El Estudiante de Salamanca and Other Selections

Chapter 6

Chapter 62,799 wordsPublic domain

Que el alma virgen que halagó un encanto Con nacarado sueño en su pureza [165] Todo lo juzga verdadero y santo, Presta a todo virtud, presta belleza. Del cielo azul al tachonado manto, Del sol radiante a la inmortal riqueza, Al aire, al campo, a las fragantes flores, [170] Ella añade esplendor, vida y colores.

Cifró en Don Félix la infeliz doncella Toda su dicha, de su amor perdida; Fueron sus ojos a los ojos de ella Astros de gloria, manantial de vida. [175] Cuando sus labios con sus labios sella, Cuando su voz escucha embebecida, Embriagada del dios que la enamora, Dulce le mira, extática le adora.

PARTE SEGUNDA

No dirge except the hollow sea's Mourns o'er the beauty of the Cyclades. BYRON, "Don Juan," Canto 4

Está la noche serena [180] De luceros coronada, Terso el azul de los cielos Como trasparente gasa.

Melancólica la luna Va trasmontando la espalda [185] Del otero, su alba frente Tímida apenas levanta,

Y el horizonte ilumina, Pura virgen solitaria, Y en su blanca luz süave [190] El cielo y la tierra baña.

Deslízase el arroyuelo. Fúlgida cinta de plata, Al resplandor de la luna, Entre franjas de esmeralda. [195]

Argentadas chispas brillan Entre las espesas ramas, Y en el seno de las flores Tal vez aduermen las auras,

Tal vez despiertas susurran, [200] Y al desplegarse sus alas Mecen el blanco azahar, Mueven la aromosa acacia,

Y agitan ramas y flores, Y en perfumes se embalsaman. [205] Tal era pura esta noche Como aquélla en que sus alas

Los ángeles desplegaron Sobre la primera llama Que amor encendió en el mundo, [210] Del Edén en la morada.

¡Una mujer! ¿Es acaso Blanca silfa solitaria, Que entre el rayo de la luna Tal vez misteriosa vaga? [215]

Blanco es su vestido, ondea Suelto el cabello a la espalda, Hoja tras hoja las flores Que lleva en su mano arranca.

Es su paso incierto y tardo, [220] Inquietas son sus miradas, Mágico ensueño parece Que halaga engañosa el alma.

Ora, vedla, mira al cielo, Ora suspira, y se pára; [225] Una lágrima sus ojos Brotan acaso y abrasa

Su mejilla; es una ola Del mar que en fiera borrasca El viento de las pasiones [230] Ha alborotado en su alma.

Tal vez se sienta, tal vez Azorada se levanta; El jardín recorre ansiosa, Tal vez a escuchar se pára. [235]

Es el susurro del viento, Es el murmullo del agua, No es su voz, no es el sonido Melancólico del arpa.

Son ilusiones que fueron: [240] Recuerdos ¡ay! que te engañan, Sombras del bien que pasó.... Ya te olvidó el que tú amas.

Esa noche y esa luna Las mismas son que miraran [245] Indiferentes tu dicha, Cual ora ven tu desgracia.

¡Ah! llora, sí, ¡pobre Elvira! ¡Triste amante abandonada! Esas hojas de esas flores [250] Que distraída tú arrancas,

¿Sabes adónde, infeliz, El viento las arrebata? Donde fueron tus amores, Tu ilusión y tu esperanza. [255]

Deshojadas y marchitas, ¡Pobres flores de tu alma! Blanca nube de la aurora, Teñida de ópalo y grana,

Naciente luz te colora, [260] Refulgente precursora De la cándida mañana. Mas ¡ay! que se disipó

Tu pureza virginal, Tu encanto el aire llevó [265] Cual la ventura ideal Que el amor te prometió.

Hojas del árbol caídas Juguete del viento son; Las ilusiones perdidas [270] ¡Ay! son hojas desprendidas Del árbol del corazón!

¡El corazón sin amor! Triste páramo cubierto Con la lava del dolor, [275] Oscuro, inmenso desierto Donde no nace una flor!

Distante un bosque sombrío, El sol cayendo en la mar, En la playa un adüar, [280] Y a lo lejos un navío, Viento en popa navegar,

Óptico vidrio presenta En fantástica ilusión, Y al ojo encantado ostenta [285] Gratas visiones que aumenta Rica la imaginación.

Tú eres, mujer, un fanal Trasparente de hermosura; ¡Ay de ti! si por tu mal [290] Rompe el hombre en su locura Tu misterioso cristal!

Mas ¡ay! dichosa tú, Elvira, En tu misma desventura, Que aun deleites te procura, [295] Cuando tu pecho suspira, Tu misteriosa locura:

Que es la razón un tormento, Y vale más delirar Sin juicio, que el sentimiento [300] Cuerdamente analizar, Fijo en él el pensamiento.

Vedla, allí va, que sueña en su locura Presente el bien que para siempre huyó; Dulces palabras con amor murmura, [305] Piensa que escucha al pérfido que amó.

Vedla, postrada su piedad implora Cual si presente le mirara allí; Vedla, que sola se contempla y llora, Miradla delirante sonreír. [310]

Y su frente en revuelto remolino Ha enturbiado su loco pensamiento, Como nublo que en negro torbellino Encubre el cielo y amontona el viento;

Y vedla cuidadosa escoger flores, [315] Y las lleva mezcladas en la falda, Y, corona nupcial de sus amores, Se entretiene en tejer una guirnalda.

Y en medio de su dulce desvarío Triste recuerdo el alma le importuna, [320] Y al margen va del argentado río, Y allí las flores echa de una en una;

Y las sigue su vista en la corriente Una tras otra rápidas pasar, Y, confusos sus ojos y su mente, [325] Se siente con sus lágrimas ahogar;

Y de amor canta, y en su tierna queja Entona melancólica canción, Canción que el alma desgarrada deja, Lamento ¡ay! que llaga el corazón: [330]

«¿Qué me valen tu calma y tu terneza, Tranquila noche, solitaria luna, Si no calmáis del hado la crudeza, Ni me dais esperanza de fortuna?

¿Qué me valen la gracia y la belleza, [335] Y amar como jamás amó ninguna, Si la pasión que el alma me devora, La desconoce aquél que me enamora?»

Lágrimas interrumpen su lamento, Inclina sobre el pecho su semblante, [340] Y de ella en derredor susurra el viento Sus últimas palabras, sollozante.

Murió de amor la desdichada Elvira, Cándida rosa que agostó el dolor, Süave aroma que el viajero aspira [345] Y en sus alas el aura arrebató.

Vaso de bendición, ricos colores Reflejó en su cristal la luz del día, Mas la tierra empañó sus resplandores, Y el hombre lo rompió con mano impía. [350]

Una ilusión acarició su mente, Alma celeste para amar nacida, Era el amor de su vivir la fuente, Estaba junta a su ilusión su vida.

Amada del Señor, flor venturosa, [355] Llena de amor murió y de juventud; Despertó alegre una alborada hermosa, Y a la tarde durmió en el ataúd.

Mas despertó también de su locura Al término postrero de su vida, [360] Y al abrirse a sus pies la sepultura, Volvió a su mente la razón perdida.

¡La razón fría! ¡la verdad amarga! ¡El bien pasado y el dolor presente!... ¡Ella feliz! ¡que de tan dura carga [365] Sintió el peso al morir únicamente!

Y conociendo ya su fin cercano, Su mejilla una lágrima abrasó; Y así al infiel, con temblorosa mano, Moribunda su víctima escribió: [370]

«Voy a morir: perdona si mi acento Vuela importuno a molestar tu oído; Él es, Don Félix, el postrer lamento De la mujer que tanto te ha querido. La mano helada de la muerte siento.... [375] Adiós: ni amor ni compasión te pido.... Oye y perdona si al dejar el mundo, Arranca un ¡ay! su angustia al moribundo.

«¡Ah! para siempre adiós. Por ti mi vida Dichosa un tiempo resbalar sentí, [380] Y la palabra de tu boca oída Éxtasis celestial fué para mí. Mi mente aun goza en la ilusión querida Que para siempre ¡mísera! perdí.... ¡Ya todo huyó, despareció contigo! [385] ¡Dulces horas de amor, yo las bendigo!

«Yo las bendigo, sí, felices horas, Presentes siempre en la memoria mía, Imágenes de amor encantadoras Que aun vienen a halagarme en mi agonía. [390] Mas ¡ay! volad, huíd, engañadoras Sombras, por siempre; mi postrero día Ha llegado, perdón, perdón, ¡Dios mío! Si aun gozo en recordar mi desvarío.

«Y tú, Don Félix, si te causa enojos [395] Que te recuerde yo mi desventura, Piensa están hartos de llorar mis ojos Lágrimas silenciosas de amargura. Y hoy, al tragar la tumba mis despojos, Concede este consuelo a mi tristura: [400] Estos renglones compasivo mira, Y olvida luego para siempre a Elvira.

«Y jamás turbe mi infeliz memoria Con amargos recuerdos tus placeres; Goces te dé el vivir, triunfos la gloria, [405] Dichas el mundo, amor otras mujeres; Y si tal vez mi lamentable historia A tu memoria con dolor trajeres, Llórame, sí; pero palpite exento Tu pecho de roedor remordimiento. [410]

«Adiós, por siempre, adiós: un breve instante Siento de vida, y en mi pecho el fuego Aun arde de mi amor; mi vista errante Vaga desvanecida ... ¡calma luego, Oh muerte, mi inquietud!... ¡Sola ... espirante!... [415] Ámame; no, perdona; ¡inútil ruego! Adiós, adiós, ¡tu corazón perdí --¡Todo acabó en el mundo para mí!»

Así escribió su triste despedida Momentos antes de morir, y al pecho [420] Se estrechó de su madre dolorida, Que en tanto inunda en lágrimas su lecho.

Y exhaló luego su postrer aliento, Y a su madre sus brazos se apretaron Con nervioso y convulso movimiento, [425] Y sus labios un nombre murmuraron.

Y huyó su alma a la mansión dichosa Do los ángeles moran.... Tristes flores Brota la tierra en torno de su losa; El céfiro lamenta sus amores. [430]

Sobre ella un sauce su ramaje inclina, Sombra le presta en lánguido desmayo, Y allá en la tarde, cuando el sol declina, Baña su tumba en paz su último rayo....

PARTE TERCERA

CUADRO DRAMÁTICO

SARGENTO ¿Tenéis más que parar? FRANCO Paro los ojos. . . . . . . . . . . . . . . . . . . Los ojos, sí, los ojos: que descreo Del que los hizo para tal empleo. MORETO, "San Franco de Sena"

PERSONAS

D. FÉLIX DE MONTEMAR D. DIEGO DE PASTRANA SEIS JUGADORES

En derredor de una mesa [435] Hasta seis hombres están, Fija la vista en los naipes, Mientras juegan al parar;

Y en sus semblantes se pintan El despecho y el afán: [440] Por perder desesperados, Avarientos por ganar.

Reina profundo silencio, Sin que lo rompa jamás Otro ruido que el del oro, [445] O una voz para jurar.

Pálida lámpara alumbra Con trémula claridad Negras de humo las paredes De aquella estancia infernal. [450]

Y el misterioso bramido Se escucha del huracán, Que azota los vidrios frágiles Con sus alas al pasar.

ESCENA I

JUGADOR PRIMERO El caballo aun no ha salido. [455]

JUGADOR SEGUNDO ¿Qué carta vino?

JUGADOR PRIMERO La sota.

JUGADOR SEGUNDO Pues por poco se alborota.

JUGADOR PRIMERO Un caudal llevo perdido. ¡Voto a Cristo!

JUGADOR SEGUNDO No juréis, Que aun no estáis en la agonía. [460]

JUGADOR PRIMERO No hay suerte como la mía.

JUGADOR SEGUNDO ¿Y como cuánto perdéis?

JUGADOR PRIMERO Mil escudos y el dinero Que Don Félix me entregó.

JUGADOR SEGUNDO ¿Dónde anda?

JUGADOR PRIMERO ¡Qué sé yo! [465] No tardará.

JUGADOR TERCERO Envido.

JUGADOR PRIMERO Quiero.

ESCENA II

Galán de talle gentil, La mano izquierda apoyada En el pomo de la espada, Y el aspecto varonil, [470] Alta el ala del sombrero Porque descubra la frente, Con airoso continente Entró luego un caballero.

JUGADOR PRIMERO (_al que entra_) Don Félix, a buena hora [475] Habéis llegado.

D. FÉLIX

¿Perdisteis?

JUGADOR PRIMERO El dinero que me disteis Y esta bolsa pecadora.

JUGADOR SEGUNDO Don Félix de Montemar Debe perder. El amor [480] Le negara su favor Cuando le viera ganar.

D. FÉLIX (_con desdén_) Necesito ahora dinero, Y estoy hastiado de amores. (_Al corro con altivez_) Dos mil ducados, señores, [485] Por esta cadena quiero. (_Quítase una cadena que lleva al pecho_.)

JUGADOR TERCERO Alta ponéis la tarifa.

D. FÉLIX (_con altivez_) La pongo en lo que merece. Si otra duda se os ofrece, Decid. (_Al corro_) [490] Se vende y se rifa.

JUGADOR CUARTO (_aparte_) ¿Y hay quien sufra tal afrenta?

D. FÉLIX Entre cinco están hallados. A cuatrocientos ducados Os toca, según mi cuenta. Al as de oros. Allá va. [495] (_Va echando cartas que toman los jugadores en silencio_.) Una, dos ... (_Al perdidoso_) Con vos no cuento.

JUGADOR PRIMERO Por el motivo lo siento.

JUGADOR TERCERO ¡El as! ¡el as! aquí está.

JUGADOR PRIMERO Ya ganó.

D. FÉLIX Suerte tenéis. A un solo golpe de dados [500] Tiro los dos mil ducados.

JUGADOR TERCERO ¿En un golpe?

JUGADOR PRIMERO (_a Don Félix_) Los perdéis.

D. FÉLIX Perdida tengo yo el alma, Y no me importa un ardite.

JUGADOR TERCERO Tirad.

D. FÉLIX Al primer envite. [505]

JUGADOR TERCERO Tirad pronto.

D. FÉLIX Tened calma: Que os juego más todavía, Y en cien onzas hago el trato, Y os lleváis este retrato Con marco de pedrería. [510]

JUGADOR TERCERO ¿En cien onzas?

D. FÉLIX ¿Qué dudáis?

JUGADOR PRIMERO (_tomando el retrato_) ¡Hermosa mujer!

JUGADOR CUARTO No es caro.

D. FÉLIX ¿Queréis pararlas?

JUGADOR TERCERO Las paro. Más ganaré.

D. FÉLIX Si ganáis, (_Se registra todo_.) No tengo otra joya aquí. [515]

JUGADOR PRIMERO (_mirando el retrato_) Si esta imagen respirara....

D. FÉLIX A estar aquí, la jugara A ella, al retrato y a mí.

JUGADOR TERCERO Vengan los dados.

D. FÉLIX Tirad.

JUGADOR SEGUNDO Por Don Félix cien ducados. [520]

JUGADOR CUARTO En contra van apostados.

JUGADOR QUINTO Cincuenta más. Esperad, No tiréis.

JUGADOR SEGUNDO Van los cincuenta.

JUGADOR PRIMERO Yo, sin blanca, a Dios le ruego Por Don Félix.

JUGADOR QUINTO Hecho el juego. [525]

JUGADOR TERCERO ¿Tiro?

D. FÉLIX Tirad con sesenta De a caballo.

_(Todos se agrupan con ansiedad al rededor de la mesa. El tercer jugador tira los dados.)_

JUGADOR CUARTO ¿Qué ha salido?

JUGADOR SEGUNDO ¡Mil demonios, que a los dos Nos lleven!

D. FÉLIX _(con calma al primero)_

¡Bien, vive Dios, Vuestros ruegos me han valido! [530] Encomendadme otra vez, Don Juan, al diablo; no sea Que si os oye Dios, me vea Cautivo y esclavo en Fez.

JUGADOR TERCERO Don Félix, habéis perdido [535] Sólo el marco, no el retrato; Que entrar la dama en el trato Vuestra intención no habrá sido.

D. FÉLIX ¿Cuánto dierais por la dama?

JUGADOR TERCERO Yo, la vida. [540]

D. FÉLIX No la quiero. Mirad si me dais dinero, Y os la lleváis.

JUGADOR TERCERO ¡Buena fama Lograréis entre las bellas, Cuando descubran altivas Que vos las hacéis cautivas [545] Para en seguida vendellas!

D. FÉLIX Eso a vos no importa nada. ¿Queréis la dama? Os la vendo.

JUGADOR TERCERO Yo de pinturas no entiendo.

D. FÉLIX _(con cólera)_ Vos habláis con demasiada [550] Altivez e irreverencia De una mujer ... ¡y si no....!

JUGADOR TERCERO De la pintura hablé yo.

TODOS Vamos, paz; no haya pendencia.

D. FÉLIX _(sosegado)_ Sobre mi palabra os juego [555] Mil escudos.

JUGADOR TERCERO Van tirados.

D. FÉLIX A otra suerte de esos dados; Y el diablo les prenda fuego.

ESCENA III

Pálido el rostro, cejijunto el ceño, Y torva la mirada, aunque afligida, [560] Y en ella un firme y decidido empeño De dar la muerte o de perder la vida, Un hombre entró embozado hasta los ojos, Sobre las juntas cejas el sombrero; Víbrale al rostro el corazón enojos, [565] El paso firme, el ánimo altanero. Encubierta fatídica figura.-- Sed de sangre su espíritu secó, Emponzoñó su alma la amargura, La venganza irritó su corazón. [570] Junto a Don Félix llega, y, desatento, No habla a ninguno, ni aun la frente inclina; Y en pie y delante de él y el ojo atento, Con iracundo rostro le examina. Miró también Don Félix al sombrío [575] Huésped que en él los ojos enclavó, Y con sarcasmo desdeñoso y frío, Fijos en él los suyos, sonrïó.

D. FÉLIX Buen hombre, ¿de qué tapiz Se ha escapado--el que se tapa-- [580] Que entre el sombrero y la capa Se os ve apenas la nariz?

D. DIEGO Bien, Don Félix, cuadra en vos Esa insolencia importuna.

D. FÉLIX _(al tercer jugador sin hacer caso de Don Diego)_ Perdisteis. [585]

JUGADOR TERCERO Sí. La fortuna Se trocó; tiro y van dos. _(Vuelven a tirar.)_

D. FÉLIX Gané otra vez. _(Al embozado)_ No he entendido Qué dijisteis, ni hice aprecio De si hablasteis blando o recio Cuando me habéis respondido. [590]

D. DIEGO A solas hablar querría.

D. FÉLIX Podéis, si os place, empezar, Que por vos no he de dejar Tan honrosa compañía; Y si Dios aquí os envía [595] Para hacer mi conversión, No despreciéis la ocasión De convertir tanta gente, Mientras que yo humildemente Aguardo mi absolución. [600]

D. DIEGO _(desembozándose con ira)_ Don Félix, ¿no conocéis A Don Diego de Pastrana?

D. FÉLIX A vos no, mas sí a una hermana Que imagino que tenéis.

D. DIEGO ¿Y no sabéis que murió? [605]

D. FÉLIX Téngala Dios en su gloria.

D. DIEGO Pienso que sabéis su historia, Y quién fué quien la mató.

D. FÉLIX (_con sarcasmo_) ¡Quizá alguna calentura!

D. DIEGO ¡Mentís vos! [610]

D. FÉLIX Calma, Don Diego, Que si vos os morís luego, Es tanta mi desventura Que aun me lo habrán de achacar, Y es en vano ese despecho. Si se murió, a lo hecho, pecho. [615] Ya no ha de resucitar.