Select letters of Christopher Columbus

Part 24

Chapter 244,204 wordsPublic domain

La suavelidad de la mar fallé conforme, mas no en la yerba: en esto de la estrella del Norte tomé grande admiracion, y por esto muchas noches con mucha diligencia tornaba yo á repricar la vista della con el cuadrante, y siempre fallé que caía el plomo y hilo á un punto.

Por cosa nueva tengo yo esto, y podrá ser que será tenida que en poco espacio haga tanta diferencia el cielo.

Yo siempre lei que el mundo, tierra é agua era esférico é las autoridades y esperiencias que Tolomeo y todos los otros escribieron de este sitio, daban é amostraban para ello así por eclipses de la luna y otras demostraciones que hacen de Oriente fasta Occidente, como de la elevacion del polo de Septentrion en Austro. Agora ví tanta disformidad, como ya dije, y por esto me puse á tener esto del mundo, y fallé que no era redondo en la forma que escriben; salvo que es de la forma de una pera que sea toda muy redonda, salvo allí donde tiene el pezon que allí tiene mas alto, ó como quien tiene una pelota muy redonda, y en un lugar della fuese como una teta de muger allí puesta, y que esta parte deste pezon sea la mas alta é mas propincua al cielo, y sea debajo la línea equinocial, y en esta mar Océana en fin del Oriente: llamo yo fin de Oriente, adonde acaba toda la tierra é islas, é para esto allego todas las razones sobre-escriptas de la raya que pasa al Occidente delas islas de los Azores cien leguas de Septentrion en Austro, que en pasando de allí al Poniente ya van los navíos alzándose hácia el cielo suavemente, y entonces se goza de mas suave temperancia y se muda el aguja del marear por causa de la suavidad desa cuarta de viento, y cuanto mas va adelante é alzándose mas noruestea, y esta altura causa el desvariar del circulo que escribe la estrella del Norte con las guardas, y cuanto mas pasare junto con la línea equinocial, mas se subirán en alto, y mas diferencia habrá en las dichas estrellas, y en los circulos dellas. Y Tolomeo y los otros sabios que escribieron de este mundo, creyeron que era esférico, creyendo queste hemisferio que fuese redondo como aquel de allá donde ellos estaban, el cual tiene el centro en la Isla de Arin, qués debajo la linea equinocial entre el sino Arabico y aquel de Persia, y el círculo pasa sobre el Cabo de S. Vicente en Portugal por el Poniente, y pasa en Oriente por Cangara y por las Seras, en el cual hemisferio no hago yo que hay ninguna dificultad, salvo que sea esférico redondo como ellos dicen: mas este otro digo que es como sería la mitad de la pera bien redonda, la cual toviese el pezon alto como y dije, ó como una teta de muger en una pelota redonda, así que desta media parte non hobo noticia Tolomeo ni los otros que escribieron del mundo por ser muy ignoto; solamente hicieron raiz sobre el hemisferio, adonde ellos estaban ques redondo esférico, como arriba dije. Y agora que vuestras Altezas lo han mandado navegar y buscar y descobrir, se amuestra evidentísimo, porque estando yo en este viage al Septentrion veinte grados de la línea equinocial, allí era en derecho de Hargin, é de aquellas tierras: é allí es la gente negra é la tierra muy quemada, y despues que fuí á las Islas de Cabo Verde, allí en aquellas tierras es la gente mucho mas negra, y cuanto mas bajo se van al Austro tanto mas llegan al extremo, en manera que allí en derecho donde yo estaba, qués la Sierra Leoa, adonde se me alzaba la estrella del Norte en anocheciendo cinco grados, allí es la gente negra en extrema cantidad, y despues que de allí navegué al Occidente tan extremos calores; y pasada la raya de que yo dije fallé multiplicar la temperancia, andando en tanta cantidad que cuando yo llegué á la isla de la Trinidad, adonde la estrella del Norte en anocheciendo tambien se me alzaba cinco grados, allí y en la tierra de Gracia hallé temperancia suavísima, y las tierras y árboles muy verdes, y tan hermosos como en Abril en las huertas de Valencia; y la gente de allí de muy linda estatura, y blancos mas que otros que haya visto en las Indias, é los cabellos muy largos é llanos, é gente mas astuta é de mayor ingenio, é no cobardes. Entonces era el sol en Virgen encima de nuestras cabezas é suyas, ansí que todo esto procede por la suavísima temperancia que allí es, la cual procede por estar mas alto en el mundo mas cerca del aire que cuento; y así me afirmo quel mundo no es esférico, salvo que tiene esta diferencia que ya dije: la cual es en este hemisferio adonde caen las Indias é la mar Oceana, y el extremo dello es debajo la línea equinocial, y ayuda mucho á esto que sea ansí, porque el sol cuando nuestro Señor lo hizo fue en el primer punto de Oriente, ó la primera luz fue aquí en Oriente, allí donde es el extremo de la altura deste mundo; y bien quel parecer de Aristotel fuese que el Polo antártico ó la tierra ques debajo dél sea la mas alta parte en el mundo, y mas propincua al cielo, otros sabios le impugnan diciendo que es esta ques debajo del ártico, por las cuales razones parece que entendian que una parte deste mundo debia de ser mas propincua y noble al cielo que otra, y no cayeron en esto que sea debajo del equinocial por la forma que yo dije, y no es maravilla porque deste hemisferio non se hobiese noticia cierta, salvo muy liviana y por argumento, porque nadie nunca lo ha andado ni enviado á buscar, hasta agora que vuestras Altezas le mandaron explorar é descubrir la mar y la tierra.

Fallo que de allí de estas dos bocas, las cuales como yo dije estan frontero por línea de Septentrion en Austro, que haya de la una á la otra veinte y seis leguas, y no pudo haber en ello yerro porque se midieron con cuadrante, y destas dos bocas de accidente fasta el golfo que yo dije, al cual llamé de las Perlas, que son sesenta é ocho leguas de cuatro millas dada una como acostumbramos en la mar, y que de allá de este golfo corre de contino el agua muy fuerte hácia el oriente; y que por esto tienen aquel combate estas dos bocas con la salada. En esta boca de Austro á que yo llamé de la Sierpe, fallé en anocheciendo que yo tenia la estrella del Norte alta cuasi cinco grados, y en aquella del otra Septentrion, á que yo llamé del Drago, eran cuasi siete, y fallo queldicho Golfo de las Perlas está occidentalal Occidente de el [179] de Tolomeo cuasi tres mil é novecientas millas, que son cuasi setenta grados equinociales, contando por cada uno cincuenta y seis millas é dos tercios.

La Sacra Escriptura testifica que nuestro Señor hizo al Paraiso terrenal, y en él puso el Arbol de la vida, y del sale una fuente de donde resultan en este mundo cuatro rios principales: Ganges en India, Tigris y Eufrates en [180] los cuales apartan la sierra y hacen la Mesopotamia y van à tener en Persia, y el Nilo que nace en Etiopia y va en la mar en Alejandría.

Yo no hallo ni jamas he hallado escriptura de Latinos ni de Griegos que certificadamente diga el sitio en este mundo del Paraiso terrenal, ni visto en ningun mapamundo, salvo, situado con autoridad de argumento. Algunos le ponian allí donde son las fuentes del Nilo en Etiopia; mas otros anduvieron todas estas tierras y no hallaron conformidad dello en la temperancia del cielo, en la altura hácia el cielo, porque se pudiese comprehender que el era allí, ni que las aguas del diluvio hobiesen llegado allí, las cuales subieron encima, &c. Algunos gentiles quisieron decir por argumentos, que el era en las islas Fortunatas que son las Canarias, &c.

S. Isidro y Beda y Strabo, y el Maestro de la historia escolástica, y San Ambrosio, y Scoto, y todos los sanos teólogos conciertan quel Paraiso terrenal es en el Oriente, &c.

Ya dije lo que yo hallaba deste hemisferio y de la hechura, y creo que si yo pasara por debajo de la línea equinocial que en llegando allí en esto mas alto que fallara muy mayor temperancia, y diversidad en las estrellas y en las aguas; no porque yo crea que allí donde es el altura del extremo sea navegable ni agua, ni que se pueda subir allá, porque creo que allí es el Paraiso terrenal adonde no puede llegar nadie, salvo por voluntad Divina; y creo que esta tierra que agora mandaron descubrir vuestras Altezas sea grandísima y haya otras muchas en el Austro de que jamas se hobo noticia.

Yo no tomo quel Paraise terrenal sea en forma de montaña aspera como el escrebir dello nos amuestra, salvo quel sea en el colmo allí donde dije la figura del pezon de la pera, y que poco á poco andando hácía allí desde muy lejos se va subiendo á él; y creo que nadie no podria llegar al colmo como yo dije, y creo que pueda salir de allí esa agua, bien que sea lejos y venga á parar allí donde yo vengo, y faga este lago. Grandes indicios son estos del Paraiso terrenal, porquel sitio es conforme á la opinion de estos santos é sanos teólogos, y asimismo las señales son muy conformes, que yo jamas leí ni oí que tanta cantidad de agua dulce fuese así adentro é vecina con la salada; y en ello ayuda asimismo la suavísima temperancia, y si de allí del Paraiso no sale, parece aun mayor maravilla, porque no creo que se sepa en el mundo de rio tan grande y tan fondo.

Despues que yo salí de la boca del Dragon, ques la una de las dos aquella del Septentrion, á la cual así puse nombre, el dia siguiente, que fue dia de Nuestra Señora de Agosto, fallé que corria tanto la mar al Poniente, que despues de hora de misa que entré en camino, anduve fasta hora de completas sesenta y cinco leguas de cuatro millas cada una, y el viento no era demasiado, salvo muy suave; y esto ayuda el cognoscimiento que de allí yendo al Austro se va mas alto, y andando hácia el Septentrion, como entonces, se va descendiendo.

Muy conoscido tengo que las aguas de la mar llevan su curso de Oriente á Occidente con los cielos, y que allí en esta comarca cuando pasan llevan mas veloce camino, y por esto han comido tanta parte de la tierra, porque por eso son acá tantas islas, y ellas mismas hacen desto testimonio, porque todas á una mano son largas de Poniente á Levante, y Norueste é Sueste ques un poco mas alto é bajo, y angostas de Norte á Sur, y Nordeste Sudueste, que son en contrario de los otros dichos vientos, y aquí en ellas todas nascen cosas preciosas por la suave temperancia que les procede del cielo por estar hácia el mas alto del mundo. Verdad es que parece en algunos lugares que las aguas no hagan este curso; mas esto no es, salvo particularmente en algunos lugares donde alguna tierra le está al encuentro, y hace parecer que andan diversos caminos.

Plinio escribe que la mar é la tierra hace todo una esfera, y pone questa mar Oceana sea la mayor cantidad del agua, y está hácia el cielo, y que la tierra sea debajo y que le sostenga, y mezclado es uno con otro como el amago de la nuez con una tela gorda que va abrazado en ello. El Maestro de la Historia escolástica sobre el Genesis dice que las aguas son muy pocas, que bien que cuando fueron criadas que cobijasen toda la tierra que entonces eran vaporables en manera de niebla, y que despues que fueron sólidas é juntadas que ocuparon muy poco lugar, y en esto concierta Nicolao de Lira. El Aristotel dice que este mundo es pequeño y es el agua muy poca, y que facilmente se puede pasar de España á las Indias, y esto confirma el Avenruyz y le alega el Cardenal Pedro de Aliaco, autorizando este decir y aquel de Séneca, el cual conforma con estos diciendo que Aristoteles pudo saber muchos secretos del mundo á causa de Alejandro Magno, y Séneca á causa de Cesar Nero y Plinio por respecto de los Romanos, los cuales todos gastaron dineros é gente, y pusieron mucha diligencia en saber los secretos del mundo y darlos á entender á los pueblos; el cual Cardenal da á estos grande autoridad mas que á Tolomeo ni á otros Griegos ni Arabes, y á confirmacion de decir quel agua sea poca y quel cubierto del mundo della sea poco, al respecto de lo que se decia por autoridad de Tolomeo y de sus secuaces: á esto trae una autoridad de Esdras del 3ᵒ. libro suyo, adonde dice que de siete partes del mundo las seis son descubiertas y la una es cubierta de agua, la cual autoridad es aprobada por Santos, los cuales dan autoridad al 3ᵒ. é 4ᵒ. libro de Esdras, ansí como es S. Agustin é S. Ambrosio en su _exameron_, adonde alega allí vendrá mi hijo Jesus é morira mi hijo Cristo, y dicen que Esdrás fue Profeta, y asimismo Zacarías, padre de S. Juan, y el braso Simon; las cuales autoridades tambien alega Francisco de Mairones: en cuanto en esto del enjuto de la tierra mucho se ha experimentado ques mucho mas de lo quel vulgo crea; y no es maravilla, porque andando mas mas se sabe.

Torno á mi propósito de la tierra de Gracia y rio y lago que allí fallé, atan grande que mas se le puede llamar mar que lago, porque _lago_ es lugar de agua, y en seyendo grande se dice _mar_, como se dijo á la mar de Galilea y al mar Muerto, y digo que sino procede del Paraiso terrenal que viene este rio y procede de tierra infinita, pues al Austro, de la cual fasta agora no se ha habido noticia, mas yo muy asentado tengo en el anima que allí adonde dije es el Paraiso terrenal, y descanso sobre las razones y autoridades sobre-escriptas.

Plega á nuestro Señor de dar mucha vida y salud y descanso á vuestras Altezas para que puedan proseguir esta tan noble empresa, en la cual me parece que rescibe nuestro Señor mucho servicio, y la España crece de mucha grandeza, y todos los Cristianos mucha consolacion y placer, porque aquí se divulgará el nombre de nuestro Señor; y en todas las tierras adonde los navíos de vuestras Altezas van, y en todo cabo mando plantar una alta cruz, y á toda la gente que hallo notifico el estado de vuestras Altezas y como su asiento es en España, y les digo de nuestra santa fe todo lo que yo puedo, y de la creencia de la Santa Madre Iglesia, la cual tiene sus miembros en todo el mundo, y les digo la policía y nobleza de todos los Cristianos, y la fe que en la Santa Trinidad tienen; y plega á nuestro Señor de tirar de memoria á las personas que han impugnado y impugnan tan excelente empresa, y impiden y impidieron porque no vaya adelante, sin considerar cuanta honra y grandeza es del Real Estado da vuestras Altezas en todo el mundo; no saben que entreponer á maldecir de esto, salvo que se hace gasto en ello, y porque luego no enviaron los navíos cargados de oro sin considerar la brevedad del tiempo y tantos inconvenientes como acá se han habido, y no considerar que en Castilla en casa de vuestras Altezas salen cada año personas que por su merecimiento ganaron en ella mas de renta cada uno dellos mas de lo ques necesario que se gaste en esto; ansimesmo sin considerar que ningunos Príncipes de España jamas ganaron tierra alguna fuera della, salvo agora que vuestras Altezas tienen acá otro mundo, de adonde puede ser tan acrescentada nuestra santa fe, y de donde se podrán sacar tantos provechos, que bien que no se hayan enviado los navíos cargados de oro, se han enviado suficientes muestras dello y de otras cosas de valor, por donde se puede juzgar que en breve tiempo se podrá haber mucho provecho, y sin mirar el gran corazon de los Príncipes de Portugal que há tanto tiempo que prosiguen la impresa de Guinea, y prosiguen aquella de Africa, adonde han gastado la mitad de la gente de su Reino, y agora está el Rey mas determinado á ello que nunca. Nuestro Señor provea en esto como yo dije, y les ponga en memoria de considerar de todo esto que va escripto, que no es de mil partes la una de lo que yo podria escrebir de cosas de Príncipes que se ocuparon á saber y conquistar y sostener.

Todo esto dije, y no porque crea que la voluntad de vuestras Altezas sea salvo proseguir en ello en cuanto vivan, y tengo por muy firme lo que me respondió vuestras Altezas una vez que por palabra le decir desto, no porque yo hobiese visto mudamiento ninguno en vuestras Altezas salvo por temor de lo que yo oia destos que yo digo, y tanto da una gotera de agua en una piedra que le hace un agujero; y vuestras Altezas me respondió con aquel corazon que se sabe en todo el mundo que tienen, y me dijo que no curase de nada de eso, porque su voluntad era de proseguir esta empresa y sostenerla, aunque no fuese sino piedras y peñas, y quel gasto que en ello se hacia que lo tenia en nada, que en otras cosas no tan grandes gastaban mucho mas, y que lo tenian todo por muy bien gastado lo del pasado y lo que se gastase en adelante, porque creian que nuestra santa fe sería acrecentada y su Real Señorío ensanchado, y que no eran amigos de su Real Estado aquellos que les maldecian de esta empresa: y agora entre tanto que vengan á noticia desto destas tierras que agora nuevamente he descubierto, en que tengo asentado en el ánima que allí es el Paraiso terrenal, irá el Adelantado con tres navíos bien ataviados para ello á ver mas adelante, y descubrirán todo lo que pudieren hacia aquellas partes. Entretanto yo enviaré á vuestras Altezas esta escriptura y la pintura de la tierra, y acordarán lo que en ello se deba facer, y me enviarán á mandar, y se cumplirá con ayuda de la Santa Trinidad con toda diligencia en manera que vuestras Altezas sean servidos y hayan placer. Deo gracias.

FOOTNOTES:

[154] These were Fray Juan Perez de Marchena, a Franciscan, keeper of the Convent de la Rabida, and Fray Diejo de Deza, a Dominican, afterwards Archbishop of Seville.

[155] A similar gap in the original.

[156] He did not discover terra firma in the second voyage as he here says, but imagined the island of Cuba to be terra firma, because he was unable to explore it fully; nor was it ascertained to be an island till two years after his death, when, by order of the king, the Comendador Mayor Nicolas Ovando gave Sebastian de Ocampo a commission to circumnavigate the island, and he explored the whole coast in the year 1508. (See Herrera, Dec. i, lib. 7, cap. i.) Amongst the number of these islands, Columbus doubtless included many of those to the south of Cuba, lying in the part which he called the _Queen’s Gardens_.

[157] Ceylon.

[158] These examples quoted by the admiral from ancient history, are commented upon very learnedly, and at considerable length, by his historian, Las Casas, in chapters 128 and 129 of his unpublished history. (Navarrete.)

[159] Of the year 1498.

[160] Herrera says (Dec. i, lib. 3, cap. 9) that it was a Portuguese squadron; but Las Casas (cap. 30) distinctly states it to have been French.

[161] Herrera and Don Ferdinand Columbus say that he reached the island of Puerto Santo on the seventh of June, from which island he sailed directly for Madeira, and thence to Gomera, which he reached on the nineteenth, and put to sea again on the twenty-first.

[162] The commanders of the three ships which the admiral despatched to Española, were Pedro de Arana, native of Cordova, brother to the mother of Ferdinand Columbus; Alonzo Sanchez de Carabajal, magistrate of Baeza; and Juan Antonio Columbus, a relative of the admiral; all of whom were known to and are spoken of by F. Bartolomé de Las Casas, in chapter 130 of his unpublished history. (Navarrete.)

[163] This was on the twenty-seventh of June. He anchored in the island of Sal, and on the thirtieth proceeded to the island of Santiago, from whence he put to sea again on the fourth of July.

[164] The islands took the name from the Cape itself, not from the verdure which had caused that name to be given to the Cape. The Cape Verde was discovered by Diniz Dias about 1445: the Cape Verde Islands were discovered in 1460 by Diogo Gomez, as shown for the first time in my _Prince Henry the Navigator_, pp. 297-298, and not by Antonio de Nolle in 1457, as incorrectly stated by Cadamosto.

[165] It was first seen by a mariner of Huelva, a servant of the admiral, named Alonzo Perez. (Navarrete.)

[166] It is now called Cape Galeota, and is the most south-eastern point of the island of Trinidad.

[167] In all probability deer.

[168] Coast of Paria.

[169] Produced by the confluence of the Oronoco with the sea. See Rapin, _Hist. Phil._, vol. iv, p. 272.

[170] Point Peña Blanca.

[171] Point Peña.

[172] Serpent’s Mouth.

[173] It is now called Point Alcatraz, or Point Pelican.

[174] The stars composing the constellation of Ursa Minor.

[175] A misspelling, not infrequent in those days, for the sacred city (not island) of Odjein or Ougein in Malwa, whence the Indians reckoned their first meridian. The change of the name to Arin in Arabic is thus explained by M. Reinaud in his _Mémoire sur l’Inde_, p. 373. The dj of the Indians was sometimes rendered z by the Arabs, and thus the Arab translators wrote the word Ozein; but as in manuscripts the vowels were often omitted, the mass of readers to whom the name of Odjein was indifferent, would pronounce it Azin, and as the copyist would sometimes forget to insert the point which distinguished a z from an r, Azin would be read Arin.

[176] Japan and China.

[177] Arguin, off the west coast of Africa.

[178] The innermost gulf within the Gulf of Paria.

[179] A similar gap in the original. In all probability “first meridian” or some such words, are omitted.

[180] A similar gap in the original, which would seem to want the words “Asiatic Turkey.”

[181] Walafried Strabus, Abbé of Reichenau in Baden.

[182] Petrus Comestor, who wrote the “Historica Scholastica.”

[183] The feast of the Assumption.

[184] Probably six A.M.

[185] Nine P.M.

[186] Averrhóes, an Arabian philosopher of the twelfth century.

[187] This expression is described by the ancient copyist of the letter as being “badly written”; probably miscopied for “El beato”, “The blessed.”

[188] A Scotist of the fourteenth century, surnamed “Doctor illuminatus et acutus.”

LETTER

_Of the Admiral to the (quondam) nurse[189] of the Prince John, written near the end of the year 1500._

Most virtuous lady: Although it is a novelty for me to complain of the ill-usage of the world, it is, nevertheless, no novelty for the world to practise ill-usage. Innumerable are the contests which I have had with it, and I have resisted all its attacks until now, when I find, that neither strength nor prudence is of any avail to me: it has cruelly reduced me to the lowest ebb. Hope in Him who created us all is my support: His assistance I have always found near at hand. On one occasion, not long since, when I was extremely depressed, He raised me with His Divine arm, saying: “O man of little faith, arise, it is I, be not afraid.”[190] I offered myself with such earnest devotion to the service of these princes, and I have served them with a fidelity hitherto unequalled and unheard of. God made me the messenger of the new heaven and the new earth, of which He spoke in the Apocalypse by St. John, after having spoken of it by the mouth of Isaiah; and He showed me the spot where to find it. All proved incredulous; except the Queen my mistress, to whom the Lord gave the spirit of intelligence and great courage, and made her the heiress of all, as a dear and well beloved daughter. I went to take possession of it in her royal name. All sought to cover the ignorance in which they were sunk, by dwelling on the inconveniences and expense of the proposed enterprise. Her Highness held the contrary opinion, and supported it with all her power. Seven years passed away in deliberations, and nine have been spent in accomplishing things truly memorable, and worthy of being preserved in the history of man. Never had such a thing been conceived.