Part 6
Aunque sus historiadores lo nieguen, es fuera de duda por todo lo que hemos expuesto en uno de los capítulos anteriores, que se alistó en la expedicion que organizó Ojeda, como lo dice el historiador Herrera.
Por muy audaz que fuese aquel aventurero, por mas que hubiese estado con Colon en su primer viaje en las Antillas, no podía lanzarse en una expedicion de esta clase, sin llevar personas inteligentes, que la dirigiesen, aun que le fuese impuesto por las autoridades de España ó aun que este se hubiese entendido libremente con él, no se explica de otro modo la presencia de Vespucio en esta expedicion.
Apesar de que Colon había dado noticia de haber hallado la costa de un Continente, recordarán nuestros lectores que tales noticias eran muy inciertas, al extremo que la creencia de ser tal Continente la tierra visitada, no provenía sinó de una conjetura que hizo aquel al observar la desembocadura de rios tan grandes que no podían nacer en una isla.
Esta circunstancia prueba la confianza que Vespucio tenía en sus conocimientos cosmográficos, pues aunque iba en la flota un piloto, ya se sabe lo que eran estos en aquellos tiempos, hombres puramente prácticos en la navegacion.
Partió la expedicion del puerto de Cádiz en 18 de Mayo de 1499, haciendo rumbo hácia las islas Canarias, donde hecha la conveniente provision y demás aprestos, zarpó de la Gomera y despues de veintitres dias de viaje con viento fresco y con rumbo al S. O. se avistó una tierra, reconociéndose haber hecho un trayecto de mil trescientas leguas desde la ciudad de Cádiz.
Poco puede interesar el relato de las dificultades que ocurrieron para el desembarque y exploracion de la tierra descubierta; la circunstancia de haber reconocido en ella dos grandes rios, uno que corria de Oriente á Poniente y que debía ser el Orénoco y otro de Sur á Norte y que debía de ser uno de los brazos del mismo rio, que forman sus deltas sobre el Océano, nos dan el punto de llegada, concordando esta descripcion que hace el Vespucio con la de Herrera del viaje de Ojeda, en que asegura que llegó á las bocas del Orénoco. De este punto la exploracion descendió hasta seis grados al Sud de la Línea Equinoccial segun lo afirma Vespucio, de modo pues que es una gran extension de costa la que aparece explorada en este viaje, habiendo visitado en ese trayecto el Golfo de Párias, doblado el Cabo San Roque hasta el punto de la costa del Brasil que hoy se llama Natal cerca de Parahiba. Esta explicacion concuerda con lo que dice Vespucio al final de su carta, de que en este viaje navegaron mas de cinco mil leguas.
Resulta de esto tambien que fué en esta expedicion la primer vez que se cruzó la Línea Equinoccial y no como lo pretende Herrera, en la que Pinzon hizo con posterioridad.
Pertenece á Vespucio la gloria de estas observaciones como pasaremos á demostrarlo.
En la carta primera dirigida á Lorenzo de Medici, que publicamos en el Apéndice, refiere que navegando hácia el Sud entraron á la Zona Tórrida dentro del Trópico de Cáncer y á los pocos dias de navegar por esa Zona, estando el Sol en el zenit á medio dia, no tenían sombra alguna, siendo así que á otras horas, se veía la sombra á unos ú á otros de los puntos del horizonte, hasta encontrar que tenían uno y otro Polo equidistantes, siendo iguales los dias y las noches, esto es: que se hallaban bajo _la Línea Equinoccial_. En seguida dejó de ver la estrella del Norte y apenas divisaba las estrellas de la Osa Menor, reconociendo que había pasado la Línea seis grados al Sud.
Los únicos instrumentos de que podía valerse eran, el cuadrante y el astrolabio, así es que tuvo gran trabajo para poder determinar la longitud, recurriendo al medio de observar de noche las oposiciones de un planeta con otro, sobre todo de la Luna que es de mas rápida marcha; comparando estas observaciones con el Almanaque de Juan de Monterregio, compuesto para el meridiano de la ciudad de Ferrara, acordándolo todo con las tablas del rey Don Alfonso, que en aquel tiempo habíanse acercado mucho á la verdad; aprovechóse de la circunstancia de la conjuncion de la luna con Márte que debía tener lugar el 23 de Agosto de 1499, que para aquel meridiano de Ferrara debía ocurrir á las doce de la noche ó media hora despues y en este hecho basó sus observaciones, que le dieron ochenta y dos grados y medio del meridiano de Cádiz ó sea una distancia de mil trescientas sesenta y seis leguas.
Es en estos cálculos, tan adelantados para aquellos tiempos, que mostró Vespucio su superioridad sobre todos los descubridores del Nuevo Mundo, incluso Colon.
Debe notarse que Vespucio refiere la Longitud que observó, al meridiano de Cádiz y no á aquel para el cual habían sido hechos los cálculos de Monterregio, pero debe tambien notarse que la conjuncion de la Luna con Marte que debía tener lugar á la media noche en el meridiano de Ferrara, debía ocurrir á las once y veintiun minutos en el de Cádiz, que es mas Occidental cerca de treinta y nueve minutos; observó pues en el meridiano en que se encontraba á las siete y treinta y cuatro minutos, que la Luna estaba un grado y algunos minutos mas al Oriente de Marte, y á media noche tres grados treinta minutos, de lo cual resulta por movimiento horario relativo de los dos planetas, dos grados, veinticinco minutos en el intérvalo de cuatro horas, veinte y seis minutos; por consecuencia un grado, cinco minutos (suponemos que sean cinco esos minutos) en la primera observacion, responden á una hora, cincuenta minutos aproximadamente; deduciéndose de las siete horas, treinta y cuatro minutos, en que hizo la observacion, resulta que tuvo lugar la conjuncion á las cinco horas, cuarenta y cuatro minutos en el meridiano que Américo se encontraba.
Y si la misma conjuncion debia ocurrir en el meridiano de Cádiz á las once horas y veintiun minutos, resulta que la diferencia de tiempo para todos los meridianos es de cinco horas, treinta y siete minutos, ó sea cinco horas, treinta minutos, pequeña diferencia con lo expresado por Vespucio. Haciendo uso de la analogía; si veinticuatro horas dan tres cientos sesenta grados, cuantos darán cinco horas y media? Tendremos ochenta y dos grados, treinta minutos, como distancia entre los dos Paises. Con todo Vespucio erró en este cálculo que rectificó en observaciones posteriores.
Sin embargo, no demuestra Vespucio haber sido un astrónomo perfecto; él mismo lo dá á entender en las expresiones que usa relativamente á las estrellas fijas que observó y mas que todo, en haber hecho una observacion de la Luna, al comparecer esta sobre el Horizonte, sin corregir el error de la paralaje, y de una paralaje horizontal, que es la mayor de todas, lo que sin duda fué la causa del error á que nos hemos referido. Pero por la misma razon, nos admira que hubiese hecho la medida del tiempo confrontándolo con las distancias celestes, método que en la Historia de la Astronomía se atribuye á Guillermo IV de Asia y que, perfeccionado despues, debia ser la base de esta ciencia.
Este primer viaje de Vespucio dió por resultado en primer lugar la confirmacion de la conjetura de Colon de que la tierra visitada era un Continente. "Despues de haber navegado, dice él, cerca de cuatrocientas leguas contínuamente por la costa, concluimos que esta era TIERRA FIRME, que juzgué el confin del Asia por la parte del Oriente y el principio por la de Occidente."
En segundo lugar determinó Vespucio con este viaje la corriente del Golfo de Méjico, respecto de la cual dice, que son las del estrecho de Gibraltar y del Faro de Mesina, como un tranquilo estanque.
En tercer lugar halló un método para el cálculo de las longitudes desconocido por todos hasta entónces.
Con este solo viaje, Américo Vespucio aparece como uno de los que han desempeñado mas importante mision en los descubrimientos del Océano, del arte de navegar, y del Continente Americano.
Antes de él, Colon no pudo decir, refiriéndose á dicho Continente, sinó: _Esa tierra debe ser un continente_, Vespucio fué el primero que pudo decir:--_Esta tierra es un Continente_. Si Toscanelli determinó la teoría del descubrimiento, si Colon inició denodadamente la práctica de esa teoría, Vespucio ha segundado dignamente á uno y otro y si no ha merecido que su nombre señale los mas grandes continentes del mundo, sería tambien injusto que no figurase entre los primeros descubridores.
En cuanto á la creencia de que el Continente descubierto era el confin del Asia, era el error de Toscanelli y del mismo Colon, error que debía conservarse aun por mucho tiempo.
CAPITULO XIII.
Segundo viaje de Vespucio--Dificultades para establecer su data--Fué un viaje de rectificacion--Explicacion--Invitacion del Rey de Portugal--Tercer viaje--Punto de llegada--Exploracion hasta los treinta grados--Cuarto viaje--Fué tambien de rectificacion--Bahia de Todos Santos--Primera colonizacion Brasilera--Bahia de Cabo Frio--Regreso á España--Nombramiento de Piloto Mayor del Reyno--Muerte de Vespucio.
Para determinar el segundo viaje de Vespucio nos hallamos con mayores dificultades que las que dejamos vencidas en los capítulos anteriores. No se ha encontrado como respecto á su primer viaje, carta alguna dirigida á Lorenzo de Medici ó á otra persona, carta que revista carácter auténtico y que no tenga las sospechas de antedatas y de adulteraciones que tiene la carta en cuatro capítulos dirigida á Soderini, y que como hemos dicho, ha aparecido publicada fuera de Italia sin hallarse en sus archivos original ó Códice con que confrontarla. Cierto es que comparando la carta dirigida á Lorenzo de Medici con esta otra, se encuentra semejanza de estilo y el mismo empleo de españolismos y cierto es tambien que no habiendo sido conocida la primera sinó mucho despues de aparecer publicada la segunda, los que adulteraron esta no pudieron tener á aquella por modelo para componerla del todo.
De esto nos es dado inducir que la carta de Soderini no es del todo apócrifa, por mas que no nos merezcan fé sus datas y sus referencias y á falta de otro documento podremos servirnos del segundo capítulo de dicha carta, para lo relativo á este segundo viaje.
En la carta dirigida á Medici respecto al primer viaje, se leen al final estas palabras:--"Estan armandomé tres naves para que vaya nuevamente á descubrir y creo que estarán prontas á mediados de Setiembre próximo." Esto decia Vespucio en 18 de Julio de 1500, así pues, por mucho que se demorase el armamento de las naves, no dejarian de estar prontas á fines del mismo año. Esta referencia nos autoriza á fijar la fecha de su segundo viaje en esa época.
Partieron las tres naves referidas del puerto de Cádiz llegando á las islas del Cabo Verde despues de haber pasado á la vista de la isla de la Gran Canaria, yendo á hacer provision á la[4] Isla del Fuego.
De ella se hizo rumbo al S. O. y en cuarenta y cuatro dias llegaron á una tierra nueva que juzgaron ser tierra firme y continua á la de que se hizo mencion en el primer viaje, la cual está situada dentro de la Zona Tórrida, á los cinco grados de latitud Sud. Si el lector recuerda que en el primer viaje llegó Vespucio á la boca del Orenoco y de alli navegó al S. O. hasta seis grados latitud Sud, reconocerá como se armoniza aquella relacion con esta y cuan justas han sido nuestras observaciones críticas sobre estos documentos, pues lo que dejamos referido es tomado, casi textualmente, del capítulo segundo de la carta al Soderini, salvo la fecha de la partida y de la llegada, que se conoce que es aquí lo único que ha sido alterado.
Llegó pues Vespucio en su segundo viaje al mismo punto, ó un grado ménos, donde concluyó su primer viaje, por lo cual dice:--_llegamos á una tierra nueva que juzgamos tierra firme y continua con la arriba mencionada_.
Pero es tal la deficiencia de datos que nada mas podemos decir con seguridad respecto de este segundo viaje. En cuanto al primero, hemos podido confrontar las relaciones del mismo Vespucio con las del historiador Herrera, que siéndole notoriamente contrario, no puede ser mejor apoyo para sus afirmaciones. Pero Herrera, y al decir Herrera, decimos Muñoz, Charlesbois y todos los que lo han copiado, nada dicen de este segundo viaje y nos hallamos con un solo documento que si bien no nos deja duda de que tal viaje tuvo efecto, porqué concuerda con referencias de la carta relativa al primer viaje, cuya autenticidad es indudable, no nos dá luz alguna sobre los detalles de esta expedicion, tal es la confusion y las alteraciones que en él se han hecho.
Sin embargo, podemos asegurar por el estudio profundo que hemos hecho de este documento, que desde los cinco grados de latitud Sur, donde llegó Vespucio en su segundo viaje, no fué á explorar la tierra _nueva_ y _contigua_ á la _anteriormente descubierta_, sinó que navegó hácia el Nor Oeste y este rumbo, que sus historiadores no han podido conciliar, nos demarca precisamente que en vez de seguir hácia el Sur la costa Americana, dobló el Cabo San Roque y siguió la diagonal del perfil de esa costa que va hasta el mar de las Antillas, es decir que hizo en sentido contrario, el mismo trayecto que hizo en su primer viaje, rectificando los puntos que ya habia descubierto hasta el golfo ó ensenada de Venezuela. Fué pues este segundo viaje no de nuevos descubrimientos, sino de rectificacion.
Así se explica que, al referir este segundo viaje, repita en la carta dirigida á Soderini, muchas cosas de las ya dichas á Lorenzo de Medici, pues debiendo referirse á las mismas tierras, las particularidades que omitiese en la relacion del primer viaje, pudo bien referirlas en el segundo, sin ser fuera de propósito.
En resúmen, Vespucio recorrió, en su primer y segundo viaje, la costa Americana desde el Orénoco hasta el grado seis latitud Sur y desde este mismo punto, hasta el mismo Orénoco, á cuya costa le dió el nombre de _Costa de las Perlas_.
Regresó Vespucio á Cádiz, de este viaje, en 8 de Setiembre de 1501.[5] Hallándose en Sevilla reposando de sus fatigas, recibió un mensaje del Rey de Portugal invitándolo á que se pusiera á su servicio para nuevos descubrimientos y despues de algunas vacilaciones aceptó la invitacion, segun nos lo refiere en una de sus cartas.
Ya por este tiempo el Piloto Portugués Pedro Alvarez Cabral, navegando á poca distancia de las islas de Cabo Verde, fué sobrecojido por furiosa tempestad que lo lanzó gran distancia dentro del mar; despues de haber corrido largo tiempo la tormenta, hallóse á vista de una tierra y de un puerto en que se refugió, por lo cual llamóle _Puerto Seguro_. Ignorante en la Cosmografía, no supo determinar la situacion precisa de ese punto, ni era capaz de volver á él, pero habia encendido su relato en el Monarca el deseo de su descubrimiento, ya que el nuevo pacto de demarcacion permitiale hacer exploraciones hácia ese rumbo.
Con ese objeto habia hecho aparejar la escuadra en la cual debia ir Vespucio para ayudar á los descubrimientos.
En cuanto á la fecha de este tercer viaje, debemos observar que nos parece inverosímil el mes de Mayo, establecido en la carta á Soderini, pues el lapso de tiempo transcurrido entre Setiembre y este mes, es demasiado largo, para el solo efecto de trasladarse Vespucio de Sevilla á Lisboa y de salir la expedicion que ya estaba preparada, habiendo urgencia en que saliese.
Es de suponer pues, que no se demorase mucho en Lisboa y que este tercer viaje, empezase á fines del mismo año de 1501. Por último diciendo en su carta que esta jornada duró _quince meses_, debemos suponer tambien que concluyó á fines del año siguiente ó, cuando mas tarde, á principios de 1503.
Despues de una navegacion muy contrariada y tormentosa, arribó la flota á un punto contiguo al mismo en que Vespucio concluyó su primer viaje y del cual empezó su segunda exploracion que, como recordará el lector, era el quinto grado de latitud Sur. Por eso dice: "Esta tierra firme empieza del otro lado de la Línea Equinoccial, ocho grados hácia el Polo Antártico, navegando cerca de esta costa hasta pasar el Trópico de Capricornio hácia dicho Polo por diez y siete y medio grados, hasta donde teniamos el horizonte á treinta grados." Debemos advertir que decimos treinta y no cincuenta como está en el texto, por que esa es una equivocacion notoria habiendo tomado el tres por un cinco.[6]
Tenemos pues que en este tercer viaje exploró Vespucio desde el puerto de Pernambuco hasta Porto Alegre, resultando que en estos tres viajes Américo habia reconocido desde las Bocas del Orénoco, mas de las dos terceras partes de la gran extension de la costa Oriental de la América del Sur, siendo de notar que estas exploraciones las iba haciendo sucesivamente, empezando una donde precisamente concluia la otra.
El cuarto viaje, fué para las tierras descubiertas en el tercero, lo que el segundo para las exploradas en el primero; esto es: un viaje de pura rectificacion, pues llegó al mismo punto y recorrió la misma costa. Sea dicho en verdad que Vespucio no se proponia tanto hacer esta rectificacion, como el seguir buscando los puntos soñados por los Cosmógrafos antiguos y por supuesto, recibiendo á cada paso sorpresas y desengaños. Recien despues de este cuarto y último viaje aparece Vespucio convencido de que no eran sinó sueños esos itinerarios de Tolomeo y de Toscanelli, pues llama _Nuevo Mundo_ á las tierras últimamente conocidas.
Debió empezar este viaje, inmediatamente despues de concluido el anterior, es decir en 1503 para que concluyese en 1504, pues en 1505, se hallaba Vespucio nuevamente en España.
Refiere que fué muy desgraciado este viaje en su principio, habiendo perdido la nave Capitana, por haber cometido el gefe de la expedicion la imprudencia de ir primero á la Sierra Leona, tierra de la Etiopía Austral. En cuanto á la navegacion al S. O. no hallamos otra novedad que el tropiezo con una isla que podría tener como una legua de largo y poco distante de la Costa Americana, por lo cual suponemos fuese la Isla de San Fernando de Noronha.
Como este viaje era de rectificacion, ibanse reconociendo prolijamente los puntos de la costa. Descubrieron así un puerto que le pusieron por nombre Bahia de Todos Santos, que es el mismo en que actualmente existe la ciudad de este nombre, segunda en importancia del Brasil. De este puerto, donde habian esperado en vano al Capitan por mas de diez y siete dias, salió la expedicion al mando de Vespucio y despues de navegar doscientas sesenta leguas, arribaron á otro puerto, donde levantaron una fortaleza, dejando en ella veinticuatro hombres que se habian salvado de la nave Capitana. Cual fuese este puerto, en que tuvo principio la primer colonizacion del Brasil, lo explica un documento que hemos visto transcripto en la obra del Señor Varnhagen, del cual resulta que el Cosmógrafo Mayor Alonso de Santa Cruz, en su Islario ofrecido al Emperador Carlos V, que se halla manuscrito en la Biblioteca Imperial de Viena, dice: "Junto á esta Bahia (de Cabo Frio) fué donde Américo _Bespucho_, Piloto Mayor de Castilla, en el último viaje que hizo, fundó una casa donde dejó veinticuatro cristianos." Por otra parte la distancia de doscientas y tantas leguas que dá Vespucio por recorridas desde Bahia á este punto, condice con el referido documento.
Antes de concluir debemos llamar la atencion sobre la referencia que hace el mismo documento de haber sido este el último viaje de Vespucio, ya que el mismo Señor Varnhagen, pretende, tan sin razon, que hiciese un quinto y sexto viaje.
Como hemos dicho, á principios de 1505 hallábase Vespucio nuevamente en España, nombrado Piloto Mayor del Reyno, lo que consta, primero: de su carta de naturalizacion expedida en Toro en 24 de Abril de 1505 y segundo: de la carta que Cristóbal Colon escribió en Febrero del mismo año á su hijo Diego, refiriéndole que Vespucio, que debia ir á la Corte por sus propios asuntos, estaba dispuesto á servirlo en la instancia que tenia entablada para recuperar sus regalias.
En 1512 murió Vespucio en Sevilla, como ya hemos tenido ocasion de decirlo, refiriéndonos á un asiento de la Casa de Contratacion, en que consta el pago de los últimos sueldos que devengó en su empleo y que dejó como legado á la Iglesia Metropolitana de aquella ciudad.
CAPITULO XIV.
Quien merecia haber dado su nombre al Nuevo Mundo--Inocencia de Vespucio--Cuando apareció el nombre de América--Opiniones sobre este nombre--Carácter de Vespucio--Nobleza de sus sentimientos--Paralelo entre Colon y Vespucio.
Ha dicho un gran poeta francés que hay hombres desgraciados respecto á sus descubrimientos; Cristóbal Colon no pudo dar su nombre al Continente que descubrió y Guillotin no pudo quitar el suyo á la máquina que inventó.
Pero, bien miradas las cosas, ni Colon ni Américo tenian un derecho perfecto á cubrir con sus nombres la inmensa extension de los Continentes Americanos, sí este derecho derivar debiese de la prioridad del descubrimiento ó de la exploracion completa de sus costas.
Colon recien en su cuarto viaje tuvo evidencia de que era un Continente la tierra que tenia delante, pues en su tercer viaje, como lo hemos dicho, no hizo sinó conjeturarlo.
Vespucio exploró muchísima mas extension de costa y tuvo ántes que aquel la evidencia de que eran las de un Continente. Ninguno de los dos exploró un palmo de terreno en la América del Norte, de modo pues que el fallo de la posteridad no puede pronunciarse en favor de uno ni de otro nombre.
Á lo que Colon tiene incuestionable derecho es al Océano, pues aun admitiendo como verdaderas las expediciones anteriores de los Escandinavos á la América del Norte, Colon fué el primero que se lanzó cientificamente por el anchuroso piélago, buscando la solucion del mas grandioso problema económico de los tiempos modernos. Así pues el Atlántico debiera llamarse Océano de Colon.
La conciencia universal prescindiendo de estas consideraciones, ha querido honrar á Américo sirviéndose de su nombre para señalar la tierra de promision que debe resolver mejor que las que se buscaban, aquel gran problema de la humanidad.
Sí hay en esto injusticia debe reconocerse que Américo no contribuyó á ella, no usurpó derechos ajenos, no lanzó imposturas, como se ha pretendido, para conseguirlo.
Ya hemos dicho que en sus últimos viajes, convencido de que las tierras que habia descubierto, no eran el confin del Asia como lo habia creido en los primeros, las llamó Nuevo Mundo.
En España esas tierras eran conocidas con el nombre de Indias; sus Reyes se llamaban _Hispaniarum Indiarumque_; los códigos que dictaban para ellas se llamaban: _Leyes de Indias_; todas las provisiones y documentos llevaban ese título de _Indias_.
El nombre de América no aparece en carta geográfica alguna publicada ántes del año 1535. Encuentrasé una, en una edicion de Tolomeo impresa en aquel año en Lyon; la fecha de la carta, sin embargo es anterior y su título es: _Orbis Typus Universalis Juxta Hidrographarum tradictionem exactissime depicta_--1522. En esta, carta hácia el Polo Antártico se vé una lengua de tierra que no puede discernirse si sea Isla ó Continente, y en un vacio cerca del Brasil se lee--_América_. Pero es de notarse que del otro lado de La Línea Equinoccial se lee tambien _Caput S. Cru_, debiéndose tener presente que el Brasil era llamado _Terra Sancta Crucis_ y que esta es una carta de navegar, por lo cual debe suponerse que ha sido sacada de las cartas dibujadas por Vespucio.
En cuanto á las opiniones sobre el orígen del nombre de América, hay muchas y muy variadas. La mas antigua de todas es la de Natalio Conte que en su historia de las turbulencias de Francia habla de la emigracion de Villegagnon con los Hugonotes á un rincon del Brasil y asegura que esos deportados franceses llamaron á aquel pais América, por haberla descubierto Américo Vespucio. Pero esta emigracion tuvo lugar en 1555 y el nombre de América estaba ya en uso desde 1512.