Abel Sánchez (1917)

Part 8

Chapter 8202 wordsPublic domain (Wikisource)

-¡Joaquín! ¡Joaquín! -clamaba desde el destrozado corazón la pobre mujer-. No digas esas cosas. Ten piedad de mí, ten piedad de tus hijos, de tu nieto que te oye, y que, aunque parece no entenderte, acaso mañana...

-Por eso lo digo, por piedad. No, no te he querido; no he querido quererte. ¡Si volviésemos a empezar! Ahora, ahora es cuando,..

No le dejó acabar su mujer, tapándole la moribunda boca con su boca y como si quisiera recoger en el propio su último aliento.

-Esto te salva, Joaquín.

-¿Salvarme? ¿Y a qué llamas salvarse?

-Aún puedes vivir unos años, si lo quieres.

-¿Para qué? ¿Para llegar a viejo? ¿A la verdadera vejez? ¡No, a la vejez, no! La vejez egoísta no es más que una infancia en que hay conciencia de la muerte. El viejo es un niño que sabe que ha de morir. No, no quiero llegar a viejo. Reñiría con los nietos por celos, les odiaría... ¡No, no..., basta de odio! Pude quererte, debí quererte, que habría sido mi salvación, y no te quise.

Calló. No quiso o no pudo proseguir. Besó a los suyos. Horas después rendía su último cansado suspiro.

¡QUEDA ESCRITO!

Categoría:Novelas de Miguel de Unamuno