermano el Dr. D. Mariano Moreno, secretario de la primera Junta. Él recojió las últimas palabras de éste, y yendo en clase de secretario de la legacion á Inglaterra despachada en 1811, en nombre del gobierno de las Provincias Unidas del Rio de la Plata. Apesar de las impresiones dolorosas de semejante catástrofe á que el Oceano mismo daba solemnidad, tuvo D. Manuel bastante fuerza de espíritu para publicar inmediatamente en Lóndres el volúmen que lleva por título: “Vida y memorias del Dr. D. Mariano Moreno etc.” en cuyo testo dió oportunamente una idea de la revolucion del Plata y de las repúblicas hermanas, contribuyendo á despertar en Inglaterra el interés público á favor de las colonias españolas que se levantaban contra una Metrópoli que no merecia gobernarlas. Estas memorias se tradujeron al inglés en 1813 y se publicaron en la Revista titulada _Monthly Magazine_, vol. 33, en la parte consagrada al recuerdo de _personas ilustres_. En la larga residencia que D. Manuel Moreno hizo en Inglaterra desde principios de 1829, dió otra forma á aquel primer estudio sobre su hermano, y dió á luz en 1836 el primer tomo de la “Coleccion de arengas en el foro y escritos del Dr. D. Mariano Moreno etc.” adornado de un prefacio maduramente escrito, en el cual se enlaza la biografía con la historia del pais y con muchos curiosos accidentes hasta fines del primer año de la revolucion. Estos dos libros harán eterna entre nosotros la hermandad de la sangre como del ingénio, vinculada en las personas de D. Mariano y D. Manuel Moreno.
Era ya este un empleado distinguido cuando se le nombró secretario de la Legacion primera á Inglaterra. Perseguido en 1817 por sus opiniones en la ardorosa cuestion de la invasion portuguesa en el Estado Oriental, espatriado tambien por la misma causa, permaneció en Estados Unidos hasta mediados de 1821. “Alli ha estudiado la facultad médica, (dice el _Argos_ de 11 de Setiembre de aquel año, anunciando su regreso á Buenos Aires) y se asegura que en los últimos meses estaba al servicio del enviado de Colombia cerca de los Estados Unidos, en clase de secretario y que viene en una comision muy importante.” Inmediatamente despues, fué electo diputado á la Junta de Representantes; cargo que desempeñó en todas las lejislaturas por reelecciones sucesivas hasta el año 1826. Entonces pasó á representar á la Provincia Oriental en el Congreso constituyente en donde perteneció al partido que sostenia en el seno de aquella corporacion la ventaja de la forma federal sobre la unitaria. En aquel mismo año se negó á aceptar el cargo que le confería el Presidente Rivadavia, de Ministro Plenipotenciario cerca del gobierno de Washington.
Elevado al mando de la Provincia el Coronel Borrego, aceptó el Sr. Moreno, el puesto de ministro de Gobierno y Relaciones Exteriores, que llegó á hacérsele insoportable como se advierte de sus repetidas renuncias, de las cuales la última tiene la fecha de Diciembre de 1827. El 13 de Noviembre del año siguiente, hecha ya la paz con el Brasil, salió de Buenos Aires á bordo del paquete británico _Nocton_ con el carácter de Enviado Estraordinario y Ministro Plenipotenciario cerca del Gobierno de S. M. B. A consecuencia del movimiento militar de primero de Diciembre fué suspendido de sus funciones por la administracion de D. Juan Lavalle; pero no por eso salió de Inglaterra. Allí escribió un opúsculo defendiéndose de lo que él llamó “calumnias del _Tiempo_ y el _Pampero_,” que ilustra en algo la triste historia de aquella época: pamfleto escrito con moderacion y que prueba que el Sr. Moreno no aspiraba á los empleos á que ponen la mira los ambiciosos turbulentos y que preferia vivir lejos de su pais espuesto á la dolencia de las revueltas, para curar las cuales, no se queria aplicar la medicina que él habia aprendido en Estados Unidos. Parece que lo mas importante de su cómoda comision á Inglaterra fué la discusion que sostuvo sobre los títulos argentinos á la posesion de Malvinas. Publicó sobre esta interesante materia una memoria con un mapa, que si en nada ha mejorado nuestro sufrido desaire de 1833, ha servido para dar muestras de que el diplomático porteño podia habérselas en erudicion sobre descubrimientos marítimos en el Continente Meridional de América, con los Lores mas espertos del almirantazgo.
El Sr. Moreno, como Ministro Plenipotenciario en Lóndres desempeñó una comision importante y laboriosa--la de examinar y juzgar las reclamaciones británicas por causa del corso marítimo de la República durante la guerra con el Brasil. La discusion de las reclamaciones duró desde Noviembre de 1831 hasta Setiembre de 1832, en cuyo periodo se liquidaron 27 casos, cuyo valor ascendió á 23,501 libras. En el curso de esta negociacion tuvo lugar un incidente curioso. El comisionado por parte de Inglaterra era un Mr. Bruce. Al emitir este su opinion sobre la captura del bergantin Anna se deslizó y maltrató no solo al gobierno argentino sino á la República, declarándola incapáz de gobernarse por sí misma atendidos sus antecedentes coloniales. El Sr. Moreno, resentido de que en desempeño de una comision de reparacion voluntaria se insultase al pais que representaba, declaró al gabinete de S. M. que no continuaria desempeñando su comision mientras tuviese por asociado á aquel gratuito denigrador de su patria. El Ministro Palmerston hizo justicia á la enérgica nota de nuestro plenipotenciario y mandó testar todas las claúsulas ofensivas en el parecer firmado por Mr. Bruce.
El proceso de estas negociaciones puede estudiarse en un libro que publicó el mismo Sr. Moreno en Lóndres en 1835 con el siguiente título: “Reclamaciones examinadas y juzgadas por la comision mista, reunida en Lóndres por parte del gobierno de S. M. Británica, y el de las Provincias Unidas del Rio de la Plata, en virtud de la convencion de 19 de Julio de 1830, sobre indemnizacion de súbditos británicos por actos de corsarios de la República en la última guerra con el Brasil: _que comprende varias cuestiones de derecho público naval_. Publicacion hecha de los documentos oficiales.” Este libro está en español é inglés, y como se advierte en su título, merece un lugar en toda biblioteca de escritos sobre materias de derecho público internacional, especialmente en cuanto á corso y apresamiento de naves mercantes.
D. Manuel Moreno, amaba el retiro y el estudio. Era un verdadero hombre de letras como lo prueban sus escritos y la escojida biblioteca que dejó á su muerte, la primera en nuestro concepto entre cuantas pertenecen á particulares en Buenos Aires sin hablar de los de ciencias especiales. Era un verdadero conocedor de los libros curiosos y raros, sin despreciar los útiles.
El Dr. Moreno desempeñó por muchos años el cargo de bibliotecario, cuidando con celo intelijente de la mejora y conservacion de un establecimiento que se liga á la memoria de su ilustre hermano su verdadero creador y primer protector oficial. Contribuyó á la redaccion de la Abeja Argentina en clase de miembro de la Sociedad Literaria fundada en 1822, y fué el primero en Buenos Aires que enseñó en público la química esperimental, servicio que el espíritu de partido le retribuyó con un apodo que aun se conserva en la memoria de los lectores del _Granizo_.
En la reciente publicacion de los escritos históricos del Sr. D. Ignacio Nuñez, puede verse una biografia de Moreno donde se hace prolija reseña de los destinos públicos que desempeñó.
D. MIGUEL CALISTO DEL CORRO.
El Dr. D. MIGUEL CALISTO DEL CORRO nació en la ciudad de Córdoba del Tucuman, el dia 14 de Octubre de 1775. A la edad de 23 años recibió el grado de Dr. en Teologia en la Universidad de su provincia. En 1803 se presentó á hacer oposicion á la silla magistral del Cabildo Eclesiástico de Córdoba en cuyo acto se desempeñó con mucho lucimiento. Confiado en sus luces y actividad le encomendó el cláustro de Doctores una comision cerca del Virey, y del Soberano (si hubiese sido necesario recurrir á él) para recabar el cumplimiento de ciertas Reales cédulas de Cárlos III, por las cuales se mandaba que no pudiesen rejentear las cátedras de aquella Universidad sino miembros del clero secular. Esto tenia lugar en 1806, y en el mismo año fué nombrado cura interino de la ciudad de Salta, destino que sirvió hasta fines de 1808.
El Dr. Corro fué del número de aquellos argentinos que presintieron y concurrieron á acelerar la revolucion americana. A fines del año de 1809 hizo circular en Córdoba un escrito que se suponia hecho en Buenos Aires, contraido á despertar los instintos de independencia y de libertad en el pueblo. El primer aniversario del 25 de Mayo celebrado en Córdoba, fué solemnizado en el templo con una oracion pronunciada por el Dr. Corro, oracion que mas tarde dedicó su autor á la Asamblea Nacional. No deja de ser curioso el modo como el sacerdote católico y el hombre de una revolucion democrática se esplican por una sola boca desde el púlpito y en lengua española acerca de la lejitimidad orijinaria del poder. “Es ya un dogma político (dice el Dr. Corro en la 2ª parte de su oracion) que la autoridad de los Reyes emana orijinariamente de la voluntad de los pueblos. Sea cual fuere el oríjen de las sociedades, lo cierto es que á ninguno, á exepcion de los Reyes de Israel, ha conferido Dios inmediatamente la autoridad y el derecho de reinar. Cuando San Pablo escribiendo á los Romanos, asegura que toda potestad viene de Dios: _non est potestas nisi á Deo_; no quiso decir con esto que era Dios el que inmediatamente la concedia: este seria un absurdo que contrasta enormemente con el orijen é historia de todos los reinos é imperios. Aunque las obligaciones que resultan del pacto, de las promesas y convenciones, se fundan en aquella ley eterna que manda á todos ser fieles á ella, ¿habremos de decir por eso que la accion ó derecho que de ellas nace venga inmediatamente de Dios? A la verdad si buscamos el oríjen primordial de todas las obligaciones, hallaremos no ser otro que Dios y su justícia. Pero distingamos los derechos y por ellos conoceremos mas bien el oríjen inmediato de toda autoridad.”
Al comenzar el año 1816 le nombró la provincia de Córdoba Diputado al Congreso reunido en Tucuman; pero no pudo tener la gloría de poner su nombre al pié de la acta de declaracion de la Independencia que hace tan célebre á aquella reunion de patriotas ilustres.
Cuando aquella declaracion tuvo lugar el Dr. Corro, en su carácter de Diputado, desempeñaba la importante comision de interceder por la paz interior, y de inducir á la provincia de Santa Fé, á la Oriental dominada por Artigas y al Paraguay á que enviasen sus Representantes al Congreso de la Nacion.
Trájole la vejez al benemérito Dr. Corro uno de sus favoritos achaques--la ceguera. Para divertir la lentitud de unas horas pasadas en la inaccion y la oscuridad se propuso reveer los manuscritos de sus numerosos sermones, valiéndose de la intervencion de su sobrina Da. Patricia Bustamante, que le hacia la lectura de ellos. Correjidos y enmendados se imprimieron en Filadelfia el año 1849, en tres volúmenes en 8ᵒ.
D. ESTEVAN LUCA Y PATRON.
Por muchos títulos se salvará del olvido el nombre de D. ESTEVAN LUCA Y PATRON. El pasará á la posteridad mas remota unido á hechos grandes y á gloriosos acontecimientos del pueblo argentino.
Mucho antes que la robusta entonacion de Lopez prorrumpiese en el himno nacional,--en lira mas humilde pero con sentimiento y fé, ya habia cantado el Sr. Luca dos canciones alentando “á la lid tremenda contra los tiranos que osaban oprimir la América.”
Estas bellas composiciones tienen la misma fecha de la revolucion y debieron ser muy populares en los dias en que aparecieron á causa de la sencillez del métro y de la oportunidad de los conceptos.
Cuando San Martin coronó los trabajos de su gran campaña comenzada en Chacabuco, clavando la bandera de la independencia en el palacio de los Vireyes de Lima, Luca, que ejercitándose en cantar otros episodios de la guerra, habia desplegado su talento y su estilo, fué el poeta que con mas dignidad y grandeza celebró aquel acontecimiento.
El “Canto lírico á la libertad de Lima” que comienza:
_No es dado á los tiranos_ _Eterno hacer su tenebroso imperio....._
fué premiado por el gobierno, adjudicando á su autor una coleccion de los épicos mas célebres entre los antiguos y modernos.
Bajo el uniforme de sarjento mayor de artillería que vistió el Sr. Luca hasta 1822, se escondia un filósofo amigo de la paz y de las artes útiles. Vuelta en sí la provincia de Buenos Aires, despues de los trastornos del año 20, él se asoció á la obra de rejeneracion social comenzada con tan buen éxito y lucimiento, y publicó su notable composicion _al pueblo de Buenos Aires_ en el periódico titulado la _Abeja Arjentina_, redactada por los miembros de la sociedad literaria. Llamámosla notable mas por las ideas que por la forma, mas por su moralidad y sus acertadas miras sobre lo venidero que por el calor de la inspiracion y las calidades puramente poéticas; y mas que todo porque encierra los primeros jérmenes de muchas ideas que si pareciensen vulgares seria porque se han desvirtuado á fuerza de repetirse, y han pasado al tesoro comun de los convencimientos conquistados por toda la sociedad arjentina.
Luca, discípulo de Fernandez en el Colegio de San Cárlos, era gran conocedor de los maestros latinos, y comete al comenzar aquella composicion una figura verdaderamente _horaciana_, imitando aunque remotamente, la profecia de Nereo. “Muéstrase sobre las aguas, el PARANÁ, con serena frente hablando á la prole hermosa de la victoria.” “Abandonad, (les dice), la molicie de las ciudades y el lujo corruptor que entregó á Roma, cuna de los Camilos y los Fabios, al poder del Godo. No durmais imprudentes en el ocio muelle de una paz engañosa. Corred á los campos hoy desiertos, á esa vastísima llanura que como el mar no tiene horizontes. Mejorad allí la raza del caballo jeneroso: esquilad el bellon que defiende al hombre de las injurias del invierno; y acreced el número del útil animal que sabe romper el seno de la tierra con el corvo filo del arado. Los campos llenos ahora del espinoso cardo, se cubrirán de las rubias espigas de _Céres_ y se fundarán con el trabajo pueblos venturosos y en tanto número como las estrellas. Crecerán á par de vuestros hijos los árboles cargados de frutos y de sombra, y de misterio para los castos amores. La fama de tamaña ventura resonará en los climas remotos, y los pueblos desgraciados que beben las frias aguas del Volga y del Danubio vendrán á buscar asilo entre nosotros.”
Talvez para mayor gloria suya, ha querido el destino que no se conozcan de este poeta, mas que sus composiciones patrióticas. Todos sus papeles se hundieron con él en un leño náufrago sobre los bajios del _Banco-Inglés_, en el mes de Marzo de 1824.... D. Juan Ramon Rojas, militar y versificador, pereció tambien en un naufrajio. Regresaba de una legacion diplomática á la corte de Rio Janeiro confiada por el Gobierno Argentino al Sr. Dr. D. Valentin Gomez, y á él como secretario. Habia compuesto un poema con el título _La Martiniana_, cuyo asunto debia ser las campañas del General San Martin en Chile y el Perú.--(_Argos de 27 de Octubre de 1821._)
El Sr. Luca no fué únicamente un literato distinguido. Los estudios de humanidades no le parecieron bastante para llenar con inteligencia el lugar que la revolucion brindaba á la juventud virtuosa y séria. Dedicóse á las ciencias exactas, á esas grandes ausiliadoras de la fuerza que transforma á la naturaleza venciéndola bajo las máquinas del hombre. Si compuso himnos para entusiasmar al pueblo en el albor de la revolucion, tambien supo fundir los cañones y templar las hojas de las espadas con que se equiparon nuestros primeros ejércitos improvisados. El fué discípulo del coronel D. Anjel Monasterio, (el amigo del sábio Jovellanos), y su sucesor en la direccion de la fábrica de cañones y fusíles establecida desde 1812.
D. Estevan Luca contaba apenas 38 años de edad cuando pereció: habia nacido en Buenos Aires el dia 2 de Agosto de 1786. Su vida fué corta pero bien aprovechada. Defendió á su patria y la ilustró con sus talentos, dejando conquistador con su dulce carácter las simpatias que sus versos revivirán constantemente.
D. FLORENCIO BALCARCE.
Yo he sido una gota del agua que llueve, Perdida, de noche, que el polvo bebió.
F. BALCARCE.
En su muerte, perdió nuestra patria infortunada una de las mas robustas intelijencias, un espíritu abierto á grandes concepciones.--(_Comercio del Plata_, núm. 142--marzo 24 de 1846.)
D. FLORENCIO BALCARCE, hijo del virtuoso vencedor de _Suypacha_, murió á la edad de 24 años, en Buenos Aires, ciudad de su nacimiento, el dia 16 de Mayo de 1839.
El jóven Balcarce no solo tenia un talento natural muy distinguido sino tambien mucha contraccion al estudio sério. Al examinar sus trabajos emprendidos, los libros de su pequeña biblioteca y los apuntes tomados por él en los bancos de las aulas, se advierte inmediatamente la buena direccion que daba á la cultura de su espíritu. La amena literatura no formaba su ocupacion principal, sino el empleo honesto y laudable de los momentos de descanso. En la época en que él se educaba habian declinado mucho los estudios públicos en Buenos Aires, y aspiró á beber su instruccion en mejor fuente. Quien á su edad y propensiones no sueña con las escuelas de Europa, con sus grandes bibliotecas y con el nombre de sus sábios? Balcarce pudo realizar este sueño, y partió para la capital de la Francia en Abril de 1837. Alli se propuso adquirir conocimientos jenerales, y profundizar en especial la ciencia de la filosofia por cuyos problemas manifestaba una predileccion innata. Fueron sus maestros, entre otros, los señores Saint-Hilaire, Jouffroi, Lerminier, celebridades con cuyos nombres estamos familiarizados y que entonces estaban al frente de las aulas mas concurridas de París.