Acerca del Convenio Militar con los Estados Unidos
Chapter 2
SEÑOR BAYLEY. – Preparatorio, de elaboración o gestación de un articulado concreto a someter luego a la consideración de los órganos representativos de la soberanía popular, como el Parlamento.
SEÑOR FERREIRO. – Me obliga el señor senador a adelantarme a los hechos que relato, pero voy a complacerlo. La primera nota del Embajador de los Estados Unidos es un “aide memoire” a consecuencia de una conversación o conferencia verbal con el Ministro de Relaciones Exteriores, ofreciendo el convenio, no el 26 de noviembre como dije yo, poniendo las cosas en duda deliberadamente, sino el 26 de diciembre y estábamos ya en el trámite del convenio desde los primeros días de noviembre, entre nuestros Ministerios.
SEÑOR BAYLEY. – Si el señor senador fuera tan gentil que abusando de su derecho de admitir interrupciones permitiera que el que habla hiciera una o más o completar su pensamiento, yo le diría al señor senador que no es extraño que en materia de derecho público tan importante como la conclusión de un Tratado, lo que se llama en derecho común, que regula solo intereses privados, etapa preparatoria o de conversaciones preliminares o cambio de ideas conducentes a la preparación de un simple contrato de derecho privado, tenga, en el dominio de los órganos de derecho público, un proceso de elaboración relativamente extenso, sin necesidad de que se considere llegado todavía el momento de dar intervención a aquellos organismos de derecho público que, según las normas que rigen las relaciones también de derecho público, han de intervenir. Me parece advertir, por lo tanto, y termino de abusar de la amabilidad del señor senador – que cuanto más se pormenoriza en la etapa de elaboración y de preparación del Tratado, más elogia la cautela, el tino, el ánimo de previsión, de estudio, de contracción de los organismos públicos que después habrán de dar los representativos de la voluntad popular el resultado de todo ese cambio de deliberaciones o de opiniones propias del trabajo de las etapas preparatorias, para que lo conozcan, estudien y juzguen.
Muchas gracias.
SEÑOR MINISTRO DEL INTERIOR. – Cuando se elaboran actos de esta índole, inclusive cuando se elaboran constituciones, se procede así también.
SEÑOR FERREIRO. - ¿Me permite, señor Ministro?
Quiero puntualizar bien: seguramente no he sido claro en lo que quise adelantarme o en lo que voy a decir.
De acuerdo con los datos que tengo, no sé sin son los únicos que existen en el archivo del Ministerio, de acuerdo con esos datos, el ofrecimiento del Convenio es de 26 de diciembre, y resultaría que entre los Ministerios habría canje de comunicaciones desde el mes de noviembre. Ése es el problema.
SEÑOR BAYLEY. - ¿Me permite?
SEÑOR FERREIRO. – Voy a terminar.
SEÑOR BAYLEY. – Si me permite, voy a hacer una acotación que le va a halagar, aunque sé que el señor senador no es un hombre vanidoso.
SEÑOR FERREIRO. – Como soy, vanidoso, se la permito.
SEÑOR BAYLEY. – Quiero decirle, señor senador, que me bastó el solo anuncio de que usted – como suele hacerlo respecto de todos los problemas de interés – se ocuparía en serio del Tratado para prestar una gran atención a los datos que el señor senador iba suministrando. Ahora, luego de escucharlo, pienso que si el señor senador Ferreiro, con ese espíritu de pormenorización total nos ha dado tantos datos sobre las etapas de preparación del Tratado, se impone extraer la conclusión de que también dentro de esas etapas de preparación, los organismos y autoridades intervinientes fueron sumamente estudiosas, prolijas, cuidadosas. Todo ello resultado de esta intervención del señor senador Ferreiro de una gran pulcritud y justeza en las referencias concretas que formula.
Muchas gracias.
SEÑOR MINISTRO DEL INTERIOR. - ¿Me permite, señor senador?
Ya que tomé una intervención para mí mismo inesperada, debo dar una explicación. Yo he asistido a estos debates con la idea de que si mi intervención en el asunto pudiera ser en mi concepto necesario y útil, habría de tomar parte en él. Creo que no será ni necesaria, ni útil y, al contrario, que puede resultar para usar una palabra un poco pedante, super fatatoria.
Pero, por despuntar el vicio, hice una interrupción y quiero concretarla, abusando de la gentileza del señor senador.
Yo dije esto en concreto: que no puede sorprender que haya habido reserva en las etapas iniciales de la gestación de este asunto ni puede ser ello motivo de crítica, porque eso es lo normal en toda la gestación de los asuntos públicos y, muy especialmente, en materia internacional.
Pero eso es lo normal en la gestación de todos los asuntos públicos. Por ejemplo, cuando se han gestado reformas constitucionales, ha habido, también, quienes han criticado las reservas de las conversaciones iniciales. A mí me han parecido razonables, lógicos y normales y estoy seguro que ésa debe ser también la opinión de doctor Manini Ríos.
SEÑOR MANINI RÍOS. - ¿Sobre la reforma electoral, también? ¿En el caso, por ejemplo, de la supresión de la representación proporcional?
SEÑOR MINISTRO DEL INTERIOR. – Todos los asuntos públicos en este país como en todos los países del mundo, en estos momentos, como en todos los momentos de la historia de la humanidad pasados y futuros, tienen una etapa de gestación reservada donde las partes conversan entre sí sobre la conveniencia de llevarlo adelante, hasta darle una forma adecuada si coinciden en esas conveniencias, como para presentarlas al debate público. Eso es todo y ya la respuesta para el doctor Manini Ríos.
SEÑOR MANINI RÍOS. – Quiero que me aclare un poco más, señor Ministro sobre eso de la supresión de la representación proporcional.
SEÑOR PRESIDENTE. – No se puede interrumpir sin el consentimiento del orador, señores senadores.
SEÑOR FERREIRO. - ¿Y qué marcha tuvo el convenio en su segunda y última etapa o recorrido?
En seguida se verá, señores senadores, que, de no haber sido porque ahora contábamos con la Institución del Consejo Nacional de Gobierno, y había que estar a lo controvertido y resuelto en sus sesiones, esa marcha no hubiera sido menos sigilosa y asordinada que la anterior. Apenas constituido el Consejo Nacional de Gobierno, este asunto primero se planteó en su seno, si no me equivoco, en presencia del señor Ministro de Defensa Nacional, nuestro estimado colega hasta hace pocos días antes, señor Arroyo Torres. Mi versión sobre el particular, vuelvo a repetirlo, está sujeta a rectificación porque no he tenido a la vista el acta respectiva.
Según creo, el señor Presidente Martínez Trueba, en nombre de la comisión del mismo Consejo que había ya examinado el problema promovido, indicó la conveniencia de oír sin compromiso alguno, a los negociadores que vendrían desde los Estados Unidos y que, para nada, se refieren allí a lo ya actuado en la primera etapa ni a ningún posible compromiso anterior, ni legal, ni moral de negociado.
SEÑOR MINISTRO DE RELACIONES EXTERIORES. – No existía ningún compromiso, señor senador.
SEÑOR FERREIRO. – Pero, señor Ministro, si he citado los documentos.
SEÑOR MINISTRO DE RELACIONES EXTERIORES. – Lo que usted ha citado, lo ha citado bien, con precisión, pero son las conversaciones previas entre el Ministerio de Relaciones Exteriores, el Ministerio de Defensa Nacional y con intervención evidentemente, del Presidente de la República.
SEÑOR FERREIRO. – Se dio cuenta en el Consejo Nacional de Gobierno y el señor senador Chiarino ha manifestado, si no entendí mal, que el doctor Vargas – no lo tengo presente – el doctor Chiarino está en Sala y me puede rectificar si estoy equivocado – ignoraba todo lo relativo al Convenio.
SEÑOR CHIARINO. – Yo no lo he dicho, señor senador.
SEÑOR FERREIRO. - Alguien lo dijo.
SEÑOR GAMBA. - Lo dijo el señor senador Chouhy Terra.
SEÑOR HAEDO. – El señor Consejero Echegoyen expresó, en primer término, que consideraba equivocado el procedimiento seguido. El Consejo Nacional de Gobierno autorizó la realización de conversaciones de ayuda militar entre el Uruguay y los Estados Unidos, pero “ignorando que éste último presentaría un proyecto de convenio internacional, pues en ese caso debía haber tenido intervención inicial la Cancillería y el Consejo Nacional de Gobierno en sus respectivas competencias.”
SEÑOR FERREIRO. - Eso es evidente.
SEÑOR MINISTRO DE DEFENSA NACIONAL. - ¿Me permite, señor senador? Porque yo fui quien planteó el asunto personalmente en el Consejo Nacional de Gobierno.
Yo llevé al Consejo la información completa y manifesté que se trata de un préstamo de uso que podía hacer el gobierno americano de acuerdo con la ley americana.
SEÑOR FERREIRO. - ¿Está en las actas?
SEÑOR MINISTRO DE DEFENSA NACIONAL. – Sí, señor senador. Después lo llevé, juntamente con el Ministro Dr. Castellanos, la proposición de la Comisión y ésta fue votada por el Consejo Nacional de Gobierno.
SEÑOR FERREIRO. – Eso fue después.
SEÑOR MINISTRO DE DEFENSA NACIONAL. – Fue inmediatamente, señor senador.
SEÑOR HAEDO. – En la primera sesión, el señor Ministro dijo que no había convenio.
SEÑOR MINISTRO DE DEFENSA NACIONAL. – Yo sé lo que dije.
SEÑOR HAEDO. - Yo también lo sé. Estaba tramitándose el convenio.
SEÑOR MINISTRO DE DEFENSA NACIONAL. - ¿Me permite o me van a dominar a gritos? (Hilaridad)
Llevé el asunto al Consejo Nacional de Gobierno para contestar a Estados Unidos de si estaban dispuestos a estudiar el mismo.
SEÑOR FERREIRO. – Pero eso se lo había dicho…
SEÑOR MINISTRO DE DEFENSA NACIONAL. – Permítame, señor senador, o entonces hablan ustedes?
SEÑOR FERREIRO. – Discúlpeme, señor Ministro.
SEÑOR MINISTRO DE DEFENSA NACIONAL. – Cuando me hice cargo del Ministerio de Defensa Nacional vino el requerimiento del gobierno americano de que contestáramos y, además, la advertencia de que había que contestar rápidamente en razón de que vencía el año fiscal americano y el convenio, se tenía que saber si entraba en conversaciones para hacer las reservas.
Llevé el problema doctrinario al Consejo Nacional de Gobierno para saber si desearía el gobierno uruguayo entrar en conversaciones en base de la ley del gobierno americano y aclaré que el convenio trataba de colocarnos en situación de poder cumplir las obligaciones de la Carta de Río de Janeiro. El Consejo, por unanimidad, resolvió que se contestase al gobierno americano que estábamos dispuestos a entrar en conversaciones e inmediatamente este gobierno manifestó que estaba dispuesto a enviar una delegación presidida por el Almirante de la Escuadra del Sur. Llevé, además, al Consejo la idea de nombrar una comisión para entrar en conversaciones con el gobierno americano. La llevé primero a la Comisión de Defensa Nacional, luego al Consejo de Gobierno y éste votó la Comisión presidida por el doctor Domínguez Cámpora y, como titulares, el Inspector General del Ejército y el Inspector General de Marina.
SEÑOR FERREIRO. - ¿Los propuso el señor Ministro al Consejo Nacional de Gobierno?
SEÑOR MINISTRO DE DEFENSA NACIONAL. – Sí, señor senador.
Cuando se inició la discusión del Convenio en el Consejo de Gobierno, la minoría, el Partido Nacional, se colocó en situación de disconformidad con el Convenio. El doctor Echegoyen hizo una exposición manifestando que la comisión había ya entrado a negociar el convenio y, en su pensamiento, el doctor Echegoyen no creyó que la comisión iba a entrar a discutir las cláusulas especiales del mismo. Esa es la historia de ese asunto.
SEÑOR HAEDO. – La versión que tengo no es la misma, señor Ministro y la abonan…
SEÑOR FERREIRO. - Y la que yo tengo tampoco.
SEÑOR HAEDO. - …las manifestaciones expresas del señor Consejero Echegoyen.
Las primeras manifestaciones que se hicieron en el Consejo de Gobierno referían simplemente a autorizar conversaciones sobre ayuda militar entre el Uruguay y los Estados Unidos. En ningún momento se dijo que los Estados Unidos ofrecían y tenían pronto un proyecto de convenio…
SEÑOR MINISTRO DEL INTERIOR. – No lo había en ese momento, señor senador.
SEÑOR HAEDO. – Se estaba tramitando.
SEÑOR MINISTRO DEL INTERIOR. – No, señor senador.
SEÑOR HAEDO. – Había sido ofrecido el texto y lo tenían la cancillería y el Ministro de Defensa Nacional. Por eso, el señor Consejero Echegoyen dice, con la precisión que lo caracteriza, “pero ignorando que este último (Estados Unidos) presentaría un proyecto de convenio internacional”.
SEÑOR MINISTRO DEL INTERIOR. – A la Comisión.
SEÑOR HAEDO. – A quien sea, al Consejo, que es el que tiene que resolver. ¿Cómo lo va a presentar a la Comisión y no al Consejo? Eso es lo que reclama el señor Echegoyen cuando dice que “si se hubiera hablado de un convenio” y que, por lo tanto, “debía haber tenido intervención inicial la Cancillería y el Consejo Nacional de Gobierno en sus respectivas competencias, el Poder Ejecutivo habría adoptado entonces, después de conocerlo, las disposiciones que a su juicio correspondieran y no se habría producido el ilogismo de que un proyecto de tratado sea considerado por una comisión nombrada por el Poder Ejecutivo sin que el Consejo de Gobierno tenga noticia de su existencia, anomalía que se señalaba en este Consejo cuando llegó la noticia de tal hecho.” La precisión del lenguaje del doctor Echegoyen es terminante.
SEÑOR RODRÍGUEZ LARRETA. – Si usted acepta entrar en conversaciones sobre un asunto concreto, usted acepta en principio el hecho. Eso quiere decir que aceptan en principio el tratado. Después, pudieron tener dudas sobre la factura.
SEÑOR HAEDO. – Se aceptó conversar con Estados Unidos sobre adquisición de armamentos.
SEÑOR RODRÍGUEZ LARRETA. – Y naturalmente, que tenía que hacerse por medio de un tratado.
(Interrupciones – Campana de Orden)
SEÑOR FERREIRO. – Reclamo el uso de la palabra, señor Presidente.
SEÑOR MINISTRO DE DEFENSA NACIONAL. - ¿Me permite, señor Presidente, para una cuestión de orden?
SEÑOR HAEDO. – El Ministro no puede hacer mociones de orden.
SEÑOR FERREIRO. - ¡Cómo va a hacer el Ministro mociones de orden!
(Interrupciones – Campana de Orden)
SEÑOR PRESIDENTE. – No puede anticiparse la Mesa, sin saber qué es lo que va a proponer el Ministro.
SEÑOR FERREIRO. – Reclamo el uso de la palabra, señor Presidente.
SEÑOR PRESIDENTE. – El señor Ministro de Defensa Nacional ha pedido la palabra.
SEÑOR ARRILLAGA SAFONS. – Para hacer una moción de orden, cosa que no puede.
SEÑOR BAYLEY. – La Mesa no puede tolerar las interrupciones del señor Senador Haedo cuando no se las ha concedido el orador.
SEÑOR PRESIDENTE. – Tiene la palabra el señor Ministro de Defensa Nacional.
SEÑOR MINISTRO DE DEFENSA NACIONAL. – Yo, señor Presidente, que tengo una función de colegislador, creo que tengo el derecho de que se me ampare en él para poder cumplir con mi deber. No soy un don Tancredo, aquí, en el Senado. Soy el primero en respetar en el uso de la palabra al señor senador Ferreiro y no lo voy a interrumpir, pero exijo que la Mesa no deje interrumpir a sus compañeros que me aluden personalmente y que yo no puedo contestar.
(Interrupciones – Campana de Orden)
SEÑOR FERREIRO. – Con mucho gusto le cedo la interrupción.
SEÑOR MINISTRO DE DEFENSA NACIONAL. – No deseo interrumpirlo, pero, pido que los que lo interrumpan no hagan alusiones personales porque, entonces, tenemos que contestarlas.
SEÑOR PRESIDENTE. – El señor senador Haedo como el señor senador Rodríguez Larreta, hablaban mientras sonaba la campana de orden, por tanto la Mesa no acepta el cargo que le formula el señor Ministro de Defensa Nacional.
SEÑOR BAYLEY. – El señor senador Haedo habla, como le es habitual, sin permiso del orador.
SEÑOR PRESIDENTE. – Puede continuar el señor senador Ferreiro.
SEÑOR MINISTRO DEL INTERIOR. - ¿Me permite, el señor senador Ferreiro ahora, en este intervalo, una interrupción?
SEÑOR FERREIRO. – Sí, señor.
SEÑOR MINISTRO DEL INTERIOR. – Creo que vale la pena precisar los términos de la incidencia que acaba de suscitarse.
Yo no tuve, naturalmente, en la gestación de este asunto la misma intervención que los señores Ministros de Relaciones Exteriores y Defensa Nacional, pero, por razón de mi cargo, alguno me cupo, de considerable entidad, y conozco bastante a su respecto.
Creo que ha habido una serie de malos entendidos recíprocos en los planteamientos, derivados del calor y la vehemencia con que unos y otros hablaban, sin llegar a entender bien lo que unos y otros dicen.
La gestación de este asunto puede resumirse así: a fines del año pasado, la Embajada de los Estados Unidos en nuestro país propuso, por la vía de la Cancillería uruguaya al Gobierno Uruguayo, el conversar sobre acuerdos para ayuda militar. “Acuerdo” era la palabra que entonces se empleaba, no se hablaba de “tratados”, no se hablaba de “convenios”, pero ya podía presumirse que todo acuerdo ha de objetivarse siempre en uno de estos documentos internacionales que llevan los nombres de “convención”, “convenio”, “tratado”, “pacto”, etc., es decir, una cosa articulada con forma jurídica, mediante artículos sucesivos.
Instalado el Consejo Nacional de Gobierno, el señor Ministro de Defensa Nacional dio cuenta de estos antecedentes, es decir, de la sugerencia de la Embajada Americana para que se entrara en esas conversaciones, y del apremio con que insistía en ese momento para que se le diera respuesta porque se aproximaba el término de la vigencia de la ley de Estados Unidos que autorizaba la formalización de acuerdos de este género.
En ese momento, el Consejo Nacional de Gobierno, por unanimidad, nombró una Comisión para que se entendiera con los representantes de los Estados Unidos sobre este asunto.
Hasta este momento, no hay ningún proyecto de Tratado. Lo aclaramos bien: hasta este momento no hay ningún proyecto de Tratado.
Constituida la Comisión, es en el seno de la misma que se lleva un proyecto del Convenio que se estudia, que se analiza, que se modifica y, terminada la elaboración, se lleva a conocimiento del Consejo Nacional de Gobierno.
Lo que el señor Echegoyen objetó, no es que en la etapa inicial en que el Consejo resolvió, no se le hubiera dicho al Consejo que había un proyecto de Tratado, porque en ese momento no había un proyecto de Tratado.
SEÑOR FERREIRO. – Había.
SEÑOR MINISTRO DEL INTERIOR. - En ese momento, no. Lo que el señor Echegoyen objetó es que cuando en la Comisión surgió un proyecto de Tratado, la Comisión no se apresurara a decirle al Gobierno: lo que tenemos a estudio es esto. Pero esa observación del doctor Echegoyen es de procedimiento y no tiene fundamento muy substancial.
Cuando el gobierno, por ejemplo, designa una Comisión para que estudie con una Comisión argentina las posibilidades de aprovechamiento del Salto Grande del Uruguay a los efectos de la producción de energía eléctrica, pudo no haber – y de hecho en el episodio que cito, no había – un proyecto de Convenio entre las dos naciones.
(Apoyados)
La Comisión mixta elaboró un Proyecto de Convenio, como término de su trabajo, y lo elevó a sus respectivos gobiernos. Pues bien, la situación que aquí se ha planteado es idéntica. Podría decírsele a esta Comisión que desde el momento en que sus conversaciones empezaron a tomar la forma de un documento internacional, debió llevar el asunto a conocimiento del Poder Ejecutivo. Es un problema de procedimiento. Esperó a terminar su trabajo para entonces dar cuenta de él. Lo mismo hizo esta otra comisión. La situación, repito, es idéntica.
Esta es la síntesis de la incidencia que con tanto calor se debatió hace un instante.
Nada más y muchas gracias.
SEÑOR FERREIRO. – Voy a referirme a las palabras que acaba de pronunciar el señor Ministro del Interior para expresarle, en primer lugar, que ha dicho las cosas a la inversa de lo que establecen los documentos.
SEÑOR MINISTRO DEL INTERIOR. – No.
SEÑOR FERREIRO. – Ahora soy yo el que habla.
He citado una comunicación de la Cancillería del Uruguay, creo que del 15 de enero, a la Embajada uruguaya en Washington dándole explicaciones por la demora en que se está incurriendo, a raíz de otra comunicación que no conozco de la Embajada norteamericana en el Uruguay reclamando que de una vez se entre a las negociaciones.
SEÑOR MINISTRO DEL INTERIOR. – Entrar en conversaciones, señor senador.
SEÑOR FERREIRO. – No hago cuestión.
SEÑOR BONINO. - Al fin y al cabo, no tiene mayor importancia.
Cuando el señor Martínez Trueba, Presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores del Consejo de Estado, habló en el Consejo en pleno, manifestó, según mis noticias – el señor Ministro estaba presente y puede rectificarme si estoy equivocado – cómo se planteaban las negociaciones que resolvería el Consejo. Si se contestaba “No queremos”, no había nada más. Y eso no es exacto puesto que ya entonces había un compromiso con Washington.
SEÑOR MINISTRO DEL INTERIOR. – No había compromiso, señor senador, había conversaciones.
SEÑOR FERREIRO. – Permítame seguir con mi exposición, señor Ministro.
Dije que en caso afirmativo los negociadores vendrían de los Estados Unidos y que para nada se refirió el informante a lo ya actuado en la primera etapa ni a ningún posible compromiso ulterior, ni legal ni moral.
También entiendo que entonces el señor Ministro de Relaciones Exteriores, doctor Castellanos, leyó al Consejo un documento emanado de la Embajada de los Estados Unidos de 26 de diciembre – ya me referí a él aunque poniendo en duda la fecha – en el cual se concreta el ofrecimiento de este Convenio de Ayuda Militar. Al señor Ministro, doctor Pittaluga, se le preguntó por la Comisión de Asuntos Internacionales cuál era la fecha de este documento, porque ésta quedó un poco extrañada por el desajuste que había en las comunicaciones cambiadas por los Ministerios de Relaciones Exteriores y Defensa Nacional, entre la del 5 de noviembre y esta nota de 26 de diciembre que aparece como oficial.
El señor ministro de Relaciones Exteriores no supo qué contestar en la Comisión. Estuvo dudando si era del 26 de diciembre o del 26 de noviembre; pero, en el informe de la Comisión se establece, con toda precisión, que es del 26 de diciembre. Sin embargo, desde los primeros días de noviembre se estaban cambiando notas entre los Ministerios sobre las gestiones que correspondían para ir a las negociaciones.
SEÑOR MINISTRO DE RELACIONES EXTERIORES. - ¿Me permite, señor senador?
SEÑOR FERREIRO. – Sí, señor ministro.
SEÑOR MINISTRO DE RELACIONES EXTERIORES. – Si mi memoria no es flaca – y si lo es, recurro a la memoria que dijo tener de elefante el señor senador Haedo…
(Hilaridad)
… fue nada más que un error. En un apunte que tenía en ese momento, leí una fecha por otra. El señor senador Haedo me hizo la misma advertencia que me hace usted ahora, y no es exacto que no supe qué responder, pues dije que era un error la lectura e informé sobre la fecha en forma precisa.
SEÑOR FERREIRO. – Pero desde el 5 de noviembre había comunicaciones intercambiadas entre los Ministerios de Relaciones Exteriores y de Defensa Nacional.
SEÑOR BAYLEY. - ¿Me permite, señor Presidente?
Que lo refiera “el elefante” y luego que le explique al Senado de dónde saca que los elefantes y él tienen buena memoria.
(Hilaridad).
SEÑOR FERREIRO. – Aquí sólo quiero recalcar por otros motivos que debió escapar entonces al contralor del Consejo Nacional el hecho de que desde un mes y medio antes, según lo informado por el actual Ministro de Relaciones Exteriores, doctor Pittaluga en nuestra Comisión de Asuntos Internacionales ya se corrían trámites acerca del Convenio entre nuestros Departamentos de Relaciones Exteriores y Defensa Nacional.
Sea lo que fuere, el Consejo resolvió entonces, por la unanimidad de sus miembros, autorizar el establecimiento de negociaciones encaminadas a la negociación que le proponía, sin que ello importara, desde luego, ningún compromiso de seguro ajuste.