Apocolocyntosis divi Claudii, 1-15

Chapter 2

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Finalmente le viene a Júpiter a la mente que, mientras se queden particulares dentro del Senado, no se les está permitido a los senadores expresar su opinión ni discutir. -Senadores -dice-, yo os había permitido hacer preguntas, y vosotros habéis hecho auténticas tiendas de nómadas. Quiero que os mantengáis fieles al protocolo del Senado. ¿Qué va a pensar de nosotros ése, quienquiera que sea? Una vez despedido Claudio, el padre Jano será el primero al que se le pida su opinión. Lo habían nombrado para las Calendas de Julio como cónsul de tarde, hombre sagaz tanto como quieras, que siempre ve a un tiempo lo de detrás y lo de delante. Éste, debido a que vivía en el foro, dijo elocuentemente muchas cosas que el taquígrafo no fue capaz de continuar siguiendo; y por esto, no las refiero, para que no ponga con otras palabras lo que dijo. Dijo muchas cosas sobre la grandeza de los dioses, señalando que no se debía conceder este honor públicamente.

"Olim" inquit "magna res erat deum fieri: iam Fabam mimum fecistis. Itaque ne videar in personam, non in rem dicere sententiam, censeo ne quis post hunc diem deus fiat ex his, qui ἀρούρης καρπὸν ἔδουσιν aut ex his, quos alit ζείδωρος ἄρουρα. Qui contra hoc senatus consultum deus factus, dictus pictusve erit, eum dedi Larvis et proximo munere inter novos auctoratos ferulis vapulare placet." Proximus interrogatur sententiam Diespiter Vicae Potae filius, et ipse designatus consul, nummulariolus: hoc quaestu se sustinebat, vendere civitatulas solebat. Ad hunc belle accessit Hercules et auriculam illi tetigit. Censet itaque in haec verba:

-En otro tiempo -dijo- era gran cosa llegar a ser un dios. Ahora habéis hecho la farsa Haba. Por ello, para que no parezca que expreso mi opinión contra una máscara de actor, no contra una realidad, aconsejo que, después de este día, no se haga un dios a nadie de éstos que comen el fruto de la tierra o de éstos a los que nutre la tierra rica en cebada. El que, en contra de este decreto del Senado, sea hecho, nombrado o pintado un dios, me parece bien que éste sea entregado a los Fantasmas y sea azotado con férulas entre los gladiadores recientemente contratados en el próximo espectáculo público. Diéspiter, hijo de Vica Pota, también él en persona nombrado cónsul, mal banquero, es el próximo al que se le pide su opinión. Solía vender derechos de ciudadanía a bajo precio; con este negocio se sostenía. Hércules se acercó a él agradablemente y le tocó el lóbulo de la oreja. Y aconseja así, a la manera de estas palabras:

"Cum divus Claudius et divum Augustum sanguine contingat nec minus divam Augustam aviam suam, quam ipse deam esse iussit, longeque omnes mortales sapientia antecellat, sitque e re publica esse aliquem qui cum Romulo possit 'ferventia rapa vorare,' censeo uti divus Claudius ex hac die deus sit, ita uti ante eum qui optimo iure factus sit, eamque rem ad Metamorphosis Ovidi adiciendam." Variae erant sententiae, et videbatur Claudius sententiam vincere. Hercules enim, qui videret ferrum suum in igne esse, modo huc modo illuc cursabat et aiebat: "Noli mihi invidere, mea res agitur: deinde tu si quid volueris, in vicem faciam; manus manum lavat."

Ya que, en efecto, el divino Claudio es pariente del divino Augusto por sangre y no menos de la divina Augusta, su abuela, a la que él en persona ordenó que fuera una diosa, y supera en mucho a todos los mortales en sabiduría, y es de interés público que exista alguien que pueda con Rómulo engullir nabos ardientes, aconsejo que el divino Claudio, a partir de hoy, sea un dios, como el que haya sido divinizado antes de él con perfecto derecho, y que tenga que añadirse este acontecimiento a las Metamorfosis de Ovidio. Las opiniones eran varias y parecía que Claudio iba a ganar la partida. Hércules, en efecto, que veía que su hierro estaba en el fuego, corría de aquí para allá y decía: -No me mires con malos ojos; se trata de mi interés. Si en otra ocasión quieres algo, te devolveré el favor: una mano lava la otra mano.

[10] Tunc divus Augustus surrexit sententiae suae loco dicendae, et summa facundia disseruit: "Ego" inquit "p.c. vos testes habeo, ex quo deus factus sum, nullum me verbum fecisse: semper meum negotium ago. Sed non possum amplius dissimulare, et dolorem, quem graviorem pudor facit, continere. In hoc terra marique pacem peperi? Ideo civilia bella compescui? Ideo legibus urbem fundavi, operibus ornavi, ut—quid dicam p. c. non invenio: omnia infra indignationem verba sunt. Confugiendum est itaque ad Messalae Corvini, disertissimi viri, illam sententiam 'pudet imperii.' Hic, p.c., qui vobis non posse videtur muscam excitare, tam facile homines occidebat, quam canis adsidit.

Entonces el divino Augusto se levantó para expresar su opinión oportunamente, y con suma elocuencia disertó: -Yo -dice- os pongo por testigos, senadores, de que, desde que fui divinizado, no he pronunciado palabra alguna: siempre me ocupo de lo personal. Pero no puedo disimular ni contener por más tiempo mi dolor, el cual hace más pesado mi vergüenza. ¿Para esto engendré la paz por tierra y mar? ¿Para esto detuve las guerras civiles? ¿Para esto fundé la ciudad con leyes y la adorné con monumentos, para...? No encuentro cómo expresarme, senadores: todas las palabras están sometidas a mi indignación. Debo recurrir, por consiguiente, a aquella famosa frase de Mesala Corvino, varón elocuentísimo: Me avergüenzo de mi poder. Este individuo, senadores, que os parece que no puede hacer daño a una mosca, mataba hombres tan fácil como una perra se posa para orinar.

Sed quid ego de tot ac talibus viris dicam? Non vacat deflere publicas clades intuenti domestica mala. Itaque illa omittam, haec referam; nam etiam si soror mea Graece nescit, ego scio: ἔγγιον γόνυ κνήμης. Iste quem videtis, per tot annos sub meo nomine latens, hanc mihi gratiam rettulit, ut duas Iulias proneptes meas occideret, alteram ferro, alteram fame; unum abnepotem L. Silanum, videris, Iuppiter, an in causa mala, certe in tua, si aequus futurus es. Dic mihi, dive Claudi, quare quemquam ex his, quos quasque occidisti, antequam de causa cognosceres, antequam audires, damnasti? Hoc ubi fieri solet? In caelo non fit.

Pero, ¿por qué yo he de hablar sobre tantos y semejantes varones? No tengo tiempo para deplorar los desastres del Estado, al contemplar las desgracias familiares. Así pues, no hablaré de aquello, referiré éstas. Pues aunque mi hermana no sabe de griego, yo sí sé: la rodilla está más cerca que la canilla. Ése que veis, durante tantos años oculto bajo mi nombre, me devolvió este favor: mató a las dos Julias, mis biznietas; una con el hierro, la otra de hambre; y a un tataranieto, L. Silano (tú habrás visto, Júpiter, si en causa mala -ciertamente en la tuya- has tenido que ser justo). Dime, divino Claudio, ¿por qué a algunos de la población, hombres y mujeres que mataste, les condenaste antes de que conocieras sobre el motivo, antes de que les escucharas? ¿Dónde suele hacerse esto? En el cielo no acontece.

[11] "Ecce Iuppiter, qui tot annos regnat, uni Volcano crus fregit, quem

He aquí a Júpiter, que lleva tantos años reinando. Sólo le rompió la pierna a Vulcano, a quien

ῥίψε ποδὸς τεταγὼν ἀπὸ βηλοῦ θεσπεσίοιο

lanzó asiéndole del pie fuera del umbral celeste.

et iratus fuit uxori et suspendit illam: numquid occidit? Tu Messalinam, cuius aeque avunculus maior eram quam tuus, occidisti. 'Nescio' inquis. Di tibi male faciant: adeo istuc turpius est, quod nescisti, quam quod occidisti. C. Caesarem non desiit mortuum persequi. Occiderat ille socerum: hic et generum. Gaius Crassi filium vetuit Magnum vocari: hic nomen illi reddidit, caput tulit. Occidit in una domo Crassum, Magnum, Scriboniam, +Tristionias, Assarionem,+ nobiles tamen, Crassum vero tam fatuum, ut etiam regnare posset.

Y fue irritado contra su esposa y la colgó. ¿Acaso la mató? Tú mataste a Mesalina; -yo era su tío abuelo del mismo modo que lo soy de ti-. "Lo desconozco", dices. ¡Que los dioses te confundan! Hasta tal punto es más vergonzoso el hecho de que no sabes que el hecho de que has matado. No dejó de seguir los pasos de Gayo César, aun después de muerto. Aquél había matado a su suegro; éste también a su yerno. Gayo prohibió que el hijo de Craso fuera llamado Magno; éste le devolvió el sobrenombre, y le quitó la cabeza. En una sola familia mató a Craso, a Magno, a Escribonia, a las Tristionias, a Asarión, a pesar de que eran de familia noble; en cuanto a Craso, tan insensato, que incluso hubiera podido reinar.

Hunc nunc deum facere vultis? Videte corpus eius dis iratis natum. Ad summam, tria verba cito dicat, et servum me ducat. Hunc deum quis colet? Quis credet? Dum tales deos facitis, nemo vos deos esse credet. Summa rei, p. c., si honeste [me] inter vos gessi, si nulli clarius respondi, vindicate iniurias meas. Ego pro sententia mea hoc censeo:" atque ita ex tabella recitavit:

¿A ése queréis ahora hacer un dios? Ved su cuerpo, nacido con la ira de los dioses. En resumen, diga tres palabras rápidamente y me tome por esclavo. ¿Quién venerará a este dios? ¿Quién confiará en él? Mientras hacéis a tales individuos dioses, nadie creerá que vosotros sois dioses. Para concluir, senadores: si me he mostrado de manera honorable entre vosotros, si no he respondido a nadie más sonoramente de lo normal, vengad mis injurias. Yo, con respecto a mi opinión, aconsejo esto. Y así leyó en voz alta de una tablilla:

"quandoquidem divus Claudius occidit socerum suum Appium Silanum, generos duos Magnum Pompeium et L. Silanum, socerum filiae suae Crassum Frugi, hominem tam similem sibi quam ovo ovum, Scriboniam socrum filiae suae, uxorem suam Messalinam et ceteros quorum numerus iniri non potuit, placet mihi in eum severe animadverti, nec illi rerum iudicandarum vacationem dari, eumque quam primum exportari, et caelo intra triginta dies excedere, Olympo intra diem tertium." Pedibus in hanc sententiam itum est. Nec mora, Cyllenius illum collo obtorto trahit ad inferos, [a caelo]

-Puesto que el divino Claudio mató a su suegro Apio Silano, a sus dos yernos Magno Pompeyo y L. Silano, al suegro de su hija Craso Frugi, un hombre tan parecido a él como un huevo a otro huevo, a Escribonia, la suegra de su hija, a su esposa Mesalina y a otros cuyo número no puede calcularse, me parece bien que se le castigue severamente, que no se le exima de los asuntos judiciales, que se le destierre cuanto antes y que salga del cielo en un plazo de treinta días, del Olimpo antes del día tercero. Estuvieron de acuerdo con esta opinión por votación. Sin demora, Mercurio, girándole el cuello, le lleva a rastras desde el cielo hacia los infiernos,

[illuc] unde negant redire quemquam.

allí de donde se dice que nadie vuelve.

[12] Dum descendunt per viam sacram, interrogat Mercurius, quid sibi velit ille concursus hominum, num Claudii funus esset. Et erat omnium formosissimum et impensa cura, plane ut scires deum efferri: tubicinum, cornicinum, omnis generis aenatorum tanta turba, tantus concentus, ut etiam Claudius audire posset. Omnes laeti, hilares: populus Romanus ambulabat tanquam liber, Agatho et pauci causidici plorabant, sed plane ex animo.

Mientras descienden por la vía Sacra, pregunta Mercurio qué significa aquella carrera en masa de hombres, si era el cortejo fúnebre de Claudio. Y en efecto, era el más hermoso de todos y el cuidado era costoso, claramente para que supieras que se enterraba a un dios. Había tan gran muchedumbre, tan gran armonía de trompetistas, de cornetas, de instrumentos de bronce de toda clase, que todavía Claudio podía oírlos. Todos estaban contentos, joviales: el pueblo Romano se paseaba como si fuera libre; Agatón y unos pocos abogados de profesión lloraban, pero claramente de buen grado.

Iurisconsulti e tenebris procedebant, pallidi, graciles, vix animam habentes, tanquam qui tum maxime reviviscerent. Ex his unus cum vidisset capita conferentes et fortunas suas deplorantes causidicos, accedit et ait: "dicebam vobis: non semper Saturnalia erunt." Claudius ut vidit funus suum, intellexit se mortuum esse. Ingenti enim μεγάλῳ χορικῷ nenia cantabatur anapaestis:

Los jurisconsultos salían de las tinieblas pálidos, gráciles, con apenas vida, como si ellos precisamente entonces revivieran. Uno de éstos, al ver que los abogados de profesión formaban un grupo y lloraban su suerte como perdida, se acerca a ellos y dice: -Ya os lo decía yo: no siempre serán las fiestas Saturnales. Claudio, cuando vio su cortejo fúnebre, comprendió que él mismo estaba muerto. Cantaban, en efecto, una nenia de anapestos en gran canto coral: ...

[13] Delectabatur laudibus suis Claudius, et cupiebat diutius spectare. Inicit illi manum Talthybius deorum [nuntius] et trahit capite obvoluto, ne quis eum possit agnoscere, per campum Martium, et inter Tiberim et viam tectam descendit ad inferos. Antecesserat iam compendiaria Narcissus libertus ad patronum excipiendum, et venienti nitidus, ut erat a balineo, occurrit et ait: "Quid di ad homines?" "Celerius" inquit Mercurius "et venire nos nuntia." Dicto citius Narcissus evolat. Omnia proclivia sunt, facile descenditur. Itaque quamvis podagricus esset, momento temporis pervenit ad ianuam Ditis, ubi iacebat Cerberus vel ut ait Horatius "belua centiceps."

Claudio se deleitaba en sus alabanzas, y deseaba contemplar más largo tiempo. Taltibio, el mensajero de los dioses, pone la mano encima de él y, cubriéndole la cabeza, le lleva a rastras; para que nadie pueda reconocerle, a través del campo de Marte, y entre el Tíber y la vía Cubierta desciende a los infiernos. El liberto Narciso ya les había adelantado por un camino más corto, para recibir a su patrono, y nítido a su llegada, como estaba de un baño, corre a su encuentro y dice: -¿Por qué hay dioses junto a hombres? -Acelera tu carrera -dice Mercurio- y anuncia nuestra llegada. Más pronto que lo dicho, Narciso sale volando. Todo es cuesta abajo, se desciende fácil. Así pues, aunque estaba enfermo de gota, llegó en un momento a la puerta de Plutón, donde estaba echado Cerbero, o como dice Horacio, el monstruo de cien cabezas.

Pusillum perturbatur—subalbam canem in deliciis habere adsueverat—ut illum vidit canem nigrum, villosum, sane non quem velis tibi in tenebris occurrere, et magna voce "Claudius" inquit "veniet." Cum plausu procedunt cantantes: εὑρήκαμεν, συγχαίρομεν. Hic erat C. Silius consul designatus, Iuncus praetorius, Sex. Traulus, M. Helvius, Trogus, Cotta, Vettius Valens, Fabius equites R. quos Narcissus duci iusserat. Medius erat in hac cantantium turba Mnester pantomimus, quem Claudius decoris causa minorem fecerat. Ad Messalinam—cito rumor percrebuit Claudium venisse—convolant:

Queda un poco perturbado -estaba acostumbrado a hacer las delicias de una perrita blanca- cuando ve a aquel perrazo negro, peludo -sin duda, no querrías que éste corriera a tu encuentro en las tinieblas-; y con gran voz dice: -¡Claudio va a venir! Con aplauso avanzan mientras cantan: Le hemos encontrado, ¡albricias!. Aquí estaba el cónsul electo C. Silio, el ex pretor Junco, Sexto Traulo, M. Helvio, Trogo, Cota, Vetio Valente, Fabio, caballeros romanos a los que Narciso había ordenado ser llevados aquí. El pantomimo Mnester estaba en medio de esta muchedumbre de cantores, a quien Claudio, por causa de valor, había hecho menor. El rumor de la llegada de Claudio se extendió rápidamente. Acuden conjuntamente hacia donde está Mesalina.

primi omnium liberti Polybius, Myron, Arpocras, Amphaeus, Pheronactus, quos Claudius omnes, necubi imparatus esset, praemiserat. Deinde praefecti duo Iustus Catonius et Rufrius Pollio. Deinde amici Saturninus Lusius et Pedo Pompeius et Lupus et Celer Asinius consulares. Novissime fratris filia, sororis filia, generi, soceri, socrus, omnes plane consanguinei. Et agmine facto Claudio occurrunt. Quos cum vidisset Claudius, exclamat πάντα φίλων πλήρη quomodo huc venistis vos?" Tum Pedo Pompeius: "Quid dicis, homo crudelissime? Quaeris, quomodo? Quis enim nos alius huc misit quam tu, omnium amicorum interfector? In ius eamus, ego tibi hic sellas ostendam."

Los primeros de todos son los libertos Polibio, Mirón, Harpócrates, Anfeo, Feronacto, a todos los cuales Claudio había enviado delante, para que en ninguna parte estuviera desatendido. Luego, los dos prefectos Justo Catonio y Rufrio Polión. Luego, los amigos Saturnino Lusio, Pedón Pompeyo, Lupo y Asinio Céler, ex cónsules. Por último, la hija de su hermano, la hija de su hermana, sus yernos, sus suegros, sus suegras; claramente, todos sus parientes. Y una vez hecha una fila, corren al encuentro de Claudio. Claudio, al verlos, exclama: -¡Amigos por todas partes! ¿Cómo vinisteis acá? Entonces Pedón Pompeyo: -¿Qué dices, hombre cruelísimo? ¿Preguntas cómo? Pues, ¿qué otro nos envió aquí sino tú, asesino de todos tus amigos? Vayamos ante el tribunal. Yo te mostraré aquí las sillas de los jueces.

[14] Ducit illum ad tribunal Aeaci: is lege Cornelia quae de sicariis lata est, quaerebat. Postulat, nomen eius recipiat; edit subscriptionem: occisos senatores XXXV, equites R. CCXXI, ceteros ὅσα ψάμαθός τε κόνις τε. Advocatum non invenit. Tandem procedit P. Petronius, vetus convictor eius, homo Claudiana lingua disertus, et postulat advocationem. Non datur. Accusat Pedo Pompeius magnis clamoribus. Incipit patronus velle respondere. Aeacus, homo iustissimus, vetat, et illum altera tantum parte audita condemnat et ait: αἴκε πάθοις τά ἔρεξας, δίκη εὐθεῖα γένοιτο. Ingens silentium factum est.

Le lleva ante el tribunal de Éaco. Éste instruía un proceso según la ley Cornelia, que hablaba sobre los asesinos. Pide que registre el nombre de este individuo. Declara la denuncia: este individuo ha matado a 35 senadores, a 221 caballeros romanos, a otros ciudadanos en número igual al de la arena o el polvo. Claudio no encuentra abogado. Finalmente se presenta P. Petronio, un viejo comensal suyo, hombre diserto en la lengua de Claudio, y pide un aplazamiento. No se concede. Pedón Pompeyo le acusa entre grandes aclamaciones. El abogado defensor empieza a querer responder. Éaco, hombre justísimo, se lo prohíbe, y, tras escuchar sólo a la otra parte, condena a Claudio y dice: -Si padeciera lo que cometió, se cumpliría estricta justicia. Se hizo un enorme silencio.

Stupebant omnes novitate rei attoniti, negabant hoc unquam factum. Claudio magis iniquum videbatur quam novum. De genere poenae diu disputatum est, quid illum pati oporteret. Erant qui dicerent, Sisyphum [satis] diu laturam fecisse, Tantalum siti periturum nisi illi succurreretur, aliquando Ixionis miseri rotam sufflaminandam. Non placuit ulli ex veteribus missionem dari, ne vel Claudius unquam simile speraret. Placuit novam poenam constitui debere, excogitandum illi laborem irritum et alicuius cupiditatis speciem sine effectu. Tum Aeacus iubet illum alea ludere pertuso fritillo. Et iam coeperat fugientes semper tesseras quaerere et nihil proficere.

Todos quedaron atónitos ante la novedad del asunto. Decían que nunca esto había sucedido. A Claudio le parecía más injusto que inaudito. Se discutió largo tiempo sobre el tipo de castigo, el cuál le convendría sufrir. Había quienes decían que Sísifo había hecho de cargador por demasiado tiempo; que Tántalo iba a morir de sed, si no se le socorría; que alguna vez se tendría que poner freno con la galga a la rueda del infeliz Ixión. Se decidió no conceder amnistía a ninguno de los reos veteranos, para que Claudio nunca pudiese esperar nada parecido. Se decidió que se le debía imponer un nuevo castigo, que se había de inventar para él un trabajo inútil y que tuviera apariencia de cierto deseo, sin cumplimiento. Entonces Éaco ordena que él juegue a los dados con un cubilete agujereado. Y ya había empezado a buscar los dados, que siempre se le escapaban, y a no obtener ningún resultado.

[15] Nam quotiens missurus erat resonante fritillo, utraque subducto fugiebat tessera fundo. Cumque recollectos auderet mittere talos, lusuro similis semper semperque petenti, decepere fidem: refugit digitosque per ipsos fallax adsiduo dilabitur alea furto. Sic cum iam summi tanguntur culmina montis, irrita Sisyphio volvantur pondera collo.

Pues cada vez que iba a lanzarlos del resonante cubilete, cada uno de los dos dados huía por el substraído fondo. Y cuando osaba lanzar los dados que recogía, siempre con intención de jugar y siempre con intención de obtener resultado, burlaban su confianza. Huye hacia atrás y entre los mismos dedos se escurre el dado falaz con asidua astucia. Como cuando ya se rozan las cumbres de la más alta montaña, del cuello de Sísifo caen rodando los vanos cuerpos pesados.

Apparuit subito C. Caesar et petere illum in servitutem coepit; producit testes, qui illum viderant ab illo flagris, ferulis, colaphis vapulantem. Adiudicatur C. Caesari; Caesar illum Aeaco donat. Is Menandro liberto suo tradidit, ut a cognitionibus esset.

De repente, apareció Gayo César y empezó a reclamar a Claudio como esclavo. Presenta testigos que habían visto que él recibía golpes de aquél con látigos, con férulas, con puñetazos. Claudio es adjudicado a Gayo César. César lo regala a Éaco. Éste lo entregó a su liberto Menandro, para que Claudio fuera esclavo de sus instrucciones.

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