Eau de morgue

Chapter 1

Chapter 14,027 wordsPublic domain

A M Á N T I C A S

Domínguez Hidalgo

POEMARIO EN CINCO MOVIMIENTOS…

OBRA POEMÁTICA COMPLETA TOMO 3

MOVIMIENTOS

Pág. I OLVIDANTE 7 II AUSENCIA 43 III LUMÍNICA 79 IV ÉXTASIS 115 V ANDANTE 151

A ti que te piensas estrella y sólo eres luciérnaga...

I

O L V I D A N T E

PRELUDIO

Cada cuerpo abrazado es una ausencia nacida entre el límite del alba, perpetuada en agonías de ensueños y vertida tras la red de una añoranza...

Cada beso orgasmado es una angustia diluida en los fuegos que la rasgan, ahogada en el torrente que la inunda y hundida en cada sed que la reencarna...

Cada rostro poseso es un delirio surgido de una aurora fragmentada, moldeado en la penumbra de un eclipse y en la árida inquietud de tanta audacia..

Cada paso colmado es un nocturno asilado en los sexos fugitivos, cansado en su mover de coito incierto y hastiado muerto de su hazaña en vivo para nada...

¡Oh voz callada de las huellas rotas, tan ardua pregonera del esperma!

¡Oh núbil propulsor de los arrojos que de espinas innovadas ornamentas!

¡Oh llama carne de la piel dialéctica, confundida en la búsqueda sin fin...!

DESCENSO

En esta noche olvidante, desnudo de palabras y de incendios, sólo escucho el trayecto de mi sangre reclinarse en la margen del silencio. En esta noche olvidando... mirando viajar estrellas y galaxias escaparse, el corazón se me amagia y encantándose presagia los momentos cabalgantes en el viento que se marcha... En esta noche olvidado, de oscuridades inmerso como si un eco baldío lo alucinara de ayeres que se han quedado tendidos en su ataúd de recuerdos sin lirios depredadores ni cirios desveladores ni rumores... desgajado, convertido en pensamientos que volaron... sentimientos... me siembro solo de sombras que callaron para agrandar los misterios a mis ojos que se ciegan firmamentos sin tormentos ni recuentos y me acompañan silentes el descenso a las regiones ahumantes de otro tiempo...

ALTAVOZ

Te vi nacer de una silueta en ascuas tras la penumbra de la masa en busca, como el encuentro que jamás se aguarda, mas se descubre en un abrir de mar...

Te vi brotar de tanta espuma a cuestas con la mirada de tu red tendida como el sollozo que por fin se alcanza cuando se rompe la balanza risa de un cantar.

Te vi surgir de entre la arena asidua como promesa de encantar sirenas y yo no pude encadenar mi cuerpo a los suspiros de mi nave muerta. Te vi soñar en altavoz secreta y aunar al grito tu silencio prófugo, mientras tu piel contra mi piel vencida inventaba la historieta muda de mi agonía...

LUJURIA

Me recibiste en la caverna oscura de tu carne fría como quien deja los oficios arduos de sus endechas para explorar lo que se siente al golpe de su pregunta intacta, virgen a medias.

Y obseso de ti, endemoniado, imprevista locura del oráculo, gasté la mirra y los inciensos vanos; quemé la estrella del desierto en oro; rompí cadenas que me habían domado y di la luz a tu aventura en guardia —antorcha— para mostrarte el viento...

Mas al retorno de tu noche densa —¡Urbe tubular de la lujuria!— te empecinaste en tu martirio necio: ciudad serena... ángeles en las esquinas, soplos de nieve... ámbito de las alturas... insulto báquico... y sucumbiste, víctima del miedo a tanta llama —tu propio infierno— que pregonaba ya el secreto de tu leonina garra

SIETE

Cuando tus labios me lanzaron al vacío, Edipo, por no hallarse conversos en los míos, Esfinge, sentí el disfraz de tu secreto a gritos, Yocasta, tras el odio doliente de la espada, Layo Y en la queja coral de mi silencio, Antígona, te arranqué de mi luz anochecida, Polinice, para quedarme con mi imperio en sombras, Eteocles, y cumplir la profecía del siete...

NO ERAS…

No eras lo que prometía el arpegio cuando unimos nuestras melodías y ni siquiera a perpetuarse entre mis notas pudo lograr tu cobardía de fuga... y en el fracaso de nuestros acordes se quedó inconclusa la esperanza de fusionar nuestras armonías.

No eras lo que prometía el alegro en el presagio de nuestra arpa rota —creciente vocación de incendio— pues solamente se quedó esbozado en la constante de los deseos...

No eras lo que prometía el andante, —corazón agrietado entre palomas— sino sólo un paso más desvanecido en la busca heroica de mi sinfonía...

CONTEMPLA

Contempla el rosedal de mi zozobra –equinoccio de banderas mustias— marchitarse ante el recuerdo milenario de tu cuerpo, tan mío... como mi esperma al viento... águila montada en las espinas tramadas por serpientes risotadas y vencida...

Contempla desflorarse en mi mirada tu boca en agonía, tan tuya... como una afrenta a cuestas... cruz despedazada en atavismos, abismos trazados por tu orgullo subversivo... Contempla el rosedal de mi esperanza trashumarme a regiones olvidantes donde al paso de mis mares fatigados con callados esperares, mi silencio de vacío es aroma de anhelante.

Contempla... tú... que sólo a ti te ves, espejo efímero...

MÍRAME

Mira mi altivez de estatua sucumbir como fuego pisoteado que no ha sido avivado con el soplo de un aliento y despojado de mármol estremecer mi mutismo ante la silueta en marcha de tu pequeñez.

Mira mi soberbia en alto abanderarme mentiras que te gritan nada siento y acrecentar pedestales que te impidan mis inciensos.

Mírame… sin lágrimas, disuelto en los delirios que no tomaron cauce en el caudal de mis torrentes y mis sueños.

Mírame sin faz, masacrado, cubierto de ausencias y desamor.

Mírame...

IMAGEN

Dibujando mi añoranza entre tu cuerpo cada línea de tu carne transmutaba y el espacio de tu risa cabellera se hilvanaba con el aire de tu nave que me era...

Y esbozaba mis veranos acordándome a tus playas, consonándome a tu vientre y a tus trópicos... llamas que nos incendiaban.

Y modelaba tus huertos con mis trigales para resembrar con alas tus cantares... guitarra de tres pisadas. —Caracola—

Mas el pincel engañado por la boca que lo anclaba se rompió de fantasías y nada quedó de ti, solamente el recuerdo desgranado de una imagen imprecisa que sucumbió tras el llanto que la borraba al reclinarse mis ojos sobre tu mancha que impasible me agrietaba los panoramas suicidas de mi abandono...

CARETA

Como el eco triste de una noche euforia me enredé a tu sombra —laberinto mínimo— con la hoguera tímida de mi luz... y al candente roce de un errante aroma se extendió silente la careta ahumada de tu sed...

Y al arder el velo que cubría tu enigma desnudé el mudismo de tu voz y comprendí la ausencia... y las palabras clave y descubrí lo efímero de tus ardicias frías en los harapos de tu verdad...

ANTIFAZ

Herido de una muerte tan altiva rodó en el bosque tu antifaz de ópera bufa y el carnaval de tu figura triste dejó al desnudo tus andanzas prostitutas...

Y vi tus ojos panfletarios revolcarse en medio de violencias disfrazadas con otros cuerpos proletarios en ascenso y lumpen...

Y oí tus voces exhibirse en auditorios que de lástima callaban sus soberbias, mientras tus manos recibían el pago por mostrar tanta miseria...

Y descubrí tu rebelión alterna según el turno de tu boca en venta...

MITO

No eras para mi mundo florido de lucideces ubérrimo, pues ni acaso a fundirse en mis océanos alcanzaron tus tinieblas rústicas y te borraste del llanto como un desierto en la selva.

No eras para mi camino vasto, cisne cegante de resplandores, porque tus pasos de hierba traicionaron apariencias y la dejaron al caos de tu egoísta quimera.

No eras para mi rincón alado de moléculas cantoras, porque tu grito impostura se extinguió en las oquedades de tu aventura... —libelo promotor de vanidades—

No eras más que una pupila abierta a su hambre rapaz de hacerse mito...

TEMBLORES

Porque te hablé sin palabras —sacrilegio en poesía— para no hollar más la herida que te suplicaba… —agonía...— te arranqué las palabras de mis labios y las redes de mi espera y las alas de mis vuelos y las flores de mis pianos.

Porque entendí los temores de tu cobardía, —herida de sol— materna esclavitud de tu refugio, borrachera disfrazada socialista harpía... te dejé fluir, como corriente que eras... y no mar.

Porque atiné a descifrarte te dejé partir...

MARENAICO

Al encuadre lacrimario de una toma oscurecida se velaron las siluetas en el polvo y las promesas borradas en las filminas grisáceas sólo fueron transparencias del vacío...

Y el relámpago frustrado se escondió entre la linterna como el despojo de un mundo que no pudo hacerse eterno.

Y al desaliento fotógrafo se le nublaron los soles para engendrar en sus cielos temporales sin tormentas... resaca muda de la piel hendida, marenaicos tonos de la soledad...

VOLANTE

Con el paso pétreo de tus lejanías se doblegó mi corazón hoguera y el humus de tus campos labrantíos se fue tornando languidez de flama que se enceniza para rehacerse urbana, vengadora Electra.

Y a más distancia en movimiento ilímite, —Eolos en auto— sentí tu escombro acumular derrumbes.

Tras del silencio, el mar... la barca... Distante tú. Yo tan caído.. y en pie...

la marcha...

Fedra al acecho.

Hipólito al volante...

como quien huye y yace anclado...

en crucifijos...

HUMO

Ayer que contemplé tu osamenta descarnada, tirada al cuervo y a los buitres comiteros, sentí la pena de tu efigie al viento... desfigurada... y ya no me estremecieron los recuerdos al vaivén de campanarios agoreros ni tu imagen astillada en sepultura... a tu altura.

Mis nardas palomas escaparon, sin mesura, de todas tus regiones humo inconcebibles en mi sencillez de ave.

Y ya no me desgarró el alejamiento al mirar tus esquirlas en reposo y solitario... me vi mezclado en horizontes ecos sin que mis labios naufragaran ayes.

Lápida abordé la ultranza nutriéndome de realidad funérea y te inhumé sin paroxismos... pues fluyendo por la vida entre apariencias aprendí —campesino cinegeta— a brotarme en pedregales.

EFIGIE

Y ahora aquí... transformado en incienso, al fin transfigurado, puedo adentrarme en los castillos plúvicos de mi silueta como guijarro carcomido por el viento que lo humilla, arrastrado por las ondas de los ríos, desprovisto de ufanías, nublado de tristezas y nostalgias por no sé qué días, por no sé qué aromas, por no sé qué sueños prometidos y soñados.

Aquí... contagiado de tiempo pensando en las lides ancestrales de mi historia silenciada que agrietaron concretos cementados en su irradiar de vuelos y la hendieron de vacíos.

Aquí... con armonías de estatua derruida, expectante del final de un sueño para darle principio a los eternos, marchito de presencias declinante y ascendente olvidante de recuerdos y en recuerdos sumergido, me asilo en los orígenes quemados de mi naciente olvido.

II

A U S E N C I A

PRELUDIO

Cada vez que suspiro me invade y se agita el misterio en mi cuerpo, se acrecienta la angustia vencida por hallar lo faltante y eterno.

Cada vez que se adornan mis alas de altitudes y giros de espacio, se infinita mi triste tristeza y aunque quiero gritar sólo callo.

No me cabe en el alma esta ausencia, ¡ay dolor, dolor doliente! ¿Por qué cuando te busco no te encuentro? ¿Por qué cuando te encuentro te me pierdes?

Cada vez que un suspiro me invade y se agita el misterio en mi cuerpo, me nostalgio por algo perdido que aún me late y pregona sus ecos.

RESPUESTA

Qué tristeza estará ahogándote el silencio o qué llanto inundándote de muertos...

Qué sonrisa estará haciéndote jazmines o qué risa floreciéndote de cuerpos...

Qué mirada vestirá tus sueños de alba o qué viento se entrará en tus fuegos tímidos...

Qué manos surcarán tu primavera o qué labios temblarán junto a tu aliento...

Qué cielos ofrecidos te harán noche o qué aromas romperán la estatua frígida...

Qué enigma se estará velando en luces o qué tumba cavará el olvido hipócrita...

Que si el árbol, que si el monte, que si el cuarto solar del universo enmudecen la respuesta que no digo, mas presiento...

ESENCIA

Mi esencia de tristeza es la añoranza que rueda sus llantos en mis calles y baña con sus músicas resacas cada lánguida canción de mi floresta, amoresca...

Mi esencia de añoranza es la tristeza que brota por inercias imprecisas y llora por hallazgos escondidos en la incógnita girante de mis vuelos, amoresca...

Mi esencia de tristeza es la añoranza que grita su prisión entre mutismos y oprime su neblina en extravíos, antiguos encuentros de la sierpe, amoresca...

Mi esencia de añoranza es la tristeza que cavaron en la noche de mi origen y hundieron al principio los vacíos transformados en nostalgia de mis ojos, amoresca...

Mi esencia de tristeza es la añoranza latente en el recuerdo del hastío, amoresca...

Mi esencia de añoranza es la tristeza, ausencia sin final de los inicios... amoresca, amoresca, amoresca...

INFINITIVITUD

Sentir la sed crujir entre los labios y ahogarse distante de las aguas callar un sueño tras vestirlo a voces y una mano dormirse entre los puños; mirar el fuego devorar incendios y el ramaje aquietarse sin un llanto; gritar silencios en la euforia rota y detener la flor por no decir implora; nacerse viento al desnudar alturas y ver morir las cercanías del mapa; saber vencer las solideces muertas y combatir en la penumbra alcoba; desear la luz entre las sombras idas y ver el sol sin recorrer mañanas; caer en el ascenso a cuestas y caminar sin dar un paso al hombro; romper votivas a la oscuridad medrosa y ser la nada para construir el todo... Infinitivos secos, perdidos de tiempo, sin tiempo —Prometeos— sin fusionarse al horizonte llama de un vocablo por oírse y una hazaña sepultada entre la nieve, cadena triste la de dar el fuego.

COITO

Soledad de muchedumbre asida en las sombras inasibles de una entrega donde temen los abismos la esperanza de encontrar su sepultura enhiesta.

Desgastada indagación de manos en los nidos insensibles de las bocas, resaca de los cuerpos encendidos urdiendo sus cenizas rotas.

Arcón repleto de vacíos en lucha sintiendo su nostalgia de humo fundida a las raíces huecas de su largo palpitar desnudo.

Combate fútil de furores secos, hilos quebrados por alfombras frías; vencidos cabalgantes de los llantos que se duelen de su insancta misa.

Fuego sin fin a su ardorosa llama, intacta carne de arrogancia núbil; sangrante sed que se derrumba sobria y esperma muerto y coito inútil...

NOCTURNAL

En la oquedad de esta noche fluvial contemplo mi sombra lloviznada despeñarse entre los aires que me agitan los ensueños de mi florecer solar... como fuego apagado de sus lavas, como paso sin huella que lo canse, como fruto derribado que se pudre entre los bullicios tristes de una luciérnaga muerta.

¡Cuántas horas extraviadas! ¡Cuántas luces confundidas! ¡Cuántas risas devastadas! ¡Cuántos sueños devorados! ¡Cuántos oleajes perdidos en mi constancia de sol, desecados por el tiempo en su pugna con la niebla y en un rincón...

¡Ay mi sombra en pena! Risotada. Antigualla de castillo en venta. Carcajada. Acumulada de intentos. Burlada. Desprovista en esta farsa nocturnal de su amántica estructura. ¡Mascarada! ¡Masacrada!

FANALES

¡Qué vacuidad de máquina egoísta, insensible a los esfuerzos de ternura que golpearon martillos inclementes el brillo y la tersura!

¡Qué asfalto recorrido y largo sin dolor ni risa erguido bajo los rayos de un solar infierno desvencijado a fuegos!

¡Qué absurdo en llantas! ¡Qué despojos oxidados! Arenales de desiertos rojos que corrieron al encuentro de sus lágrimas fanales y callaron!

¡Qué altiva ferreidad enmohecida gritando en ecos cada ayer desnudo… moteles fálicos, hoteles púbicos, y ahora en polvo... falleciendo mudo!

RED

Ausencia, tatuaje de mi carne, te enyedras a mi pensamiento sin distancias y flotante conformas mis estepas infragantes para asfixiarme en tus horas de paralítica...

Ausencia, ramera de mi piel, deshojas mi tronco abandonado, ya sin savia, y confundes el peso de mis leños con tus pasos que infinitan mis desiertos...

Ausencia, tumulto de mis grietas, erosionas mis impulsos jardineros, sin esteros y consumes mis telares en la rueca deshilando tus mitos arenales, como sauce...

Ausencia, cancerbera de mis sentidos, cuándo dejarás de ser vorágine de mi sed, Aqueronte de mi pregunta, red de mis alas, suma de audacias inconclusas, trayecto sin epílogo y morirás... como la vida.

VASTAS

Locura cadenciosa de mis valles fluye en tempestades tu zozobra y tiras en mis ansias humilladas la mustia lasitud de mis intentos... instantes barrenados por decretos que se infieren de presagios extraviados en mis huellas... épocas pretéritas de inciensos y de sendas...

Locura sosegada de mis cauces me has dejado sin aromas en la flora de mis días y ya sin frondas deshojaste en primavera mis ramajes sin haber fructificado a la esperanza de mis huertos...

Locura comprimida en el aborto de palabras vastas y pensamientos tímidos... renueva mi erección a muchedumbres, libérame de arcángeles misiles y dame el rudimento de otras alas que me vuelen... sin tenerme... detenerme... contenerme... retenerme... sostenerme... inerme...

ANCESTRALES

Los cuerpos renacen su tristeza cuando llega la noche y están solos. Quisieran remontarse a los recintos de un paraje sensorial, mas no pueden en su ahínco... sofocado en sus entrañas y perecen en su lánguida contienda por hallar el final de sus caminos...

Y se impregnan de tristezas ancestrales cuando el grito enmudece sus escombros y apacigua los ritmos que se escapan sin abrir las salidas a sus flamas...

Solamente consuela sus nostalgias la promesa de bullir en fantasías nacidas de sueños que se viven hasta el linde callado de las albas que han de hacerlos florecer a su añoranza o seguir en su duelo que no acaba...

ESCALERAS

Sentado al borde de la soledad, solo y sin ella, miro la puerta oscura que no se abre, cerrada a la esperanza de unos ojos que me desvistan la melancolía y desnudado, aparezca el tatuaje de mi risa nueva bajo la aurora de una mano iluminada conturbándome la ausencia.

Sentado al centro de mi casa emparedada, cubierto de un verdor tan postergado, reposo el alarido, lavo la afrenta, exprimo el llanto y aguardo el alba de las cadencias...

Sostenido por el muro que me oculta y me levanta, duermo... final del velo... y asciendo... escaleras de humo... sin sueños entre una vaina que me recobra al paraíso...

HUMEDAS

Llueven granizos en mi espera socavada durante el llanto de una tarde larga y anclado en la ausencia que me hierve me desangro en los huecos de mis llagas.

Distante del sol me enoscurezco y tiro los remos sentimientos... y a golpes mi barcaza rota ahoga los motines de mi carne, los disturbios de la mente y los naufraga.

Turbulencias de las anchas aguas me envuelven soledades húmedas, mas yo subsisto y tajo en torbellinos de brazadas los tiempos acuanautas... séptimo Simbad salvado.

FUERON

¿Qué cómo era mi voz? Ya no me acuerdo... Sólo sé que la cambié por la que tengo y aquella que tenía, se quedó como un ensueño que no tuvo la ocasión de estar despierto al nuevo día...

¿Qué cómo era mi boca? No recuerdo. Quizá semejante a la sonrisa del invierno que se fue muy abrigado en la esperanza de ser fuego. ¿Y mis palabras? No, no acierto a responder qué fueron. De tanto pronunciarlas se murieron y perdieron los caminos... que me hicieron... olvidarlas.

¿Mi voz, mi boca, mis palabras? Qué importa saber si perecieron. El poeta no pregunta. Sobre de ellas aún existo y vibro y siento... Vivo.

GENERANTE

Tal vez no fue el silencio de su mundo el generante de mi ausencia, sino yo mismo que no quise, ilusa sombra, conmutarme en la común euforia de su niebla...

Tal vez no fue la fatigante espera ni el desencanto de mi audacia oscura, sino las formas pedernarias, cumbres volcánicas, de mis desérticos orígenes.

Tal vez no fue ni mi altivez de oprobio ni mi humildad de cima, sino yo mismo el sofocante de su fulgor...

SER

Yo que he deseado ser alba, tensa neblina me vi y en la constante agonía de mi búsqueda ocluí desangrándome al recuerdo de la esencia que fundí.

Yo que he deseado ser fuego sólo de sombras me orlé y los efluvios del sol con nocturnos marchité nublando las travesías que con mis pasos ahogué.

Yo que he deseado ser canto y luz y árbol y mar... triste vine a conformarme triste en ser intento de amor...

ES

No es tristeza lo que siento, es honda desolación por los deseos prometidos que nunca abrirán en flor.

Es el vacío que se impulsa a la escondida región donde pueda reencontrar lo que mi mundo perdió.

Es el anhelo labrante por impregnarme de sol y por forjar en mis sueños lo que en mí no se plasmó.

No es tristeza lo que siento, es honda consolación por lo que hubiera querido y no pude tener yo.

NARDOS

Sobre un arcón de silencio pondré las horas calladas y en un rincón de algún libro la llama que se dilata.

Una alta estrella encendida guiará mis sueños de limo y las alfombras del día se dormirán entre lirios

Un gato en luna estampado ronroneará mi nostalgia y aromas de luz y sombras continuarán la cantata.

Inmersa entre las guitarras de soles, valles y llantos mi voz romperá su sábana para escapar de los cardos.

Y en un aire de infinito, sin labios, fuegos ni cantos, acurrucaré mi mundo sobre una aurora de nardos...

III

L U M Í N I C A

PRELUDIO

En busca de un encuentro promisorio renovador de las andanzas muertas, me aventuré hasta la región del sueño para curar mi soledad perpetua.

Y mezclado entre matices verdecinos iluminé mis desiertos con trigales, escalé los horizontes escondidos y descifré los horóscopos brutales.

Miré las espaldas doblegadas, sentí las miradas oprimidas y deshilando tanto laberinto abrí los ojos por fin ante la vida.

En busca del indicio labrantío, doblegando los abismos y los aires, ascendí hasta las volutas esplendores y me abrasé con su silueta de ave.

APARICION

Confundidos de tinieblas —Telémacos cobardes— aguardaban tu retorno mis ojos temporales…

Y al deshoje de los siglos, extraviados entre sueños, se fatigó mi proyecto de adivinar tu silueta —Dédalo asesino— como en el primario génesis de nuestros encuentros...

Y mis labios fatigados en mi rostro minotauro sollozaron la esperanza de tu aparición solar...

ALAS

Vagando en mis paisajes interiores —Ícaro oprimido— descubrí los parajes de mi aurora donde triste mi seca primavera despojada se hallaba de su aroma y hundido en el olvido de mi olvido —corredores sin fin— derretí la frialdad de las murallas y en ardores sumergido fecundé las estepas de su alcoba…

Y las puertas abrieron sus verdores y un soplo me lanzó sobre otras eras... pretérita pujanza de mis naves que volvían propulsando trayectorias entre voces aisladas de sirenas, desplegando velas, desanclando inercias, para cubrir de bullicios sus galaxias recobradas.

Y volando en los espacios siderales distante de los nombres esfumados, lumínicos fulgores me brotaron...

Me vi sobre el viento pirotecnia de luz multiplicado y de algarabías y de libertades... —alas internas— linternas.

LÁNGUIDA

Miré sollozar el alba en matices de rocío y enamorando mañanas me aproximé hasta sus lares para vestirla de besos…

Y desmayada de nubes, en floraciones de luces, miré impregnarse de azules sus anochecidos ojos...

Y la lánguida mirada que la diluía, recuperó su fragancia... y me iluminó.

ASÍ

Huirse como el viento envuelto entre la nada sin sollozar los antes ni naufragar la balsa.

Irse como los sueños sin aspirar al agua ni continuar el nado de las palabras.

Verse tras de las sombras sin una lágrima quitando escombros que te estorbaban.

Sentirse aquí, como olvidado... Sin ver a nadie pero mirando.

Vencerse así sobre las ruinas y a fuerza de ellas, nacer la vida.

CELDA

Encadenado a mí, libre de todos... prisionero al sol me incendio y entre mis llamas redescubro el límite de mi estructura para quemarla con mi sed vencida y transformada suspenderla al viento desparramando sus cenizas sobre el recuerdo.

Encadenado a mí, preso de mi libertad... me reconstruyo al día de la noche muerta y entre las rejas de mi eterna celda —otra vez Osiris— me envuelvo en luz para volar tan alto como el pulso solar que me libera...