Part 2
Y ya que la ocasión es apropiada para ello, ahora que tengo el honor, el alto honor, el inmerecido honor de dirigirme a la más alta representación de Euskalerría, representada por vosotros, representada por los Ayuntamientos del País, tengo que hablaros algo de la actuación de las Comisiones Gestoras, y deciros que a estas Comisiones Gestoras aquí representadas, no se las podrá hacer responsables, sin una grave injusticia, de no haber procedido con una perfecta ecuanimidad en esta cuestión magna, cuestión que podemos llamar estatutaria, en este problema básico de la autonomía del pueblo Vasco-Navarro. Y quiero recordar en estos momentos que cuando, fracasado el Estatuto de Estella, y si no os place la palabra, diré que retirado o eliminado, cuando la opinión se hallaba desorientada y era preciso concertar voluntades, encauzar las aspiraciones del país, acomodándolas a las normas prescritas para estos casos por la Constitución, estas Comisiones Gestoras, para evitar a Vasconia el grave daño que entonces hubiera significado el silencio del País, que era tanto como renunciar por el momento a sus anhelos de autonomía, estas Comisiones Gestoras no titubearon ni un solo momento en cumplir con su deber, se pusieron al habla con el Gobierno, y después con el País, para que los anhelos de autonomía tuviesen efectividad. Y desde la disposición ministerial del 8 de Diciembre, las comisiones Gestoras han actuado a la luz del día, han hecho un honesto, un discreto empleo e las facultades de que se les revestía; cuando han necesitado asesoramiento, lo han buscado sin tener en cuenta el sector político en que habían de encontrarlo; han hecho integrar su Ponencia por personas de todas las ideologías, y habiéndoseles señalado por distintas asambleas e Ayuntamientos el camino a seguir, que era el camino del Estatuto Vasco-Navarro, por él han ido a sabiendas de que así cumplían con su deber.
En Navarra, por esto se nos ha vituperado, a pesar de que el camino señalado, el deber que debíamos cumplir, era meridiano, diáfano, clarísimo. Estos vituperios, salvando todos los respetos personales, no nos han importado, porque así estamos, señores, en condiciones de comparecer ante vosotros, que constituís el más alto Tribunal del País, que es el Tribunal del Pueblo, seguros de que no encontraréis la censura para nuestra gestión.
Y basta de preámbulo, señores. La Asamblea va a comenzar sus deliberaciones. Mi deseo, el deseo de todos vosotros, porque en esto tenemos que coincidir, es que la Asamblea se deslice tranquilamente, que las discusiones, si las hay, que las habrá, porque no en balde se va a discutir un Estatuto que afecta a la entraña misma del País, sean ardorosas, pero, desde luego respetuosas. Yo fío mucho en vuestra corrección. Os supongo compenetrados de la misión trascendental que vais a desempeñar en estos momentos. Acordaos de que pendiente de vosotros se halla todo el País. La Diputación de Navarra, ya lo decía hace poco en un documento que hizo público: que esta es la más alta ocasión que han visto los siglos. Gravita sobre vosotros una gravísima responsabilidad. Yo quiero referirme en estos momentos a un párrafo de una alocución que los Alcaldes montañeses navarros dirigieron ayer al resto de los Alcaldes de la provincia: Que el Estatuto Vasco-Navarro que ha de concretar, que permite concretar nuestras peculiaridades, nuestras características, no sea un vivero de discordias, sino lazo, vínculo que nos una. Unicamente así demostraremos nuestra consciencia y sabremos hacer frente a esa responsabilidad. (Muy bien. Aplausos).
Se han recibido numerosas adhesiones. No se da cuenta de todas ellas, sino de las que encierran algún interés particular por la representación de los firmantes. De ellas se dará relación exacta a la Prensa.
El Sr. Secretario lee las adhesiones de los señores Fatrás, Ministro de Obras Públicas y Alcalde de Lanestosa.
El Sr. Aldasoro: Para hacer constar que el Diputado por Guipúzcoa, Don Enrique de Francisco, me ha encargado que le representara en esta Asamblea.
El Sr. Secretario lee el Decreto del Gobierno de 8 de Diciembre y la convocatoria para la Asamblea de Ayutamientos.
El Sr. Presidente (Salinas): Se ha cumplido en todas sus partes el Decreto de convocatoria. La Asamblea va a comenzar sus deliberaciones. Orden de la discusión: ha de ser el siguiente: Se comenzará por la discusión de la totalidad del proyecto, concediéndose tres turnos en pro y tres en contra, de quince minutos cada uno. Después se pasará a discutir el articulado, entendiéndose aprobados aquellos artículos que en el momento de la discusión no sean objeto de enmiendas.
Para la discusión de enmiendas se concederán dos turnos en pro y dos en contra, de diez minutos cada uno. Las enmiendas deben presentarse firmadas por representantes de Ayuntamientos y se discutirán, concediéndose la palabra a cualquiera de los firmantes, para su defensa. Emitirán sobre ella su opinión la Ponencia redactora del Estatuto, las Comisiones Gestoras y los representantes municipales. Las votaciones serán por asentimiento de la Asamblea; a propuesta de la Asamblea, por votación ordinaria, levantándose los que voten en pro y a continuación los que voten en contra, y por votación nominal a propuesta de quince representantes municipales. Desde luego, que la Mesa acogerá, complacida, todas las proposiciones que a este propósito quieran hacer los señores asambleístas. ¿Aprueba este orden de discusión la Asamblea?
El Sr. Azarola (representante del Ayuntamiento de Santesteban): Pido la palabra para una cuestión previa.
El Sr. Presidente (Salinas): Las cuestiones previas podrá plantearlas usted en el debate de la totalidad que se va a abrir. Unicamente, si hay alguna que afecta a la constitución de la Mesa, desde luego, si quiere plantearla el Sr. Azarola, puede hacerlo.
El Sr. Azarola: Efectivamente, hay entre las cuestiones previas que deseo plantear, una respecto a la constitución de la Mesa.
El Sr. Presidente (Salinas): Tiene la palabra el señor Azarola.
El Sr. Azarola: La primera cuestión previa que deseaba plantear era respecto a la lectura que se nos ha dado del Decreto del Gobierno y de las sesiones de la Diputación de Navarra, que regulan la constitución de esta asamblea. Se nos ha leído lo que ya conocíamos, y yo deseaba conocer otras cosas que no se nos han leído, porque para ligar perfectamente el Decreto del Gobierno, en que nos ordena reunirnos para deliberar sobre si el Estatuto que habíamos de formular sería conjunto para las cuatro provincias, o separadamente para cada una de ellas, se reunió la asamblea de Ayuntamientos navarros y acordó algo en orden a esta discusión. A consecuencia de aquel acuerdo ha venido la gestión honrosa y laudable de la Diputación de Navarra para redactar este Estatuto, y echo de menos que sepamos todos perfectamente en qué términos está concebido aquel acuerdo de la asamblea de Ayuntamientos navarros, que enlaza y liga el Decreto del Gobierno y esta discusión. Además, hay una laguna en el conocimiento de qué requisitos y condiciones debe llenar esta asamblea, y qué reglas han de determinar la validez de los acuerdos. Así es que lo primero que solicito es que se lea, no el acta de la asamblea, porque sería muy larga su lectura, pero sí las decisiones de la asamblea de Ayuntamientos que se celebró en Navarra, y que, indudablemente, se habrán celebrado en las provincias vascas, para que sepamos a que atenernos en ese particular. Deseo, primeramente, una decisión de la Mesa.
El Sr. Presidente (Salinas): ¿Ha terminado el señor Azarola?
El Sr. Azarola: Por ahora sí, con la primera cuestión previa.
El Sr. Presidente (Salinas): El Sr. Azarola ha pedido que se lean los acuerdos de la Asamblea de Ayuntamientos navarros para ver qué ligazón tiene con la constitución de la Mesa. El Sr. Secretario se servirá leer estos acuerdos; haciéndolo así el Sr. Secretario.
El Sr. Azarola: Muchas, gracias, ante todo, a la Mesa, por haber accedido a mi petición.
Habeis visto, señores asambleístas, que se habla ahí de unos intereses y de un escrutinio aislado, y los votos navarros eran obligados en el caso de ligar estos intereses, porque los intereses -no me refiero a los materiales y crematísticos, sino a los intereses morales- son distintos en las provincias vascas y Navarra; no digo que no sean concurrentes o que sean opuestos, no; eso no lo diré, pero sí digo que son diferentes, distintos. Y habiendo de celebrarse un escrutinio separado, me permití yo, si bien verbalmente, no oficialmente, hace una docena de días, rogar al Presidente de la Comisión Gestora de Navarra, que, previamente a esta Asamblea, celebráramos una reunión separada, de antemano, sólo los representantes de los Ayuntamientos navarros, para, una vez bien enterados del Estatuto que se somete a nuestra deliberación, marcar una, dos o tres, o muy pocas más orientaciones acerca de lo que había de ser nuestro voto en esta asamblea general. Entendía yo que era, no solo obligado que tratásemos entre nosotros solos de nuestros intereses, separados y diferenciados, sino que con este procedimiento se ahorraba hasta tiempo y molestias a todos nosotros. Entiendo yo que en esta Asamblea va a haber representantes que hablen desde un punto de vista exclusivo de los intereses regionales, de una provincia o de otra provincia, de intereses y escrutinios separados, y a esto no teneis contestación adecuada, porque la réplica es inmediata, es esta: más sabe el loco en su casa que el cuerdo en la ajena. ¿Y a usted qué le importa? Y para evitar esta discusión, es por lo que yo proponía una cosa tan razonable, tan dentro del sentido común y de la conveniencia de que nos reuniéramos los representantes de Navarra en una reunión previa separada. No obtuve una contestación definitiva de la Comisión Gestora de Navarra a aquella mi proposición oficiosa, y el lunes de esta semana, telefoneé desde Santesteban a la Diputación de Navarra, para reiterarle mi ruego al Sr. Vicepresidente de la Comisión Gestora, y no habiendo podido acudir a la llamada telefónica el señor Salinas, que nos honra teniéndole ahora de Presidente, salió otro señor Diputado al teléfono. Parece que se convenció de mis razonamientos, y a mi instancia, quedó en citar a los otros señores Diputados provinciales para las cinco de la tarde. Posteriormente, conversó conmigo el Sr. Vicepresidente, quien me dijo estas palabras: El Sr. García Larrache va a salir in continenti para Santesteban para tratar con usted de ese asunto que ha propuesto. Y entonces -es ocioso que hablemos de ello- yo le contesté: Le espero con sumo gusto, pero tenga en cuenta que ha de ser esta tarde misma, porque yo mañana a la mañana, el martes, en cumplimiento de mis deberes de Diputado, salgo para Madrid. Esperé, pero en balde, la llegada del Sr. García Larrache, y ninguna noticia tuve acerca de este viaje.
En vista de eso, me atrevo a proponer a esta asamblea que se pronuncie acerca de esta proposición mía: Que primero nos reunamos los navarros aparte para tratar, no en familia, porque de aquí en adelante quiero que quede bien expresado el que los navarros no somos una familia, sino muchas familias, y mucho menos somos una familia los navarros y los vascos, aunque tenemos una relación política, pero no genital.
En vista de eso, me atrevo a proponeros que acordéis que previamente, en la reunión que vamos a celebrar, cambiemos impresiones para la definitiva, todos los representantes navarros. A vosotros, yo creo que es inútil que tratemos de convenceros de la conveniencia de esta reunión: pero acaso sí a los vascongados, quienes me parece han de estar conformes si reflexionan cuán conveniente es, en beneficio de todos, de nuestra cordialidad, de la eficiencia de nuestras discusiones, y de que todo se deslice en paz, que los navarros hablemos antes de nuestras cosas, en vista del Estatuto que se nos ha presentado.
El Sr. Salinas (Presidente): Es exacto todo cuanto ha afirmado el Sr. Azarola en orden a esa proposición que hizo para que los Ayuntamientos navarros se reuniesen aquí la víspera de esta asamblea.
Desde luego, no nos pareció acertada la indicación del Sr. Azarola. Creimos conveniente que se celebrase momentos antes de la asamblea, y yo comisioné al señor Larrache, puesto que mis ocupaciones no me permitían conversar con el Sr. Azarola, para que se trasladase a Santesteban y hablara con él. El Sr. Larrache tuvo una indisposición y no pudo ir. Eso es todo, señor Azarola. No vea usted desatención personal hacia usted con este motivo. ¿Se dá usted por conforme con estas manifestaciones, Sr. Azarola?
El Sr. Azarola: No había expresado que yo creía que fuera una desatención. Soy bastante modesto y humilde para no tratar de pedir nunca aquellas cosas que creo no es mi derecho. No tenía ningún derecho a que sobre eso recayera solución.
Es para justificar que antes de ahora no se haya hecho mención de esta proposición a la Asamblea; porque ¿no es muy raro y muy extraño que hasta ahora no se haya acordado el Sr. Presidente de esta idea de que nos reuniésemos los navarros antes que los demás? Y sólo para explicar eso, no porque me queje de desatención alguna. Unicamente quisiera que la Asamblea se pronunciara y se nos permita a los navarros reunirnos antes.
El Sr. Salinas (Presidente): ¿Estiman necesario los Ayuntamientos navarros, los representantes de los Ayuntamientos navarros este cambio de impresiones? (Se oyen voces contradictorias).
El Sr. Salinas (Presidente): ¿Por cuanto tiempo creen que debe suspenderse la Asamblea? ¿Les parece suficiente hasta la tarde?
El Sr. Azarola: Se ha dicho Sr. Presidente, que estamos celebrando una Asamblea de por sí interesantísima para nosotros, tratando de la cuestión más grave de que ha podido ocuparse Navarra desde que lo recuerden los hombres: ¿y va usted a fijarnos ahora, va usted a limitarnos el tiempo para tratar de eso?
El Sr. Salinas (Presidente): Perdone el Sr. Azarola que le diga que no he prejuzgado.
El Sr. Azarola, interrumpiendo: Debemos reunirnos hasta que nosotros estemos enterados qué podemos votar. (Grandes rumores).
El Sr. Salinas (Presidente): No puedo permitir al Sr. Azarola que siga por ese camino. (Siguen los rumores).
El Sr. Aguirre (representante de Guecho): Pido la palabra.
El Sr. Presidente: El Sr. Aguirre tiene la palabra.
El Sr. Aguirre: Yo contesto al Sr. Azarola, no inmiscuyéndome donde nadie me manda, porque aún cuando sea un Alcalde en este momento, representando a un Ayuntamiento de Vizcaya, sin embargo creo que, como Diputado de Navarra, puedo también hablar en este momento. (Aplausos).
Yo no me opongo en absoluto a todo lo que Navarra diga, libremente. Navarra es la que ha de decidir lo que ha de hacer; pero representantes navarros, tened en cuenta que han acudido aquí los representantes de Vizcaya, Alava y Guipúzcoa, que con los de Navarra han tratado extensamente esta cuestión, porque representantes de Navarra, ya sabéis que se dictó un Decreto, en el cual se exigía que primeramente los Ayuntamientos de Navarra, Alava, Guipúzcoa y Vizcaya, separadamente, dijeran cuál es el Estatuto que querían, si vario o único. Los Ayuntamientos, los Ayuntamientos de Navarra, señor Azarola, estuvieron conformes con esa condición, aceptándola, pero los mismos Ayuntamientos de Navarra son hoy tan libres para decir que esa condición no les agrada; que esa condición, que fué establecida y aceptada, hoy la rechazan; son tan libres como lo fueron entonces. Unicamente quiero hacer constar lo siguiente: que los Ayuntamientos de Navarra se han reunido separadamente y que el Decreto no habla de estas reuniones previas; solamente dice que en esta Asamblea general, los Municipios aceptarán, modificarán o rechazarán el Estatuto. Esto es lo que se dice en el Decreto y nosotros ahora -y creo con esto interpretar el sentir de todos- no nos oponemos a que Navarra se reuna. ¿Es que se estima necesario que los Ayuntamientos de Navarra se reunan y vean qué han de hacer? No nos parece natural pero lo aceptamos porque nosotros no podemos pretender esclavizar su voluntad; eso, nunca. Pero sí rogamos a la Presidencia y a todos los representantes municipales navarros, y perdonadnos, navarros, que yo haya invocado el título de Diputado a Cortes por Navarra, perdonadme si hoy os digo que han venido los Ayuntamientos de otras regiones, de las otras provincias, que han venido a Pamplona con los brazos abiertos. Yo espero que vosotros, delegados de Navarra, aceptéis también esta convivencia, estos lazos de fraternidad que con tanto entusiasmo venimos a ofreceros y sin condiciones y sin recelos, vosotros, navarros, como nosotros todos, ya que estamos ante momentos históricos, momentos de trascendencia secular, como ha dicho el Sr Presidente, en que no caben indecisiones pues estas se pagan muy caras.
En estos momentos pesa sobre todos nosotros una grave responsabilidad y no debemos malograr este momento por un movimiento impulsivo, porque yo os digo, yo os aseguro que transcurridos unos años nos habría de pesar toda desviación.
Representantes de los municipios navarros, yo os saludo con toda mi alma y creo que represento en este momento a todos los municipios alaveses, guipuzcoanos y vizcainos; sed libres pero consultad vuestra conciencia, no os dejéis arrebatar por impulsos, sed libres en todo y pensad que en este momento están pendientes de vuestra reunión los representantes de las tres provincias hermanas (grandes aplausos).
El Sr. Azarola.- Pido la palabra.
El Sr. Salinas.- El Sr. Azarola tiene la palabra para rectificar.
El Sr. Azarola.- Voy a contestar al Sr. Aguirre en tres puntos. El primero es que se ha apoyado en su condición de Diputado que nos honra a los navarros para asistir a esta Asamblea. Creo que en esta Asamblea no tenéis derecho a asistencia ni de voto nadie que no sea representante de un Ayuntamiento, de Navarra o de las Vascongadas. De manera que el Sr. Aguirre, Alcalde de Guecho tiene perfecto derecho a sentarse en esta Asamblea. El Sr. Aguirre si fuera solo Diputado no tendría ningún derecho (Grandes interrupciones que impiden oír lo que el orador dice.)
El Sr. Presidente (Salinas): Sr. Azarola, una de las facetas de nuestra hospitalidad es conseguir que en Pamplona estén el menor tiempo posible los representantes de los Ayuntamientos y por lo tanto vamos a dilucidar la cuestión previa. (El Sr. Azarola pronuncia palabras que no se perciben) Sr. Azarola, está hablando el Presidente. De manera que sin ninguna limitación, sin reserva ninguna mental ¿cuánto tiempo necesitan los Ayuntamientos navarros para sus deliberaciones? Que digan ellos el tiempo que necesitan. (Se oye una voz que dice: diez días y otras voces que ninguno)
El Sr. Azarola. Lo primero protestar que se nos quiera limitar el tiempo. Segundo repito que el Sr. Aguirre tiene perfecto derecho a sentarse aunque guardo para él toda mi simpatía y toda mi cordialidad.....
El Sr. Salinas: Sr. Azarola, hemos terminado. No tiene V. derecho a usar de la palabra (agrandes aplausos) ¿Qué tiempo necesitan sin limitación alguna para cambiar impresiones sobre el Estatuto? Ha habido antes voces afirmativas de que querían reunirse para cambiar impresiones. No quiero que en manera alguna se diga que la Presidencia coacciona a los representantes. De manera, que los que han contestado afirmativamente, que hagan el favor de levantarse para que sepamos cuántos son.
Un representante: Que se nos dén unas horas prudenciales. Las que necesitemos para deliberar los navarros, a su juicio.
El Representante de Sangüesa: La Comisión Gestora de Navarra está completamente enterada de la situación que tienen los Ayuntamientos navarros. Por lo tanto yo soy partidario de hacer lo que acuerde el Presidente de la Comisión Gestora que es la suma de nuestra representación y que él diga si debemos tener o no reunión.
El Sr. Salinas: La confianza que en mí deposita el representante de Sangüesa me agrada mucho, pero en una cuestión tan delicada no me atrevo a decidir porque podría creerse que yo me inclino por una de las partes.
El Sr. Aldasoro: Pido la palabra.
El Sr. Presidente: El Sr. Aldasoro tiene la palabra.
El Sr. Aldasoro: Yo no se si después de las limitaciones que nos ha impuesto el Sr. Azarola, al negarnos siquiera derecho a la presencia en esta Asamblea, convocada de acuerdo con las leyes de la República, por las Comisiones Gestoras; yo no sé si será pertinente esta intervención mía, pero amparándome por lo menos hasta el momento en que la Asamblea decida si debemos permanecer o no aquí los Diputados a Cortes, por el momento me voy a permitir anticipar a esta Asamblea unas explicaciones para esclarecer a mi juicio la cuestión que plantea el Sr. Azarola. Estoy de absoluto acuerdo con las manifestaciones de mi compañero el Diputado en Cortes Sr. Aguirre. Creo que la cuestión planteada por el Sr. Azarola envuelve una irregularidad.
Aquí Sr. Azarola, en este momento, a la Asamblea lo único que le cabe hacer, con arreglo a los preceptos del Decreto del Gobierno es reunirse para tratar del Estatuto no para saber si vamos a ir o no juntos. Ya en otras Asambleas se ha tratado de este tema y está por consiguiente resuelto y se ha redactado un Estatuto con la participación de los Ayuntamientos navarros y con los representantes todos y demás entidades que han intervenido. Y esta impresión hace ya muchos días que lo han podido conocer para venir a tratar ahora aquí de ello.
Aquí la único que cabe es que puedan unos proponer las enmiendas que procedan para que esta Asamblea delibere y acuerde lo que ha de hacer. Por mucho celo que el Sr. Azarola tenga en la defensa de los intereses que le están confiados y por mucho amor que sienta a sus conciudadanos de Navarra no nos ha de ganar en el que tengamos nosotros a nuestros conciudadanos, a nuestros Ayuntamientos. Y sepa el Sr. Azarola, que nosotros, en el Estatuto que decidimos -si es que las aspiraciones son ciertas- en el Estatuto que decidamos elevar los representantes de nuestros pueblos a la deliberación de las Cortes, nos jugamos los mismos intereses que pueda jugarse Navarra y hay que decirlo de una vez, con absoluta claridad en las palabras. En Navarra, al igual que en las provincias de Alava, Guipúzcoa y Vizcaya no ha habido un solo partido político que no tuviera su denominador común, que era su amor y su tendencia a las aspiraciones autonómicas que se consideraban consustanciales con los vascos. Aquí el partido carlista era fuerista, todos los partidos republicanos tienen en su programa el federalismo mas o menos atenuado; del partido nacionalista no hay que hablar, pues su vida política se cifraba exclusivamente en ello y hasta el partido socialista aceptaba estas aspiraciones autonómicas.