Apuntes biograficos de escritores, oradores y hombres de estado de la Republica Argentina

Part 7

Chapter 73,832 wordsPublic domain

D. JUAN IGNACIO GORRITI, es hijo de la provincia arjentina de Jujuí: recibió su educacion literaria en el colejio de Monserrat de Córdoba en tiempo que lo dirijia la comunidad de PP. franciscanos, sucesores de los espulsados jesuitas en la funcion de dirijir la enseñanza. A consecuencia del movimiento revolucionario de 1810, vino á Buenos Aires en el carácter de diputado por su provincia, y como tal votó en 18 de Diciembre de aquel año memorable á favor de la incorporacion de los Diputados de las Provincias, á la Junta provisional gubernativa. En 1813 obtuvo una silla de canónigo en la catedral de Salta de la cual llegó á ser Arcediano. Se atribuye á su doctrina y á su ejemplo una parte muy principal en el espíritu de independencia que manifestó el clero y la poblacion de la provincia de Salta durante la lucha con los ejércitos realistas. Posteriormente sirvió en el ejército del Perú el empleo de Vicario Jeneral castrense. Despues de los trastornos del año 20, la provincia de Salta, á imitacion de la de Buenos Aires, trató de reparar sus males creando una administracion arreglada é intelijente. En esta tarea prestó el Sr. Gorriti tan eficaz cooperacion que logró acabar de conquistar la confianza que desde muy atrás le dispensaban los Salteños, quienes le nombraron diputado para el Congreso Nacional de 1824 que se abria bajo lisonjeros auspicios. La figura del Sr. Gorriti en aquel cuerpo compuesto de personas notables sobresale en los primeros planos por la buena ley de su elocuencia, la alta moralidad de sus sentimientos y la robustez de su razon. Sobre el fruto final de aquel Congreso,--la Constitucion llamada vulgarmente unitaria,--tenia el Sr. Gorriti un concepto favorable que espresaba de esta manera. “Ese código reune todas las ventajas del sistema federal con las del de Unidad, evitando los inconvenientes de ambos.” Lleno de este convencimiento aceptó la comision de presentar la Constitucion á las autoridades de Córdoba en nombre del Congreso. El éxito de esta mision no fué favorable como es notorio, y la manera como fué desempeñada consta de un informe detenido pasado por el Sr. Gorriti al Congreso con fecha 8 de febrero de 1827; informe, que segun su autor, seria “una leccion bien instructiva para la posteridad.” El último dia de Agosto de aquel mismo año regresó á Salta. En 1829 fué electo gobernador de esta provincia, cargo que desempeñó hasta 1831. En esa época se espatrió voluntariamente á Bolivia en donde murió rodeado de la estima y de las consideraciones debidas á su talento, méritos y servicios. Segun el editor del libro del Dr. Gorriti, publicado en Valparaiso con el título: “Reflexiones sobre las causas morales de las convulsiones interiores de los nuevos Estados Americanos, etc.,” este señor dejó escrito una memoria sobre la conducta que observó en el Congreso de 1825 y sobre toda su vida pública: interesante documento que permanece inedito, no sabemos en poder de quien.

D. JULIAN NAVARRO.

El presbitero Dr. D. JULIAN NAVARRO: hijo de Buenos Aires. El General San Martin le recomienda por el valor con que animó á los patriotas en la jornada de 3 de febrero de 1813, administrándoles al mismo tiempo sobre el campo de batalla los auxilios espirituales. Esta recomendacion se encuentra en el parte que dió al Gobierno aquel jeneral, de la importante victoria de San Lorenzo, preludio de otras mas gloriosas. En 1816 fué nombrado capellan del regimiento de artillería y catedrático de vísperas de los _estudios públicos_ de esta capital.

El Dr. Navarro hizo parte de la espedicion á Chile al lado del jeneral San Martin. Allí obtuvo muy pronto empleos de lucimiento, pues en 1819 era Rector del seminario de Santiago.

En aquella ciudad ha muerto há pocos años en una edad avanzada, con fama de injenio agudo pero no en olor de santo.

D. FRANCISCO JAVIER ITURRI

El abate D. FRANCISCO JAVIER ITURRI, de la Compañía de Jesus, era natural de la ciudad de Santa Fé de la Vera Cruz. La espulsion de los dominios de España de aquella órden célebre, abrió al P. Iturri el mismo campo en que se ilustraron Clavijero, Molina, Velazco y otros jesuitas americanos. El Sr. Funes en el prólogo de su _Ensayo_, dice lo siguiente: “Tenia ya muy adelantado mi trabajo cuando leí en Hervas y Panduro que el V. Abate D. F. J. Iturri habia concluido su _historia de esta parte de América_.” Esta importante obra debe existir manuscrita en alguno de los colejios ó casas de la órden de Jesus en Roma ó en Boloña, cindades en donde residieron los expulsados que se dirijieron á Italia. Solo se conoce de nuestro P. Iturri dos pequeños volúmenes de cartas sobre crítica histórica americana, publicados en Madrid; una de las cuales se reimprimió en Buenos Aires en 1818, á costa del Dr. Soloaga, íntimo corresponsal del autor.[6] Este escrito se contrae á rebatir algunos errores cometidos sobre la naturaleza y productos del suelo americano, por D. Juan Bautista Muñoz, en la Historia de América que nunca concluyó, y para cuya formacion habia reunido laboriosamente gran cópia de documentos. Ese escrito es datado en Roma á 20 de Agosto de 1797, y en él hace mencion varias veces el autor, del trabajo histórico de que se ocupaba y al que se refiere el Sr. Hervas, quien debia estar bien informado acerca de los trabajos literarios de los miembros de la Compañia de Jesus, contemporáneos suyos.

No sabemos si la carta del P. Iturri, de la cual cópia un párrafo el Dr. Funes en la paj. 361 del t. 3ᵒ de su Ensayo, corresponde á las impresas ó si era una epistola confidencial y manuscrita. El dean es un autor muy de la escuela opuesta al historiador Prescott. Este deja en pié los andamios que le sirvieron para levantar su fábrica histórica; aquel quisiera pasar por único testigo de los sucesos que relata: aborrece las citas y poco se ocupa de las datas.

D. PANTALEON RIVAROLA.

El Dr. D. PANTALEON RIVAROLA fué un sacerdote natural de Buenos Aires, capellan del rejimiento del _Fijo_, muy dado al cumplimiento de sus santos deberes; versado en la literatura antigua y en la historia de su patria. Escribió dos largos _romances_ describiendo la _Gloríosa reconquista_ y la _gloriosa defensa_ de la capital del virreinato en los años de 1806 y 1807. Al emplear un metro vulgar y un estilo que raya en prosa desaliñada, tuvo en vista el que sus producciones se hiciesen familiares con el pueblo y fuesen “cantables para los labradores, para los artesanos, para las mujeres, en los campos, en los talleres, y hasta en las plazas públicas.” Son palabras testuales del autor.

F. PANTALEON GARCIA.

El M. R. P. Fr. PANTALEON GARCIA del órden de San Francisco, nació en Buenos Aires y vistió su humilde hábito en esta misma ciudad, pasando muy jóven, pero ya sacerdote, á la de Córdoba, del Tucuman. Allí se ilustró en el púlpito, y en el desempeño de las cátedras que la Universidad le confió desde el año 1780.

Una parte de los sermones panejíricos de este notable fraile se publicaron en Madrid en 6 volúmenes el mismo año de nuestra revolucion. La última de sus obras impresas es la oracion fúnebre que pronunció en las exéquias del estimable Fr. Cayetano Rodriguez, de quien no solo debió ser un hermano en el claustro y la penitencia sino un amigo en el patriotismo y en la comunidad del amor á los buenos estudios.

El P. Garcia tenia una voz sonora y penetrante, espresion viva, presencia grave y circunspecta: sus panejíricos son elocuentes y llenos de sana y oportuna erudicion.

D. RAMON DIAZ.

Dr. D. RAMON DIAZ.--En la calle central del cementerio de la _Recoleta_, existe una modesta tumba, levantada á espensas del Estado para encerrar los restos mortales del Dr. D. Matias Patron y Salgado. Descansan allí mismo las cenizas de los dos hermanos, D. Avelino Diaz y Salgado, el Euclides del Rio de la Plata, y D. Ramon, objeto de esta breve noticia.

Sobre esa tumba que encerró avara tres primaveras cargadas de frutos en flor, pudiera escribirse con propiedad los siguientes versos de un romance castellano del siglo XV:

Una tierra les crió, Una muerte les llevó, Una gloria les posea.

El Dr. Diaz falleció á la edad de veinticuatro años, el dia 6 de diciembre de 1824, ejerciendo el empleo de Defensor de Pobres. En el desempeño de esta magistratura mostró un corazon compasivo, y su caridad por los desgraciados le permitió conseguir que se tuviese por práctica de nuestros tribunales el aliviar de los grillos á los reos de graves delitos despues de prestada la confesion en el proceso. Solo en lo interior de su bella conciencia pudo gozar de la recompensa de estos servicios á la humanidad afligida. Él no pudo ver el séquito de desvalidos que le acompañaron con llanto hasta la última morada. Los Diaz fueron predestinados á despertar estimacion y amor, en los cortos años de su existencia. D. Avelino fué conducido al cementerio desde la iglesia de Monserrat, en brazos de sus amigos y numerosos discípulos poseidos del mas amargo dolor por su pérdida irreparable para las ciencias físico-matemáticas y para la sociedad que honraba con sus virtudes.

El Dr. D. Ramon Diaz desempeñó durante tres legislaturas consecutivas el cargo de diputado; y el de Procurador jeneral de Provincia.

Su modestia quiso ocultar un hecho que nos complacemos en revelar y en agradecerle. Suya fué la idea de reunir en un volumen todas las composiciones en verso que se habian compuesto y publicado en Buenos Aires desde 1810 y que podian servir para alentar el espíritu público en el camino de mejoras morales y materiales en que entró el pais pasados los conflictos del año 20. D. Ramon Diaz fué el compilador y el editor de la _Lira Argentina_, impresa en Paris en 1824; libro que puede considerarse como el primer tomo de los anales de la poesía del Rio de la Plata.

D. JOSÉ RIVERA INDARTE.

D. JOSÉ RIVERA INDARTE.--Nació en la ciudad de Córdoba del Tucuman el dia 13 de Agosto de 1814. Hizo sus estudios en la Universidad de Buenos Aires, desplegando desde niño suma aplicacion á los libros y una inclinacion á la carrera periodística que acabó por ser la vocacion y el empleo de toda su existencia. Apenas contaba 18 años fundó en Montevideo, bajo la proteccion del Sr. D. Santiago Vasquez, el periódico ministerial titulado _El Investigador_. Confiado en sus fuerzas y decidido ya por uno de los dos grandes partidos que luchaban en el Rio de la Plata, se hizo cargo de la redaccion del _Nacional_ de Montevideo en el mes de Julio de 1839. Solo se apartó de este puesto y de las penosas obligaciones que le imponia, cuando se sintió rendido por la dolencia contraida en una brega de seis años. El espíritu, tendencia y medios de este diario están reasumidos en el libro que se titula _Rosas y sus opositores_, reimpreso en Buenos Aires despues de la desaparicion del tirano. Indarte escribió versos de los cuales se salvarán algunos en la memoria de los hombres de gusto. En 1853 se reunieron estos versos en un libro impreso en Buenos Aires llevando al frente una biografia crítica del autor, obra del Sr. Coronel D. B. Mitre, en la cual se mencionan todos los escritos de Indarte, sus viajes, padecimientos y demas vicisitudes de una existencia trabajosa y poco mimada de la fortuna. Murió de una enfermedad pulmonar el dia 19 de Agosto de 1845 en la ciudad del Destierro, en la isla brasilera de Santa Catalina.

PATRICIO DE BASABILBASO.

D. PATRICIO DE BASABILBASO, hijo de Buenos Aires, se educó en el antiguo colegio de esta ciudad bajo el rectorado del Sr. Dr. Achega;

Mi venerable maestro siempre amado, Que del estudio en la tortuosa vega Dirigió mi razon con celo honrado.

como él mismo lo dice á la pág. 20 del poemita escrito en octavas, de donde se han tomado las que se registran en la presente coleccion. Siguió la carrera del comercio y residió muchos años en Méjico, en las Antillas y en Estados Unidos donde contrajo matrimonio. Era entusiasta admirador de los Americanos que se habian señalado por sus talentos y por su amor á la libertad. Movido de este sentimiento promovió en 1835 la reimpresion de las cartas de _Jacobo D’Ortiz_ traducidas por D. J. Antonio Miralla. Murió en Buenos Aires poco tiempo despues.

F.ʳ GAYETANO JOSÉ RODRIGUEZ.

Jamas la patria podrá olvidar su memoria pues es la de un hijo en quien se reunían los mejores talentos á una vida llena de probidad.

(ARGOS _del sabado 23 de Enero 823._)

Hombre de cualidades muy amables, y particularmente recomendable por su erudicion y génio.

(MORENO, _vida y memorias._)

FR. CAYETANO JOSÉ RODRIGUEZ, relijioso franciscano, lector jubilado, Ex-Provincial, Examinador Sinodal de los obispados de Buenos Aires, Córdoba, Paraguay y Concepcion de Penco, nació en el _Rincon de San Pedro_, y tomó el hábito en el convento de la órden en esta Capital, el dia 12 de Enero de 1777, pocos meses despues de haber cumplido diez y seis años de edad.--En aquella época el jóven Rodriguez, poseia, segun su panegirista, una alma buena, _un corazon del cielo_, y un ardiente amor á las letras. Por estas calidades se hizo acreedor á acercarse al altar antes de tiempo, recibiendo á la edad de 22 años las órdenes de sacerdote de manos del Señor San Alberto, obispo de Córdoba.

El Padre Rodriguez, ante todo, fué un sacerdote de la creencia y de la doctrina católica. Orar, asistir al confesonario, endulzar con las esperanzas de mejor vida los últimos instantes de los enfermos, fueron sus principales ocupaciones. Fué director, durante veinte años, de la conciencia de las monjas de Santa Catalina y Santa Clara, y por cinco de aquellos años, “cargó sobre sus hombros todo el peso de la Santa Casa de Ejercicios,” que supone la tarea de pláticas espirituales diarias, la asídua contraccion al confesonario, y la atencion molesta á las consultas personales sobre intereses de la conciencia ó del mundo. Para el desempeño de estas dos ocupaciones tenia que caminar diariamente la larga distancia que media entre el monasterio de Santa Catalina y la Casa de Ejercicios, puntos distantes entre sí mas de media legua.

El descanso del P. Rodriguez era el estudio de la ciencia y de las bellas letras.--Tanto en el convento grande de Buenos Aires como en la Universidad de Córdoba, dictó filosofía, teología y escritura, introduciendo en esta enseñanza métodos mas adelantados y principios mas exactos que aquellos en que se habian educado. “Es verdad, dice el elocuente orador de sus honras fúnebres, que tuvo la desgracia de que le formase las entrañas un maestro que juraba en Aristóteles. ¿Pero no es su mayor gloria haber debido á su génio distinguir la moneda falsa de la verdadera?” Segun este mismo contemporáneo, detestó el P. Rodriguez el ergotismo, la teología sistemática y las cuestiones inútiles. En la enseñanza de la física hizo por primera vez comprender á sus discípulos, que era esta una ciencia de hechos y de mera esperimentacion.

El P. Rodriguez se declaró decididamente en favor de la emancipacion. El movimiento de 1810 era una realizacion de antiguos deseos suyos, aunque no fuese mas que considerado como el precursor de mejores destinos para los despejados talentos de los hijos de América. Sus discípulos, en la secreta fidelidad del claustro, le oyeron lamentarse mas de una vez del apocamiento á que tenia reducido el pensamiento patrio la política colonial. Preparado muy de antemano para las nuevas luchas, pudo escribir desde los primeros dias de Mayo un manifiesto sobre las vejaciones que habia recibido la América de sus dominadores, y alentar el fuego de la libertad en canciones y poesías patrióticas, algunas de las cuales se entonaban al rededor del monumento levantado á la memoria de la rejeneracion.

Su patriotismo fué de exelente ley. Preparar á los compatriotas para los nuevos destinos á que les llamaba la revolucion, fué uno de sus primeros objetos. Esos destinos los previó con la sagacidad de su jénio, desde un tiempo en que debia ser una insensatez si nó un delito el imajinarlos. Cuantas veces no esclamaba bajo las bóvedas de sus aulas: “qué haya uno nacido en un suelo en que el jénio oprimido pierde su vigor!.... Los americanos son culpables; nos agoviamos bajo el yugo cuando tiempo há se nos viene á las manos el sacudirlo. Pero es necesario trabajar, ilustrarnos: no se qué presajios advierto de libertad y es necesario _formar hombres_.”

Magníficas palabras conservadas por un testigo; tanto mas notables, cuanto que resonaban en las paredes de un convento de franciscanos!

Lleno de esta idea de _preparar_ hombres para la libertad, abrió las puertas de la biblioteca de San Francisco á cuantos talentos jóvenes aparecian con algun lucimiento. El Dr. D. Mariano Moreno fué uno de estos, y la proteccion del ilustre fraile le siguió hasta Chuquisaca á donde fué á completar la educacion que bajo tan buenos auspicios habia comenzado en Buenos Aires.

El P. Rodriguez fué un apasionado activo de la libertad de su patria y daba por infecundos y malgastados los años transcurridos bajo el réjimen colonial. _Steriles transmissimus annos_ fueron las palabras sentidas que él adoptó como epígrafe de alguna de sus producciones para representar aquella idea.

El Congreso de Tucuman instalado el 24 de Marzo de 1816, le contó entre sus miembros y fué redactor de las actas de sus sesiones. Representante allí de la Provincia de su nacimiento, tuvo la gloria de firmar el acta famosa de nuestra independencia, cuya fecha inolvidable es de 9 de Julio de aquel mismo año.

Hasta aqui las tareas del P. Rodriguez no habian debido inquietarle ni acibararle el espíritu. No habia hasta entonces descendido á la lucha de la prensa periódica. La revolucion habia marchado con su espíritu hasta entonces en cuanto á los principios fundamentales de ella y á su propósito final. Pero en el año 1822 se presentó una novedad que le obligó á tomar la pluma del periodista. La reforma eclesiástica suscitó dos campos en la opinion pública y uno y otro tuvieron sus sostenedores y paladines. El _Ambigú_, el _Espíritu_, el _Centinela_, sobre todos, eran periódicos consagrados á sostener las medidas gubernativas. Y como el terreno era resbaladizo, se fueron mas allá de lo que habria sido conveniente en un pueblo católico. La obra del hombre, en cuanto habia abastardeado la influencia religiosa y sus formas, necesitaba pasar por el crisol en que se habian depurado la forma y los medios del sistema político anterior á 1810. Esto es evidente: una revolucion no se completa, si en su marcha no pasa abatiendo las cabezas de las amapolas cargadas de ópio nocivo arraigadas en el campo de las ideas. Pero ¿era político para llegar á este fin, maltratar con la irrision y las púas de acero del lenguaje volteriano, á antiguas comunidades, á las cuales pertenecian hombres del mérito y de la constancia de alma del P. Rodriguez?

Jamás los frailes, la lejitimidad de sus propiedades, los derechos de la iglesia, fueron mejor defendidos que en las columnas del _Oficial de dia_. Alli derramó Fr. Cayetano, todo su saber, la amenidad de su estilo, y la elevacion de su alma, resistiendo con una moderacion ejemplar á caer en los exesos á que casi le forzaban sus adversarios.

En esta amarga tarea falleció en Buenos Aires á la edad de 62 años cumplidos, el dia 21 de Enero de 1823.

El claustro americano, ha producido como el español sus Leones y Gonzalez. Méjico se gloría de su Navarrete; Lima de su Delso; Buenos Aires de su Rodriguez, que merece un lugar distinguido entre sus mejores poetas.

Su exesiva modestia hizo que no diera versos á la imprenta con su nombre. Son muchos los que escribió, devotos, patrióticos, y tambien inspirados por los intereses del mundo que hasta en el claustro entran á asirse de los corazones sensibles. Hemos tenido en nuestro poder una coleccion de sonetos de puño y letra del P. Rodriguez, y nada sería mas fácil á una persona empeñosa que el reunir todas las composiciones que de pública voz y fama pertenecen á este escritor y deben hallarse en poder de los amigos de las musas argentinas.

“Aquí está sepultado el que con sus virtudes patrias cuidó de su nacion y alcanzó gloria dando á su pueblo lecciones de un buen ciudadano.” Este es el epitafio que le destinaba otro fraile compatriota, no menos notable por su talento y carácter, el P. Fr. Pantaleon Garcia.

D. BERNARDO MONTEAGUDO.

El Dr. D. BERNARDO MONTEAGUDO tuvo su humilde cuna en la ciudad del Tucuman, y es tradicion que se hallaba, por parte de madre, en el caso de aquellos de quienes dice Lope de Vega....

_Haberles dado el sol mas fuerte._ _En el comun camino de la muerte._[7]

Él no aceptaba esta suposicion: la contradice en una carta (datada en la Punta de San Luis á 16 de Marzo de 1813, que tenemos original á la vista) desahogándose con vehemencia de la ofensa personal que semejantes rumores le causaba. En uno de los párrafos se lee lo siguiente:... “Yo no hago alarde de contar entre mis mayores, títulos de nobleza adquiridos por la intriga y acaso por el crímen; pero me lisonjeo de tener unos padres penetrados de honor, educados en el amor del trabajo y decentes sin ser nobles.”

Monteagudo hizo probablemente sus primeros estudios en Córdoba pero de cierto los completó en Chuquisaca, poco mas ó menos en la misma época en que se hallaban allí con igual objeto Moreno, Agrelo y otros argentinos que tan principal parte habian de tener en los hechos de la revolucion que ya se aproximaba.

Cuando Monteagudo se presentó en la escena del Rio de la Plata no era un novicio en los peligros, ni era aquella la primera vez en que daba pruebas del ardor de su carácter. En la insurreccion de Charcas del año 1809, fué él uno de los mas decididos por la idea de formar una Junta Gubernativa; como efectivamente se formó, instalándose el dia 25 de Mayo. Estos sucesos no eran mas que síntomas precursores de lo que dentro de un año justo, á contar desde aquella fecha, habia de verificarse definitivamente en el Vireynato del Rio de la Plata. La junta fué disuelta por una inmediata reaccion y Monteagudo, perseguido y condenado á muerte se asiló en Buenos Aires en donde iba inmediatamente á encontrar la atmósfera que convenia al elevado grado del ardor de su carácter y á la estension de su inteligencia. En 1811 tomó parte en la redaccion de la _Gaceta_, devolviendo por un momento á este periódico, algo del brillo y de la energia del estilo de su ilustre fundador. Tambien redactó otros periódicos. El _Martir ó libre_, el _Independiente_, el _Grito del Sur_, fueron el éco de un espíritu tan frenético de democracia que tenia por favorable al despotismo la doctrina misma del contrato social. Tal es la ingenua y posterior confesion de su propio redactor.

En el seno de la Asamblea Constituyente instalada á principios del año 1813, se mostró Monteagudo, promotor inteligente y celoso sostenedor de las grandes medidas de reforma dictadas por aquella corporacion nacional.

En el mes de Julio de 1815 ausentóse de Buenos Aires para un viaje á ultramar que duró hasta fines de 1817. Despues de visitar á Rio Janeiro recorrió gran parte de la Europa: en Marzo de 1817 estuvo Monteagudo en Burdeos, segun una carta autógrafa de este, que tenemos á la vista.