Modern Spanish Lyrics

Chapter 12

Chapter 123,395 wordsPublic domain

10 ¡Con qué profundo amor, niño inocente, Prosternaba mi frente En las losas del templo sacrosanto! Llenábase mi joven fantasía De luz, de poesía, 15 De mudo asombro, de terrible espanto.

Aquellas altas bóvedas que al cielo Levantaban mi anhelo; Aquella majestad solemne y grave; Aquel pausado canto, parecido 20 Á un doliente gemido, Que retumbaba en la espaciosa nave;

Las marmóreas y austeras esculturas De antiguas sepulturas, Aspiración del arte á lo infinito; page 139 La luz que por los vidrios de colores Sus tibios resplandores Quebraba en los pilares de granito;

Haces de donde en curva fugitiva, 5 Para formar la ojiva, Cada ramal subiendo se separa, Cual del rumor de multitud que ruega, Cuando á los cielos llega, Surge cada oración distinta y clara;

10 En el gótico altar inmoble y fijo El santo crucifijo, Que extiende sin vigor sus brazos yertos, Siempre en la sorda lucha de la vida, Tan áspera y reñida, 15 Para el dolor y la humildad abiertos;

El místico clamor de la campana Que sobre el alma humana De las caladas torres se despeña, Y anuncia y lleva en sus aladas notas 20 Mil promesas ignotas Al triste corazón que sufre ó sueña;

Todo elevaba mi ánimo intranquilo Á más sereno asilo: Religión, arte, soledad, misterio... page 140 Todo en el templo secular hacía Vibrar el alma mía, Como vibran las cuerdas de un salterio.

Y á esta voz interior que sólo entiende 5 Quien crédulo se enciende En fervoroso y celestial cariño, Envuelta en sus flotantes vestiduras Volaba á las alturas, Virgen sin mancha, mi oración de niño.

10 Su rauda, viva y luminosa huella Como fugaz centella Traspasaba el espacio, y ante el puro Resplandor de sus alas de querube, Rasgábase la nube 15 Que me ocultaba el inmortal seguro.

¡Oh anhelo de esta vida transitoria! ¡Oh perdurable gloria! ¡Oh sed inextinguible del deseo! ¡Oh cielo, que antes para mí tenías 20 Fulgores y armonías, Y hoy tan obscuro y desolado veo!

Ya no templas mis íntimos pesares, Ya al pie de tus altares Como en mis años de candor no acudo. page 141 Para llegar á ti perdí el camino, Y errante peregrino Entre tinieblas desespero y dudo.

Voy espantado sin saber por dónde; 5 Grito, y nadie responde Á mi angustiada voz; alzo los ojos Y á penetrar la lobreguez no alcanzo; medrosamente avanzo, Y me hieren el alma los abrojos.

10 Hijo del siglo, en vano me resisto Á su impiedad, ¡oh Cristo! Su grandeza satánica me oprime. Siglo de maravillas y de asombros, Levanta sobre escombros 15 Un Dios sin esperanza, un Dios que gime.

¡Y ese Dios no eres tú! No tu serena Faz, de consuelos llena, Alumbra y guía nuestro incierto paso. Es otro Dios incógnito y sombrío: 20 Su cielo es el vacío, Sacerdote el error, ley el Acaso.

¡Ay! No recuerda el ánimo suspenso Un siglo más inmenso, Más rebelde á tu voz, más atrevido; page 142 Entre nubes de fuego alza su frente, Como Luzbel, potente; Pero también, como Luzbel, caído.

5 Á medida que marcha y que investiga Es mayor su fatiga, Es su noche más honda y más obscura, Y pasma, al ver lo que padece y sabe, Cómo en su seno cabe Tanta grandeza y tanta desventura.

10 Como la nave sin timón y rota Que el ronco mar azota, Incendia el rayo y la borrasca mece En piélago ignorado y proceloso, Nuestro siglo--coloso, 15 Con la luz que le abrasa, resplandece.

¡Y está la playa mística tan lejos!... Á los tristes reflejos Del sol poniente se colora y brilla. El huracán arrecia, el bajel arde, 20 Y es tarde, es ¡ay! muy tarde Para alcanzar la sosegada orilla.

¿Qué es la ciencia sin fe? Corcel sin freno, Á todo yugo ajeno, Que al impulso del vértigo se entrega, page 143 Y á través de intrincadas espesuras, Desbocado y á obscuras, Avanza sin cesar y nunca llega.

¡Llegar! ¿Adónde?... El pensamiento humano 5 En vano lucha, en vano Su ley oculta y misteriosa infringe. En la lumbre del sol sus alas quema, Y no aclara el problema, No penetra el enigma de la Esfinge.

10 ¡Sálvanos, Cristo, sálvanos, si es cierto Que tu poder no ha muerto! Salva á esta sociedad desventurada, Que bajo el peso de su orgullo mismo Rueda al profundo abismo 15 Acaso más enferma que culpada.

La ciencia audaz, cuando de ti se aleja, En nuestras almas deja El germen de recónditos dolores. Como al tender el vuelo hacia la altura, 20 Deja su larva impura El insecto en el cáliz de las flores.

Si en esta confusión honda y sombría Es, Señor, todavía Raudal de vida tu palabra santa, page 144 Di á nuestra fe desalentada y yerta: --¡Anímate y despierta! Como dijiste á Lázaro:--¡Levanta!--

¡SURSUM CORDA!

INTRODUCCIÓN

Á mi buen amigo el ilustre poeta Manuel Reina

I. Á ESPAÑA

Nunca mi labio á la servil lisonja 5 Parias rindió. Ni el éxito ruidoso, Ni la soberbia afortunada, oyeron Falaz encomio de mi humilde Musa. Dióme su austeridad la honrada tierra Donde nací, y el presuroso tiempo 10 Que arrastra y lleva en sus revueltas olas Las grandezas humanas al olvido, Á mi pesar me enseña que en el mundo Tan sólo á dos excelsas majestades Puedo, sin mengua, levantar mi canto; 15 La Verdad y el Dolor. En estas horas De febril inquietud, ¿quién, Patria mía, Merece como tú la pobre ofrenda De mi respeto y de mi amor? Postrada En los escombros de tu antigua gloria, 20 La negra adversidad, con férrea mano, Comprime los latidos de tu pecho page 145 Y el aire que respiras envenena. Como tigre feroz clavó sus garras La catástrofe en ti, y en tus heridas Entrañas sacia su voraz instinto. 5 ¿Quién, al mirar tus lástimas, no llora? ¿Puede haber hombre tan perverso y duro, Ni aun concebido en crapulosa orgía Por hembra impura, que impasible vea Morir sin fe, desesperado y solo, 10 Al dulce bien que le llevó en su seno? ¡No existe, no! Perdona si movido Por la ciega pasión, allá en lejanos Y borrascosos días, cuando airada Mi voz como fatídico anatema 15 Tronó en la tempestad, quizás injusto Contigo pude ser. Pero hoy, que sufres, Hoy que, Job de la Historia, te retuerces En tu lecho de angustia, arrepentido Y llena el alma de mortal congoja, 20 Acudo ansioso á consolar tus penas, Á combatir con los inmundos buitres, Ávidos del festín, que en torno giran De tu ulcerado cuerpo, y si lo mandas, ¡Oh, noble mártir! á morir contigo. 25 Pero ¿quién habla de morir? ¿Acaso No eres, Patria, inmortal? Tendrás eclipses Como los tiene el sol. Sombras tenaces, Cual hiperbórea noche larga y fría, page 146 Sobre ti pesarán, mientras no llegue Tu santa redención. ¡Hora dichosa En que verás con júbilo y ternura Nacer el alba, el tenebroso espacio 5 Inundarse de luz, la tierra encinta Estremecerse en éxtasis materno, De armonías, aromas y colores Poblarse el aire, y palpitar en todo La plenitud eterna de la vida! 10 ¡Ten esperanza y fe! Descubridora De mundos, madre de indomada prole, Tú no puedes morir, ¡Dios no lo quiere! Aun tienes que cumplir altos destinos. Busca en el seno de la paz bendita 15 Reparador descanso, hasta que cobren Tus músculos salud, y en cuanto sientas El hervor de tu sangre renovada, Ponte en pie, sacudiendo tu marasmo, Que como losa del sepulcro, oprime 20 Tu enferma voluntad. Surge del fondo De tu aislamiento secular, y marcha Con paso firme y corazón resuelto Sin mirar hacia atrás, siempre adelante. Sean la escuela y el taller y el surco 25 Los solos campos de batalla en donde Tu razón y tus fuerzas ejercites. Entra en las lides del trabajo y vence, Que entonces de laureles coronada, Más fecunda, más próspera y más grande, page 147 Seguirás, fulgurando, tu camino Por los arcos triunfales de la Historia.

II. Á AMÉRICA

¡Ésta es España! Atónita y maltrecha Bajo el peso brutal de su infortunio, 5 Inerte yace la matrona augusta 5 Que en otros siglos fatigó á la fama. La que surcó los mares procelosos Buscándote atrevida en el misterio, Hasta que un día, deslumbrando al mundo, 10 Surgiste, como Venus, de las ondas. 10 Cegada por tu espléndida hermosura, Al engarzarte en su imperial diadema España te oprimió; mas no la culpes, 15 Porque ¿cuándo la bárbara conquista Justa y humana fué? También clemente 15 Te dió su sangre, su robusto idioma, Sus leyes y su Dios. ¡Te lo dió todo, Menos la libertad! Pues mal pudiera Darte el único bien que no tenía.

20 Contémplala vencida y humillada 20 Por la doblez y el oro, y si te mueven Á generosa lástima sus males, El trágico desplome de una gloría Que es también tuya, acórrela en su duelo. 25 ¡Es tu madre infeliz! No la abandone 25 Tu amor, en tan inmensa desventura. page 148

DON MANUEL DEL PALACIO

AMOR OCULTO

Ya de mi amor la confesión sincera Oyeron tus calladas celosías, Y fué testigo de las ansias mías La luna, de los tristes compañera.

5 Tu nombre dice el ave placentera  quien visito yo todos los días, Y alegran mis soñadas alegrías El valle, el monte, la comarca entera.

Sólo tú mi secreto no conoces, 10 Por más que el alma con latido ardiente, Sin yo quererlo, te lo diga a voces;

Y acaso has de ignorarlo eternamente, Como las ondas de la mar veloces La ofrenda ignoran que les da la fuente.

DON JOAQUÍN MARÍA BARTRINA

ARABESCOS Y COMPOSICIONES ÍNTIMAS

15 Oyendo hablar á un hombre, fácil es Acertar dónde vió la luz del sol; Si os alaba á Inglaterra, será inglés, Si os habla mal de Prusia, es un francés, Y si habla mal de España, es español. page 149 Si cumplir con lealtad Nuestra última voluntad Es sagrada obligación, Cuando mis ojos se cierren, 5 He de mandar que me entierren Dentro de tu corazón.

Para matar la inocencia, Para envenenar la dicha, Es un gran puñal la pluma 10 Y un gran veneno la tinta.

Quien vive siempre entre pena Y remordimiento y dudas, No sabe ver más que á Judas En el cuadro de la cena.

DON MANUEL REINA

LA POESÍA

Á Teodoro Llorente

15 Como el raudal que corre en la pradera Copia en su espejo pájaros y flores, La alada mariposa de colores, El verde arbusto y la radiante esfera, La sublime poesía reverbera 20 Combates, glorias, risas y dolores, Odio y amor, tinieblas y esplendores, page 150 El cielo, el campo, el mar... ¡la vida entera! ¡Así Homero es la lid; Virgilio, el día; Esquilo, la tormenta bramadora; Anacreonte, el vino y la alegría; 5 Dante, la noche con su negro arcano; Calderón, el honor; Milton, la aurora; Shakespeare, el triste corazón humano! page 151

ARGENTINA

DON ESTEBAN ECHEVERRÍA

CANCIÓN DE ELVIRA

Creció acaso arbusto tierno Á orillas de un manso río, Y su ramaje sombrío Muy ufano se extendió; 5 Mas en el sañudo invierno Subió el río cual torrente, Y en su túmida corriente El tierno arbusto llevó.

Reflejando nieve y grana, 10 Nació garrida y pomposa En el desierto una rosa, Gala del prado y amor; Mas lanzó con furia insana Su soplo inflamado el viento, 15 Y se llevó en un momento Su vana pompa y frescor. Así dura todo bien... Así los dulces amores, page 152 Como las lozanas flores, Se marchitan en su albor; Y en el incierto vaivén De la fortuna inconstante, 5 Nace y muere en un instante La esperanza del amor.

DON OLEGARIO V. ANDRADE

ATLÁNTIDA

Canto al porvenir de la raza latina en América

VII

¡Siglos pasaron sobre el mundo, y siglos Guardaron el secreto! Lo presintió Platón cuando sentado 10 En las rocas de Engina contemplaba Las sombras que en silencio descendían Á posarse en las cumbres del Himeto; Y el misterioso diálogo entablaba Con las olas inquietas 15 ¡Que á sus pies se arrastraban y gemían! Adivinó su nombre, hija postrera Del tiempo, destinada Á celebrar las bodas del futuro En sus campos de eterna primavera, 20 ¡Y la llamó la Atlántida soñada! page 153 Pero Dios reservaba La empresa ruda al genio renaciente De la latina raza, ¡domadora De pueblos, combatiente 5 De las grandes batallas de la historia! Y cuando fué la hora, Colón apareció sobre la nave Del destino del mundo portadora-- Y la nave avanzó. Y el Océano, 10 Huraño y turbulento, Lanzó al encuentro del bajel latino Los negros aquilones, ¡Y á su frente rugiendo el torbellino, Jinete en el relámpago sangriento! 15 Pero la nave fué, y el hondo arcano Cayó roto en pedazos; ¡Y despertó la Atlántida soñada De un pobre visionario entre los brazos!

Era lo que buscaba 20 El genio inquieto de la vieja raza, Debelador de tronos y coronas, ¡Era lo que soñaba! ¡Ámbito y luz en apartadas zonas! Helo armado otra vez, no ya arrastrando 25 El sangriento sudario del pasado Ni de negros recuerdos bajo el peso, Sino en pos de grandiosas ilusiones, ¡La libertad, la gloria y el progreso! page 154 ¡Nada le falta ya! lleva en el seno El insondable afán del infinito, ¡Y el infinito por doquier lo llama De las montañas con el hondo grito 5 Y de los mares con la voz de trueno! Tiene el altar que Roma Quiso en vano construir con los escombros Del templo egipcio y la pagoda indiana, ¡Altar en que profese eternamente 10 Un culto solo la conciencia humana! ¡Y el Andes, con sus gradas ciclopeas, Con sus rojas antorchas de volcanes, Será el altar de fulgurantes velos En que el himno inmortal de las ideas 15 La tierra entera elevará á los cielos!

VIII

¡Campo inmenso á su afán! Allá dormidas Bajo el arco triunfal de mil colores Del trópico esplendente, Las Antillas levantan la cabeza 20 De la naciente luz á los albores, Como bandadas de aves fugitivas Que arrullaron al mar con sus extrañas Canciones plañideras, Y que secan al sol las blancas alas 25 ¡Para emprender el vuelo á otras riberas!

¡Allá Méjico está! sobre dos mares Alzada cual granítica atalaya, page 155 ¡Parece que aun espía La castellana flota que se acerca Del golfo azteca á la arenosa playa! Y más allá Colombia adormecida 5 Del Tequendama al retemblar profundo, ¡Colombia la opulenta Que parece llevar en las entrañas La inagotable juventud del mundo!

¡Salve, zona feliz! región querida 10 Del almo sol que tus encantos cela, Inmenso hogar de animación y vida, ¡Cuna del gran Bolívar! ¡Venezuela! Todo en tu suelo es grande, Los astros que te alumbran desde arriba 15 Con eterno, sangriento centelleo, El genio, el heroísmo, ¡Volcán que hizo erupción con ronco estruendo En la cumbre inmortal de San Mateo!

Tendida al pie del Ande, 20 Viuda infeliz sobre entreabierta huesa, Yace la Roma de los Incas, rota La vieja espada en la contienda grande, La frente hundida en la tiniebla obscura, ¡Mas no ha muerto el Perú! que la derrota 25 Germen es en los pueblos varoniles De redención futura-- entonces cuando llegue, page 156 Para su suelo, la estación propicia Del trabajo que cura y regenera, Y brille al fin el sol de la justicia Tras largos días de vergüenza y lloro, 5 ¡El rojo manto que á su espalda flota Las mieses bordarán con flores de oro!

¡Bolivia! la heredera del gigante Nacido al pie del Ávila, su genio Inquieto y su valor constante 10 Tiene para las luchas de la vida; Sueña en batallas hoy, pero no importa, Sueña también en anchos horizontes En que en vez de cureñas y cañones ¡Sienta rodar la audaz locomotora 15 Cortando valles y escalando montes! Y Chile el vencedor, fuerte en la guerra, Pero más fuerte en el trabajo, vuelve Á colgar en el techo Las vengadoras armas, convencido 20 De que es estéril siempre la victoria De la fuerza brutal sobre el derecho. El Uruguay que combatiendo entrega Su seno á las caricias del progreso, El Brasil que recibe 25 Del mar Atlante el estruendoso beso Y á quien sólo le falta El ser más libre, para ser más grande, ¡Y la región bendita, page 157 Sublime desposada de la gloria, Que baña el Plata y que limita el Ande!

¡De pie para cantarla! que es la patria, La patria bendecida, 5 Siempre en pos de sublimes ideales, ¡El pueblo joven que arrulló en la cuna El rumor de los himnos inmortales! Y que hoy llama al festín de su opulencia Á cuantos rinden culto 10 Á la sagrada libertad, hermana Del arte, del progreso y de la ciencia-- ¡La patria! que ensanchó sus horizontes Rompiendo las barreras Que en otrora su espíritu aterraron, 15 ¡Y á cuyo paso en los nevados montes Del Génesis los ecos despertaron! ¡La patria! que, olvidada De la civil querella, arrojó lejos El fratricida acero 20 Y que lleva orgullosa La corona de espigas en la frente, ¡Menos pesada que el laurel guerrero! ¡La patria! en ella cabe Cuanto de grande el pensamiento alcanza, 25 En ella el sol de redención se enciende, Ella al encuentro del futuro avanza, Y su mano, del Plata desbordante ¡La inmensa copa á las naciones tiende! page 158 IX

¡Ámbito inmenso, abierto De la latina raza al hondo anhelo! ¡El mar, el mar gigante, la montaña En eterno coloquio con el cielo... 5 Y más allá desierto! Acá ríos que corren desbordados, Allí valles que ondean Como ríos eternos de verdura, 10 Los bosques á los bosques enlazados, ¡Doquier la libertad, doquier la vida Palpitando en el aire, en la pradera Y en explosión magnífica encendida!

¡Atlántida encantada Que Platón presintió! promesa de oro 15 Del porvenir humano--Reservado Á la raza fecunda, Cuyo seno engendró para la historia Los Césares del genio y de la espada-- Aquí va á realizar lo que no pudo 20 Del mundo antiguo en los escombros yertos ¡La más bella visión de sus visiones! ¡Al himno colosal de los desiertos La eterna comunión de las naciones! page 159

PROMETEO

VII

¡Arriba, pensadores! que en la lucha Se templa y fortalece Vuestra raza inmortal, nunca domada, Que lleva por celeste distintivo 5 La chispa de la audacia en la mirada Y anhelos infinitos en el alma; ¡En cuya frente altiva Se confunden y enlazan El laurel rumoroso de la gloria 10 Y del dolor la mustia siempre-viva!

¡Arriba, pensadores! ¡Que el espíritu humano sale ileso Del cadalso y la hoguera! Vuestro heraldo triunfal es el progreso 15 Y la verdad la suspirada meta De vuestro afán gigante. ¡Arriba! ¡que ya asoma el claro día En que el error y el fanatismo expiren Con doliente y confuso clamoreo! 20 ¡Ave de esa alborada es el poeta, Hermano de las águilas del Cáucaso, Que secaron piadosas con sus alas La ensangrentada faz de Prometeo! page 160

DON RAFAEL OBLIGADO

EN LA RIBERA

Ven, sigue de la mano Al que te amó de niño; Ven, y juntos lleguemos hasta el bosque Que está en la margen del paterno río.

5 ¡Oh, cuánto eres hermosa, mi amada, en este sitio! Sólo por ti, y á reflejar tu frente, Corriendo baja el Paraná tranquilo.

Para besar tu huella 10 Fue siempre tan sumiso, Que, en viéndote llegar, hasta la playa Manda sus olas sin hacer rüido.

Por eso, porque te ama, Somos grandes amigos; 15 Luego, sabe decirte aquellas cosas Que nunca brotan de los labios míos.

El año que tú faltas, La flor de sus seíbos, Como cansada de esperar tus sienes, 20 Cuelga sus ramos de carmín marchitos. page 161 Por la tersa corriente, Risueños y furtivos, Como sueltas guirnaldas, no navegan Los verdes camalotes florecidos.

5 Sólo inclinan los sauces Su ramaje sombrío, Y las aves más tristes, en sus copas Gimiendo tejen sus ocultos nidos.

Pero llegas..., y el agua, 10 El bosque, el cielo mismo, Es como una explosión de mil colores, Y el aire rompe en sonorosos himnos.

Así la primavera, Del trópico vecino 15 Desciende, y canta, repartiendo flores, Y colgando en las vides los racimos.

¡Cuál suenan gratamente, Acordes, en un ritmo, Del agua el melancólico murmullo 20 Y el leve susurrar de tu vestido!

¡Oh, si me fuera dado Guardar en mis oídos, Para siempre, esta música del alma, Esta unión de tu ser y de mis ríos! page 162

COLOMBIA

DON JOSÉ JOAQUÍN ORTIZ

COLOMBIA Y ESPAÑA

¡Oh! ¡reposad en vuestras quietas tumbas, Augustos padres de la patria mía, Pues bien lo merecéis! La grande obra De redención al fin está cumplida; 5 Y no llegue á turbar vuestro reposo El tumulto de lucha fratricida.