Chapter 5
FEDRA: ¡Qué largas que son las horas de la esperanza, y qué fijos en el alma los tormentos de un mal, cuando está remiso! ARIADNA: La noche con los horrores y las sombras que ha tejido de miedos y confusiones, de mi muerte es vaticinio. FEDRA: Si llego a vivir y muero triunfando de lo que vivo, nunca mejor vence amando un corazón, que vencido. ARIADNA: Mi fortuna es un achaque tan de gusto, en asistirlo, que el remedio de mi daño es de mi daño incentivo. FEDRA: Tanto apetezco mis males, que hidrópicamente aspiro a sed de nuevos tormentos que bebo y no desperdicio. ARIADNA: Tanto me hallo con la pena del dolor que no mitigo, que imaginando el descanso, me cansa lo que imagino. FEDRA: No hallo a mi mal bien que pueda tan feliz sustituirlo; lo que necesito, es sólo del bien que no necesito. ARIADNA: Esperar quiero a Tesco. FEDRA: Con Teseo determino que en él y en mi amor se logren recíprocos los cariños. ARIADNA: Hora será de que venga. FEDRA: ¿Si a esta cuadra habrá salido? Porque en esta cuadra es donde con maña y con artificio cae de su prisión la puerta, donde logrará propicio mi amor la dicha de verlo, sin mostrarse el hado esquivo. ARIADNA: Descuidada dejé a Fedra; que no quiero más testigos de mi pasión amorosa, que mis amantes suspiros. FEDRA: Temiendo estoy que Arïadna me eche menos, porque libro en su descuido el descanso que sin ella solicito.
Sale TESEO
TESEO: Hora será de que salga el sol de Fedra divino, que salir el sol de noche, es gala de su prodigio. En esta parte pretendo aguardarla, pues me dijo que me esperaba esta noche. ¡Oh, llegue ya, porque vivo no tengo más que el tormento que por ella paso, esquivo! Pero hacia aquí, me parece, que he sentido de su aliño pasar un crujir de seda. ARIADNA: Un bulto hacia aquí percibo. TESEO: 0 es que hago con el deseo verdad lo que aun no averiguo, o siento ruido. ARIADNA: ¡Oh, si fuera! Que asusta el bien por temído. TESEO: Llego a hablarle. ARIADNA: A hablarle llego. FEDRA: A aquella parte he sentido pasos. ¿Si será Teseo? ARIADNA: Mi bien es, o yo lo finjo. TESEO: Un infeliz, que cobarde contra la razón de tibio, teme, si aspira a dichoso, riesgos de su precipicio. ARIADNA: Amor, ¿en qué me detengo? TESEO: Llego ciego al Sol que miro. ¡Hermoso sol, a quien hace, con mucho aplauso festivo, apagados rendimientos de la noche el negro abismo, mariposa enamorada, a tornos de vuestros giros libando ardores que bebo qué dulce pira me erijo, Ícaro de vuestros rayos, si tan feliz me derrito! ¡Oh qué gallarda es la muerte, de un peligro tan altivo! ARIADNA: Cortesanías amorosas que al silencio las remito, las halla mejor callando, siempre un corazón ladino. TESEO: Si calláis a mis congojas, que no pongáis, os suplico, a los oídos candados, poniendo a las almas grillos. ARIADNA: Dar crédito a la fineza es interés, con motivo de logro, porque afïanza la aceptación de bien quisto. FEDRA: Si son Teseo y Arïadna, Amor, ¿qué fiero cuchillo a la garganta me has puesto para morir a sus filos? TESEO: Tormenta corre anegado mi pecho, infeliz navío con lastre de pensamientos y velas de mis suspiros, que al pecho, el cordel más flojo le da, apretando nocivo, cuando galantea su muerte, razones de bien herido. FEDRA: Desdoro es de mi pasión ser mi pesar tan sufrido; pero vamos poco a poco, tormentos, que es requisito saber resistir amando, el pesar que no resisto; pues si arriesgo lo que quiero, peligro lo que he querido. Mas contra mi pundonor este desaire es indigno de mi amor; pues ¡ea, pesares, mirad que os desacredito! ¡Vierta la ponzoña el labio! Pero ¿tal pronuncio y digo? ¿Yo aventurar lo que quiero? No, Amor. ¿Pues qué haré? Sufrirlo. TESEO: Mi corazón hace alarde de que se ve a un tiempo mismo, tan avaro de placeres como de pesares rico. Baste ya, divina Fedra. ARIADNA: (¿Qué escucho? ¡Ah ingrato! El juicio Aparte pierdo con desdén tan fiero. TESEO: ¿No respondéis? ARIADNA: (¿Quién se ha visto Aparte en lance tan apretado? Pero fingir determino que soy Fedra. ¡Oh qué costoso examen el de un martirio! FEDRA: ¿No me nombraron? Sí, pienso, si, que el eco bien distinto de mi desgraciado nombre me trajo este infausto aviso. Yo no me engaño. Arïadna es la que--según colijo por los ecos--con Teseo logra el bien de que me privo. ARIADNA: Cuando llego a responderos, de vuestro amor no me obligo, porque os hallo para amante con señas de poco fino. TESEO: Quien por culto os rinde un alma tan postrada, el sacrificio, que se acredita de vuestro, amitidlo, no por mío. ARIADNA: Agravio es, más que fineza el vuestro, que si lo admito, con lo mismo que obligarme intentáis, me desobligo. TESEO: No os entiendo. ARIADNA: Si más cuerdo no lo miráis, y preciso estudiáis, como ignorante aprended mejor estilo. TESEO: ¿Qué es esto que me sucede, Señora? Si en el bajío de lo infeliz dio mi nave, mi suerte lo habrá querido. Aunque por amaros sea como descollado pino que--verde gigante--un rayo su vana pompa deshizo; como la flor, que a la Aurora le bebió el blanco rocío, para morir a la tarde de achaque de haber nacido; como en cuna azul el sol, purpúreo rubí encendido, que después en el ocaso, topacio agoniza tibio; como la menuda grama, cuyo verde, hermoso aliño en seco polvo convierte el brasero del estío; como cristal que, en verano corriendo, armónico vidrio, comprimido en el invierno suspende lo fugitivo; así seré. Porque yo, nave en golfos de peligros, pino mi altivez errada, flor mi amor, mi daño estío, rayo el incendio del pecho, cristal el mar de suspiros, si encuentro por mis desgracias, entre males tan nocivos, para mi cristal invierno, para mi escollo desvíos, para mi sol triste ocaso, para mi nave bajíos, para mi flor desalientos, para mi verdor olvidos, todos aquestos contrarios de mi amor fieros ministros, me parecerán lisonja cuando los logre castigo.
Asómase LÁURA con BACO al paño
LAURA: Bien podéis entrar, que aquéste es el señalado sitio. BACO: Lo que aquí os debo, no dudo satisfaré agradecido. LAURA: Entrad, que ya voy volando a darle a mi ama aviso de que aquí estáis. (Con Teseo, Aparte a su amor albricias pido.)
Sale BACO
BACO: Por ver si me dan las sombras la luz, que águila registro, vengo; pues de Ariadna hermosa citado esta noche he sido. ARIADNA: Hacia allí he sentido pasos. TESEO: Hacia aquí siento rüido. ARIADNA: Si me ven, perdida soy. TESEO: Mucho pierdo si soy visto. BACO: Llego, que según las señas, presumo, sin ser delirio, que me alumbra a ser dichoso la estrella de quien me fío. Llego, pues que Ariadna es ésta.
Llégase a FEDRA
Permitid, sol más divino, que no os oculten las sombras, porque del sol siempre han sido unos bastardos borrones que se pierden desmentidos. A obedeceros dichoso vengo; porque han sido siglos los que he tardado viniendo esclavo, sólo a serviros. FEDRA: (¿Si es éste, Teseo? Pues antes, Aparte averiguarlo es preciso.) Extraño vuestra venida. BACO: ¿Qué decís? FEDRA: Lo que yo os digo es que la venida extraño. BACO: Ya sé, a costa de suspiros, que es Lidoro solamente de vuestros favores digno. FEDRA: (Teseo ha sabido, sin duda, Aparte que me pretende.) Atrevido, sobre hallaros desatento, estáis. ARIADNA: Yo cierro el postigo de esta puerta, que mi padre sé que no está recogido. Dejaros quiero. TESEO: ¿Qué escucho? ¿Cómo este pesar recibo? ¿Os vais?
Vase ARIADNA
Pero me parece que ha venido gente. Indicio de su afrenta y de su agravio es, y vengar determino, a despecho de mis celos, esta injuria. Aquí escondido he de examinar mi daño.
Escóndese TESEO
FEDRA: (Con desdenes, con desvíos Aparte he de probar su fineza.) Idos luego. BACO: Resistiros mal podré. TESEO: Sin duda es Fedra, que sintió que había venido quien con otro hilo, pendiente tiene mi vida en un hilo. ¿Para qué fue el de Arïadna? ¡Oh, engañoso basilisco, que disfrazando los ojos, me has muerto por el oído! FEDRA: Si a mi vista os he encontrado tan amante y tan rendido como os he atendido, en vano será el que os escuche. Idos. BACO: No entiendo lo que decís.
Sale ARIADNA
ARIADNA: (Vengo, por ver si consigo Aparte despacio hablar con Teseo.) BACO: (Para este empeño es preciso Aparte el valerme de una industria.) Aquel favor, si fue mío de enviarme vos una pluma, decidme, ¿qué fue el motivo? ARIADNA: (Peor es esto; ésta es sin duda Aparte Fedra, y Teseo el atrevido que con ella aquí está hablando. Erré en irme; pero libro mi defensa en mi venganza. Pensando que habla conmigo, es Teseo; no hay dudarlo. ¿Cómo rayos no fulmino, pues yo la pluma le envié?) FEDRA: ¿Yo, pluma? Ése es desvarío. ¿Banda es lo mismo que pluma? TESEO: ¿Banda escuché? ¿Esto es fingido? ¿Si es Fedra pensando que soy yo? Claro es el indicio. ARIADNA: Con la pluma solamente tengo mi engaño entendido. ¡Oh falso! ¡Oh aleve amante! FEDRA: (Quiero estorbar un peligro Aparte aquí, para que se vaya con sólo mudar de estilo.) Esto no ha sido otra cosa, que examinamos de fino.
Sale CINTIA
CINTIA: Señora, mira que es Fedra. ARIADNA: ¿Qué dices? TESEO: (Que es Fedra ha dicho Aparte esta voz; pues ¿a qué aguardo? ¡Muera el traidor enemigo!)
Sale ATÚN al paño
ATÚN: Poco a poco abro la puerta de este que parece el limbo, porque ya tarda mi amo. BACO: Tan vuestro me sacrifico, que nadie podrá estorbarle.
(Sale TESEO al paño con la espada desnuda, y riñen
TESEO: Si no es yo.
FEDRA: Hombre atrevido, ¿quién eres que de esta suerte haces gala de un delito? BACO: Yo sabré aquí castigarlo. TESEO: Verás cómo vengativo, con esta lengua de acero mi ofensa esta vez te digo. FEDRA: ¡Laura! ARIADNA: ¡Cintia, ven aprisa! FEDRA: ¡Luces! TESEO: Si no me retiro, dama y vida arriesgo a un tiempo.
Sale LIDORO al paño
LIDORO: Asaltado de improviso rondando la luz de Fedra, hacia esta parte he sentido ruido de espadas; ya es fuerza salir.
Sale, y riñe con BACO
¿Qué es esto? ATÚN: En conflicto está mi amo. ¡Señor! TESEO: ¿Eres Atún? ATÚN: Soy el mismo. TESEO: Pues por sagrado nos valga, esta vez, el laberinto. Entrémonos, que las luces sacan ya. ATÚN: ¡Por Dios, que es lindo! Acaba que si nos miran, hemos de ser muy mal vistos.
Éntranse ATÚN y TESEO en el laberinto, y salen LAURA y CINTIA con con luces
LAURA: Señora, aquí están las luces. CINTIA: ¿Qué mandas? BACO: ¿Pero qué miro? ¿No es Lidoro el que aquí veo? LIDORO: ¿No es Baco éste? El enemigo con quien él se acuchillaba, ¿adónde está? Encanto ha sido. FEDRA: Valdréme de mi respeto en empeño tan crecido. ARIADNA: De mi decoro me valgo, que éste es remedio preciso. FEDRA: ¡Fuerte lance es, si lo vieron! ARIADNA: Teseo no ha sido visto de alguno. ¡Fue suerte grande con que él aquí está escondido! FEDRA: Este aprieto, con mi enojo aquí alentar determino. ¿Vos, Lidoro, de esta suerte? ARIADNA: ¿Vos, Príncipe, desmedido profanando este sagrado? BACO: Yo, Señora, sólo digo... LIDORO: Yo, Señora, a vuestra voz... BACO: Atento siempre y rendido, he venido. LIDORO: No he faltado. ARIADNA: Mi padre, con el castigo de atrevimiento tan grande, satisfará este delito. LIDORO: ¿Qué es lo que a mí me sucede? BACO: ¿Qué es lo que me ha sucedido? (En Lidoro he de vengar Aparte los celos que aquí averiguo.) Por darle a Su Majestad una nueva, había venido, que me escribieron de Atenas. LIDORO: La misma a mí me han escrito. LAURA: (Esto entre los dos se llama Aparte herir por los mismos filos.) BACO: (¡Que de mi industria se valga!) Aparte LIDORO: (Su disculpa me ha valido.) Aparte FEDRA: ¿Pues qué hace a lo descompuesto, la nueva? BACO: Haber presumido algún rüido en palacio. LIDORO: Este alboroto fue el mismo que me trajo de esta suerte.
Apartes de cada uno
BACO: (Lidoro ha perdido el juicio; Aparte pero de celos reviento.) LIDORO: (¿Quién sería el escondido Aparte que reñía aquí con Baco? ¿Es soñado lo que miro?) FEDRA: (Sólo en librarse Teseo Aparte toda mi fortuna libro.) ARIADNA: (Estando Teseo sin riesgo, Aparte ya no temo algún peligro.) LIDORO: (Vamos a pensar, venganzas, Aparte el modo de concluíros.) BACO: (Busquemos breve, tormentos, Aparte remedio para el alivio.) FEDRA: (Adelantemos, rigores, Aparte memorias contra el olvido.) LIDORO: (Pues amarte contra el riesgo...) Aparte BACO: (Resuelto contra mí mismo...) Aparte FEDRA: (Opuesta contra mi estrella.) Aparte ARIADNA: (Determinada me alisto.) Aparte BACO: (...yo a morir...) Aparte LIDORO: (...yo a padecer...) Aparte
BACO: (...por amante.) Aparte LIDORO: (...por rendido.) FEDRA: (¿Pero, sabrá mi congoja...) Aparte ARIADNA: (Pero, sabrá mi delirio...) Aparte LAS DOS: ...sentir que en mis confusiones, amor es más Laberinto?
FIN DE LA SEGUNDA JORNADA
JORNADA TERCERA
Sale RACIMO con un papel
RACIMO: ¡Cielos, que tenga yo un amo de tan extraño caletre, que siendo único Señor de Tebas, adonde tiene tabernas y bodegones adonde a sus anchos puede comer a qué quieres boca, beber a tente bonete, a Creta se haya venido a campar de pretendiente, y con el vino y amor ande obligando a que piensen, viéndole Baco y amante, que asomado está dos veces! Y ahora, porque Lidoro le ha causado celos, quiere que este maldito papel de desafío le lleve al dicho príncipe yo; pero mi miedo, que tiene su poco de zahorí, sin haber nacido en viernes, temiendo que el tal Lidoro quiera, por el porte, hacerme merced de ensayar conmigo la pendencia, me parece que es mejor buscar algún paje que el papel le lleve, y antes que él me dé los tajos, darle yo con los reveses.
Sale ATÚN
ATÚN: A darle un recado a Fedra vengo, y temo que me encuentre alguno; pero no importa, pues conocerme no puede alguno, porque en palacio es la cosa mas corriente que se están viendo las caras y no pueden conocerse. Y si acaso me preguntan, fácil será responderles que soy uno de los que son entrantes y salientes, sin que sepan ellos mismos por qué van ni por qué vienen; a los cuales, un autor de chistes y de sainetes, no halló más definición, que llamarles mequetrefes. RACIMO: Hacia acá viene un lacayo. ¡Oh, quiera el cielo que acierte a urdir bien esta tramoya! ¿Oye, hidalgo? ATÚN: ¿Qué me quiere? RACIMO: ¿Quién es? ATÚN: Mequetrefe soy. RACIMO: ¿Y a quién sirve? ATÚN: A Mequetrefe. RACIMO: ¿Quién es Mequetrefe? ATÚN: Yo. RACIMO: Miente. ATÚN: No miento. RACIMO: Sí miente. ATÚN: ¿Qué haces, hombre? Mira que ofendes a mucha gente; porque es muy largo el linaje de los Meques y los Trefes. RACIMO: Yo sé que sirve a Lidoro. (Así le obligo a que lleve Aparte el papel.) ATÚN: Así es verdad, que le sirvo; no se altere. (¿Qué mal puede estarme Aparte a mí que aquéste me Lidoree?) RACIMO: En fin, ¿le sirve a Lidoro? ATÚN: Como cuatro y tres son siete. RACIMO: Pues llévele este papel; que yo sé que por él lleve unas famosas albricias. ATÚN: ¿Albricias? Pues que me tuesten, si éste no es de alguna infanta. RACIMO: (Inclinación de alcahuete Aparte tiene.) Claro está, y no menos que de Fedra. (Así, al pobrete Aparte le obligo a la diligencia.) Adiós.
Vase RACIMO
ATÚN: Adiós. Lindamente me ha sucedido este caso; mas ¿qué fuera que me diese cualque cadena o diamante, por el porte del billete? Que a los príncipes de Epiro, alguno quitar no puede que, al uso de los de España, ensortijen y encadenen. Voy a buscar a Lidoro.
Sale TESEO
TESEO: Atún, ¿ qué papel es ése? ¿Viste a Fedra? ¿Es suyo acaso? ATÚN: (Es del diablo, que me lleve, Aparte pues tan desgraciado soy. Mas, puesto que ya no tiene remedio, diré que sí, y que escrito para él viene. TESEO: ¿De qué te turbas, Atún? ATÚN: Estoy pensando si tienes alguna joya que darme de albricias, que las merece el papel. TESEO: Dame. La nema está tan fresca, que puede abrirse el billete, sin que llegue el papel a ofenderse.
Lee
"Príncipe, descubiertos ya los engaños, con que sirviendo a las dos Infantas me ofendéis, con la una en el gusto y con la otra en el pundonor, no me queda a qué apelar, sino a la venganza. En el parque os espero. Baco."
¿Qué es esto que escucho? ¿Pues así, infame, tú te atreves a burlarme?
Dale
ATÚN: ¡Ay de mis cascos! Espera, Señor, advierte que soy Atún y no pulpo, que con golpes se enternece. ¿Aquéstas son las albricias? TESEO: Las que tu traición merece son, villano. Pero, ¿cómo mi cólera se detiene, que no voy a castigar al que atrevido me ofende?